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Columnas

19 de abril de 2013

Reordenamiento de la política

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Militante DC

Admiro el coraje porque es un impulso del corazón, que nace frente a la adversidad, es algo instintivo porque si se razonará no lo habría”. (E. Sábato)

En estos últimos años aprendimos a valorar crecientemente el coraje de miles de jóvenes, hombres y mujeres, que se atreven a vivir y luchar por lo que anhelan, pese a los riesgos que enfrentan y luchan por lo que consideran noble.

Han puesto su vida en esta discusión afirmando en cada minuto lo que creen… de otra forma no serían jóvenes. Ellos y la esperanza se funden en un solo espíritu.

Situaciones complejas, como las acusaciones constitucionales, hacen repensar nuestras convicciones. Lo que no puede seguir ocurriendo es insistir en hacer política desde un asiento prestado y no propio, con otros idearios, con otras convicciones… esa actitud parece ser más terquedad que coraje.

Mantener viva la convicción, independiente del resultado, los fortalece. Y lo más importante es que, sin querer y sin darnos cuenta; nos transformaron, nos hicieron menos realistas, pero más honestos.

El resultado es el paso de una sociedad a otra más evolucionada, más profunda, más ideológica que nos llama a reordenarnos de otra forma.

Ese cambio nos invita a cuestionarnos todo: dónde nos ubicamos, en qué lugar calzan mejor nuestras convicciones y con quiénes quiero defenderlas; por cierto, también, con quiénes quiero compartirlas.

Los jóvenes nos han hecho más libres en el sentido de no atarnos a organizaciones o instituciones que no se acercan siquiera a las convicciones que cada uno sostiene, más aún cuando esa disidencia es repetida.

Situaciones complejas, como las acusaciones constitucionales,  hacen repensar nuestras convicciones.Debemos tener coraje para reconocer que nuestra convicción puede ser distinta a la de mis compañeros de ruta, pero lo que no  puede seguir ocurriendo, es insistir en hacer política desde un asiento prestado y no propio, con otros idearios, con otras convicciones… esa actitud parece ser más terquedad que coraje.

A eso me refiero con el cambio de ciclo, con el reordenamiento de nuestras ideas.

Hoy tenemos la oportunidad de revisarnos; de resolver donde nos ubicamos, no por tradición familiar u ocultando lo que creemos por algún complejo o por falta de carácter.

Construir una sociedad más sana pasa por cada uno de nosotros.De lo contrario todo se distorsionará, ilusionaremos a otros y nos exigirán de acuerdo a aquello.

Hagámosle un favor a Chile; mostremos lo que somos y en lo que creemos; ubiquémonos en el lugar que nos corresponde. De lo contrario y con justicia, nos acusarán de oportunistas o cínicos.


 

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