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	<title>El Mostrador &#187; Alexandro Álvarez</title>
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	<description>El primer diario digital de Chile - Noticias, reportajes, multimedia y último minuto</description>
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		<title>El culo de Kast, la lengua de Díaz</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 06:43:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alexandro Álvarez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Kast]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[sillón]]></category>

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		<description><![CDATA[Los sistemas democráticos, pero especialmente uno tan poco competitivo como el chileno, tienden a generar esta sensación de “amistad cívica” entre quienes ejercen el poder, al punto de bastar fundamentos como las “impresiones personales”  o  el “buen nombre” de sus miembros para resolver cuestiones públicas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mideplan sí estaba dispuesto a pagar $3.500.000.- por un sillón de cuero de 4,5 metros para el despacho del ministro; los datos públicos de la licitación y razonamientos de sentido común lo mostraron claramente pese a la improvisada explicación oficial sobre los tramos.</p>
<p>En suma, fue muy poco presentable todo esto, precisamente en el ministerio cuya labor son las políticas contra la pobreza, ya sea por la torpeza mostrada por las personas involucradas (el Ministro incluido) ya sea por la inaceptable frivolidad de pretender comprarlo.</p>
<p>Un diputado denunció, las redes sociales y los medios procesaron el asunto. La compra no se llevará a cabo y el Ministro pidió disculpas, todo lo cual esa es una buena noticia, no por el sillón, sino porque muestra que, después de todo, el poder está bajo escrutinio, que el pequeño gusto o la torpeza de un alto funcionario y/o de sus asesores, puede a veces no estar por encima del sentido común de la comunidad y que ciertos mecanismos institucionales incentivan y resguardan eso.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> No es justo que incluso tipos honestos, jóvenes, preparados e  inteligentes, como parecen ser Kast y Díaz, crean que sus impresiones  personales o su buen nombre valen más que las precarias armas que da la  democracia a todos los demás;  sobre todo porque muchas de las  “nimiedades” de la agenda pública por estos días son y serán bastante  más sustanciosas que el condenado sillón.</blockquote></div>
<p>Todo habría quedado en eso si no fuera porque antes del desenlace y sumándose a varias voces que defendieron a Kast,  Francisco Díaz (ex asesor y <em>ghostwriter </em> de Michelle Bachelet durante su gobierno) después de “confesar” haber festinado en <em>Twitter</em> con el famoso sillón nos dice, <a href="../opinion/2011/03/15/el-culo-de-kast/">en una columna de opinión</a>, que este ejercicio social e institucional no ha sido correcto, que no es correcto lo que él mismo hizo, pues tiene la impresión personal  de que Kast es honesto, con vocación de servicio, preparado para el cargo y de que no va andar preocupado de “nimiedades simbólicas” como el bendito sillón para el Ministerio de la pobreza.</p>
<p>La explicación de su conducta  –<em>“¿… por qué diablos yo también me presté para la risa?” </em>preguntó – fue que la derecha cometió  también muchas veces esa pequeña felonía contra el “buen nombre” de gente del gobierno mientras él estaba en La Moneda.</p>
<p>Su idea parece ser, en el fondo, la misma que fundó la pública carta de Ricardo Lagos a Agustín Edwards hace unos años: <em>“¿Por qué me critica, si usted me conoce?”.</em></p>
<p>Díaz (así como Lagos en su momento) llevó la cosa a un nivel que merece un par de reflexiones más allá del sillón.</p>
<p>Los sistemas democráticos, pero especialmente uno tan poco competitivo como el chileno, tienden a generar esta sensación de “amistad cívica” entre quienes ejercen el poder, al punto de bastar fundamentos como las “impresiones personales”  o  el “buen nombre” de sus miembros para resolver cuestiones públicas. La clase política frente a la sociedad, parece a ratos un club de amigos, una comunidad de intereses.</p>
<p>Los políticos deben decidir  entre intereses contrapuestos todo el tiempo. La democracia consiste en gran medida en la promesa de que las decisiones públicas zanjarán estas cuestiones considerando del modo más igualitario posible los intereses involucrados, corrigiendo así la inequidad de poder que, especialmente en Chile, hay en la sociedad. En ese contexto,  la “amistad cívica” de los políticos y sus derivadas (el culo de Kast, la lengua de Díaz) deben ser mantenidas a raya, incluso en “nimiedades” como el uso de los recursos públicos.</p>
<p>La mayoría de las personas sólo tienen el acceso a la información, la ley y argumentos razonables para exigir el cumplimiento de la promesa democrática, por eso es que no es justo que incluso tipos honestos, jóvenes, preparados e inteligentes, como parecen ser Kast y Díaz, crean que sus impresiones personales o su buen nombre valen más que las precarias armas que da la democracia a todos los demás;  sobre todo porque muchas de las “nimiedades” de la agenda pública por estos días son y serán bastante más sustanciosas que el condenado sillón.</p>
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		<title>Que se vaya Camilo, pero no muy lejos</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 05:48:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alexandro Álvarez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Camilo Escalona]]></category>
		<category><![CDATA[Concertación]]></category>
		<category><![CDATA[PS]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Vuelta]]></category>

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		<description><![CDATA[No es justo que quien, desde una visión popular de la política y pagando altos costos políticos y personales para dar  lugar a la democracia de los acuerdos por parte del más popular de los Gobiernos de la historia de Chile, sea sindicado como el responsable de la derrota electoral.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hasta 1973 y durante la dictadura militar, los partidos políticos cumplieron la función sustancial en los movimientos sociales del siglo XX. Simplemente no son posibles de explicar sin los partidos radical, democratacristiano, socialista y comunista de Chile.</p>
<p>Bajo el sistema electoral vigente desde 1989, la actividad política se concentra en gobernar o en aspirar a gobernar, ello por obra y gracia de los incentivos y la falta de competencia del sistema binominal.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> No es justo que quien, desde una visión popular de la política y pagando altos costos políticos y personales para dar  lugar a la democracia de los acuerdos por parte del más popular de los Gobiernos de la historia de Chile, sea sindicado como el responsable de la derrota electoral.</blockquote></div>
<p>Si usted revisa los resultados de las elecciones presidenciales, comuna por comuna, desde 1990, puede decir sin dudas que los pobres votan por la izquierda y los ricos por la derecha. Ello es así hasta hoy y la diferencia que permitió el triunfo de la derecha en la última elección, pasa por algunas comunas no ricas en las cuales ese conglomerado ganó. Revise los resultados de las elecciones de esta segunda vuelta presidencial en Renca y Vitacura y verá un palmario ejemplo de esto.</p>
<p>Gobernar con vocación popular -desde la visión de una sociedad de derechos y garantías, en que la libertad es precisamente un derecho y no el triunfo de los intereses de quienes están mejor dotados de talento y recursos- para partidos con histórica vocación popular ha significado transar en un nuevo estado de compromisos y en el contexto de  una sociedad desmovilizada y sin vínculos estrechos con el sistema institucional. Y no ha sido poco. El éxito político sostenido y la emergencia del problema que supone la desigual distribución de la riqueza en la agenda de la campaña presidencial anterior y de la protección social y regulación de los mercados en las políticas concretas del último gobierno concertacionista, son cambios certificados por la popularidad de la primera militante socialista que accede a La  Moneda desde Salvador Allende.</p>
<p>Este hecho es de una connotación histórica indudable. Después de Bachelet, no hay vuelta atrás en materia de protección social sin un duro escrutinio social y político, no hay posibilidad de concebir la libertad en los mercados como una herramienta de poder de quienes tienen mejor posición en ellos. Esa ha sido una conquista de los mismos partidos de la reforma agraria, de la chilenización y nacionalización del cobre, de la revolución en libertad y de la vía chilena al socialismo. La candidez ha dado lugar al realismo, el avanzar sin transar se ha convertido en avanzar responsable y democráticamente.</p>
<p>Por eso no es justo que quien, desde una visión popular de la política y pagando altos costos políticos y personales como Camilo Escalona, para dar  lugar a la democracia de los acuerdos por parte del más popular de los Gobiernos de la historia de Chile; quien puso por encima de los intereses partidarios la unidad de la Concertación (sí, vea en la prensa de la época, Camilo y el PS querían primarias abiertas) sea sindicado como el responsable de la derrota electoral.</p>
<p>La tarea y la autocrítica de los partidos de la  Concertación, si se quiere defender la tarea realizada, está inscrita en la historia republicana de los partidos populares: <em>unidad</em> (sin la cual no hay influencia concreta en un sistema altamente institucionalizado como el chileno) y <em>vocación popular</em> (vínculo intenso con los movimientos sociales, única manera de renovar la política y rescatarla de la endogamia juvenil que la amenaza).</p>
<p>Por eso, si Camilo renuncia, tendrán que tenerlo cerca, para pedirle un par de tips.</p>
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