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	<title>El Mostrador &#187; Arturo Arriagada</title>
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	<description>El primer diario digital de Chile - Noticias, reportajes, multimedia y último minuto</description>
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		<title>Información pública y de calidad</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 06:52:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Posteos del Día]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo que hoy se conoce como la “industria de medios” es sólo el resultado de las prácticas y criterios de las personas involucradas en su construcción, es decir, periodistas, ejecutivos, audiencias, avisadores, empresas de estudios, etc. Es cosa de leer las entrevistas de cualquier ejecutivo y periodista de un canal de televisión para entender esa “cadena de valor”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo se llegó a una situacion como la de Contacto? ¿Por qué ejecutivos, periodistas y audiencias se sorprenden con una forma de producción de noticias que ha sido fomentada y validada por estos mismos actores?</p>
<p>La discusión hasta ahora se ha centrado en dos dimensiones, la política y la periodística. La primera se mueve entre la censura y la lucha de poder, entre quienes intentan poner el tema de la desigualdad y aquellos que aparecen fomentándola, cayendo en la lógica del poderoso versus el débil. En tanto, el análisis periodístico se ha centrado en la  forma como se intentó poner el tema de la desigualdad en la discusión pública. Acá las razones se mueven entre el fin y los medios, desde el uso válido o no de las cámaras ocultas y la recreación de situaciones como formas de buscar “la verdad”.</p>
<p>Si bien ambas visiones no son excluyentes, al contrario, se complementan, poco se ha discutido sobre la serie de conexiones que terminan generando la producción de un reportaje de ese tipo, es decir, el proceso y el contexto. Esto no es resultado solamente de una lucha de poder ni del ejercicio —bueno o malo— del periodismo.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Lo que hoy se conoce como la “industria de medios” es sólo el resultado de las prácticas y criterios de las personas involucradas en  su construcción, es decir, periodistas, ejecutivos, audiencias, avisadores, empresas de estudios, etc. Es cosa de leer las entrevistas de cualquier ejecutivo y periodista de un canal de televisión para   entender esa “cadena de valor”.</blockquote></div>
<p>Acá surgen dos preguntas ¿qué lleva a un equipo de periodistas prestigioso y respetado como el de Contacto a producir un reportaje de ese tipo? ¿En qué relaciones hay que detenerse para entender la generación de un reportaje como éste y sus consecuencias?</p>
<p>Un reportaje como este no es un caso aislado, es el resultado de  acciones que le dan sentido tanto a lo que se entiende como periodismo —el resultado de las definiciones y acciones de quienes dan vida a la profesión, es decir, los periodistas— y cuyo resultado es la información. Son los medios las organizaciones encargadas de generar las  condiciones para la producción de esa información y hacerla circular. El fin último de un medio es acaparar la mayor cantidad de audiencia posible y así rentabiilizarla de distintas formas, la más conocida, la venta de publicidad. Este fin ha encontrado en la “espectacularidad” su mejor aliado para generar valor, donde el “delivery” repetitivo es clave  (ej: el caso de Mundos Opuestos). La única excepción a esta lógica estaban siendo —en algunos casos— los departamentos de prensa de los canales.</p>
<p>Al momento en que cambian las rutinas e intereses de las audiencias, esta lógica en vez de apostar intentar apostar por la diferenciación en  esta industria, se reproduce en sí misma. En un nivel simbólico, es cosa de ver las temáticas de los programas que ofrecen los canales de  televisión hoy (“Pobre-rico”, “Famoso-no famoso”, “delincuencia y  realidad”) y cómo esas temáticas muchas veces recaen en sus noticieros. Hasta hace poco, los departamentos de prensa estaban excentos de aquella forma de producción lo que les daba la posibilidad de cuestionar —con cierta autoridad— el actuar de los poderosos y así reafirmar tanto la identidad de marca del medio como de la profesión periodística. Ahora bien, cuando baja el rating y aumentan los costos de producción de esos departamentos de prensa, el escenario cambia. Así empieza a justificarse todo con el argumento de que es una cuestión de “mercado” y sus reglas ya conocidas en otras industrias.</p>
<p>Lo que hoy se conoce como la “industria de medios” es sólo el  resultado de las prácticas y criterios de las personas involucradas en  su construcción, es decir, periodistas, ejecutivos, audiencias, avisadores, empresas de estudios, etc. Es cosa de leer las entrevistas de cualquier ejecutivo y periodista de un canal de televisión para entender esa “cadena de valor”.</p>
<p>¿Es muy osado comparar la crisis de la educación —y la discusión en torno al lucro— con la de cualquier canal de televisión, TVN incluido? A veces no lo es tanto, ya que podríamos pensar que las dinámicas actuales de producción de contenidos televisivos —cuyo fin es acaparar la mayor cantidad de audiencia— tiene “externalidades” como el programa  Contacto. Al ser los medios negocios y actores políticos que se mueven  en el ámbito de lo público, es hora de que todos quienes conforman la  “industria de medios” mejoren el nivel de la calidad del producto que  entregan, por lo menos, apostando a la diferenciación de la oferta de  contenidos.</p>
<p>En simple, el reportaje de Contacto puede que haya  sido malo, forzado, pero no es más que el resultado de una serie de  prácticas de diversos actores que deriva en lo que conocemos por  “industria de medios”. El caso Contacto refleja la tensión en la que se  encuentra esa industria -aunque suene paradójico, una tensión entre  medios y fines- aplacada por el slogan que todos los ejecutivos  televisivos han defendido, el mismo con el que periodistas tienen que  lidiar diariamente: “dar lo que la gente quiere”. Para que esto cambie,  todos los actores de la industria -algunos hace un rato lo vienen  diciendo- pueden partir por intentar mejorar el estándar en relación al  papel público que juegan y no echarle la culpa a las “reglas del  mercado” o la “lógica de la industria” que ellos mismos han validado.</p>
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		<title>Analistas transparentes</title>
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		<pubDate>Thu, 26 May 2011 06:30:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Transparencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Los medios son actores políticos y económicos, pero también son marcas, relaciones sociales y centros de poder. Al omitir los intereses de sus analistas, los medios pueden pagar costos más altos que el beneficio de controlar la agenda por un día.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando los analistas transparentan sus intereses contribuyen tanto a la calidad del debate público como a la credibilidad de los medios de comunicación que les dan tribuna. Si los medios chilenos adolecen de falta de pluralismo, los analistas poco transparentes fomentan las asimetrías de información y como consecuencia atentan contra la calidad de la democracia.</p>
<p>Es común enfrentarse a la opinión de diversos analistas en los medios de comunicación que omiten dar cuenta de sus labores profesionales a la hora de interpretar fenómenos sociales. Abundan nombres, apellidos y profesiones genéricas, pero escasean la especificidad de sus labores y la posición desde la que hablan. Muchas veces justifican sus dichos con el emblema de la fragmentación de roles –que se traduce en que hoy hablo desde la posición X representando los intereses de X y mañana lo hago desde la posición Y representando los intereses de Y-. Es esa fragmentación la que termina por distorsionar el intercambio público de ideas. Cuando estalló el caso de colusión de las farmacias aparecieron analistas que a su vez asesoraban a las empresas investigadas sin dar cuenta alguna de sus relaciones comerciales. Lo mismo ocurre en periodos electorales cuando analistas, que a su vez asesoran a candidatos y omiten sus vínculos, terminan por alimentar dudas y sospechas sobre sus acciones e intereses.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Si la objetividad muchas veces termina siendo un slogan para promocionar  la información, mientras más transparentes sean a la hora de dar cuenta  sobre sus conflictos de interés y posiciones políticas, más  independientes y creíbles serán frente a sus audiencias.</blockquote></div>
<p>Esta fragmentación de roles genera algunos problemas. El poder simbólico de la información radica en que una noticia o la opinión de un analista pueden cambiar el curso de los acontecimientos, influyendo en las acciones de quienes acceden a ella. El manual de economía sugiere que para tomar mejores decisiones de consumo, es necesario obtener la mayor cantidad de información posible. En los procesos políticos ocurre lo mismo. Para tomar decisiones políticas, los ciudadanos tienen que acceder a información de distintas fuentes y diversa en contenido y posiciones. Por eso los medios de comunicación, además de ser actores económicos, también son actores políticos. Cuando reducen la compleja realidad al formato de noticia y priorizan ciertos temas por sobre otros –de acuerdo a sus propios intereses editoriales- intentan influir en la forma que suceden los acontecimientos. Si la escasa diversidad de voces y temáticas que dan vida a las noticias son la tarea pendiente de los medios actualmente, saber desde qué posición hablan esos analistas es fundamental para que sus ideas -convertidas en información- entren sin distorsiones en la lucha por la visibilidad en el debate público.</p>
<p>El rol del analista es fundamental en los procesos de deliberación pública, principalmente como formadores de opinión. Ya sea por sus competencias y conocimientos, así como por su prestigio y el respeto que generan, emergen como líderes de opinión y actores que estimulan la conversación entre quienes se informan a través de ellos. Si bien es legítimo que los analistas tengan intereses en distintos frentes –comerciales o políticos- es responsabilidad de los medios de comunicación exigirle a sus analistas que los hagan públicos. Para no atentar en contra de su principal capital –la credibilidad de sus audiencias- los medios explícitamente tienen que dar cuenta de las credenciales de sus columnistas. Al ser transparentes, los analistas potencian el poder simbólico de sus ideas y contribuyen a la deliberación en torno a ellas. Esto también plantea un desafío para los medios. Si la objetividad muchas veces termina siendo un slogan para promocionar la información, mientras más transparentes sean a la hora de dar cuenta sobre sus conflictos de interés y posiciones políticas, más independientes y creíbles serán frente a sus audiencias. Entonces para poder exigirle a sus analistas transparentar sus intereses, los medios también tienen que partir por casa.</p>
<p>Esto implica dignificar también el rol que juegan en las sociedades los medios de comunicación. Reducir su papel a simples actores económicos, ignorando el rol político que ejercen en la construcción de realidades, también genera distorsiones en cómo comprendemos el papel que desempeñan en los fenómenos sociales. Los medios son actores políticos y económicos, pero también son marcas, relaciones sociales y centros de poder. Al omitir los intereses de sus analistas, los medios pueden pagar costos más altos que el beneficio de controlar la agenda por un día.</p>
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		<title>¿Cerca de la revolución? Cambio y continuidad en la era del &#8220;Me gusta&#8221; y el &#8220;Retuit&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 21 May 2011 20:34:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
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Presentación Seminario “Medios del Siglo XXI” 
En esta presentación quisiera desarrollar tres ideas muy simples que dan cuenta de los cambios y continuidades que plantean los nuevos medios en la distribución del poder en las sociedades: 1) A través de sus prácticas de consumo, producción e intercambio de información, los jóvenes chilenos interesados en los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><em>Presentación Seminario “Medios del Siglo XXI” </em></p>
<p>En esta presentación quisiera desarrollar tres ideas muy simples que dan cuenta de los cambios y continuidades que plantean los nuevos medios en la distribución del poder en las sociedades: 1) A través de sus prácticas de consumo, producción e intercambio de información, los jóvenes chilenos interesados en los asuntos públicos están redefiniendo el concepto de ciudadanía y las formas de ejercerla. 2) Internet desestabiliza los centros de poder y diversifica los flujos de información, pero también promueve lo que podríamos llamar “chorreo informativo”. 3) Que la gente no esté dispuesta a pagar por la información de los medios online plantea un desafío al periodismo como disciplina, lo que obliga a deconstruir y reconstruir el concepto y formato de “noticia” y lo que se entiende por “información”.</p>
<h3><strong>Entre la democracia de los tuiteos y el baile de los que sobran</strong></h3>
<p>La generación de personas que nació con Internet está reconfigurando a través de sus prácticas el ejercicio de la ciudadanía . Si bien la mayoría no está inscrito y tampoco vota en elecciones, esto no significa que estén ajenos a la discusión y participación en los asuntos públicos. En una investigación realizada junto a Andrés Scherman y Sebastián Valenzuela, concluimos que el consumo de medios digitales por parte de los jóvenes chilenos está fuertemente asociado a un mayor activismo político y social. Esta relación es inexistente entre el consumo de medios tradicionales y participación política, y débil en participación social. Los resultados son similares con estudios recientes en EE.UU. y Europa que muestran una relación positiva entre mayor uso de tecnologías digitales y participación en los asuntos públicos. Eso sí, hay un dato preocupante: los que participan más son aquellos jóvenes de niveles socioeconómicos más altos. No importa el sexo ni la ciudad donde habitan, sí el ser más educados, tener acceso a Internet y poseer más capital social. En este caso, Internet reproduce las brechas de desigualdad del mundo offline. El baile de los que sobran también se da en el mundo online.</p>
<p>Acá no se trata de caer en el determinismo tecnológico para decir que por el hecho de usar nuevas tecnologías, los jóvenes van a participar más de los asuntos públicos. Las personas con cierto interés en los temas públicos pueden usar estas tecnologías y la información que ofrecen para profundizar su interés y comportamiento en la esfera pública. En este contexto, las distintas prácticas de participación online de los jóvenes emergen como una reconfiguración de activismo cívico y de tradicionales definiciones de democracia representativa.</p>
<h3><strong>Entre el “poder popular” y el “chorreo informativo” </strong></h3>
<p>La tendencia a la concentración en la industria de medios -tanto a nivel de propiedad como de las voces que allí se expresan- es un problema que siempre se saca a relucir respecto del sistema de medios en Chile. Pocos medios, mismos temas. Por ejemplo, en un estudio realizado junto a Sebastián Valenzuela encontramos que entre los años 2000 y 2005 tanto la prensa escrita como la televisión presentaron agendas temáticas muy similares (correlación de 0,63) . Aunque los chilenos evalúan de manera distinta el pluralismo de medios offline y online. Por ejemplo, un 40% ve en la televisión el medio que más contribuye a difundir la opinión de la población, mientras un 10% considera que son los sitios de noticias en Internet (Feedback-UDP, 2010).</p>
<p>Ahora bien, las cosas están cambiando con el surgimiento de distintos medios online como Ciper, El Mostrador, El Post y El Dínamo que proponen distintos temas y diversos modelos de financiamiento y cooperación (por ejemplo, con canales de televisión por cable o creando sus propias plataformas de televisión online). Estos nuevos actores en el sistema de medios chileno -al igual que los cambios de propiedad en CHV y Canal 13- diversifican los temas y voces que allí participan, dándole cabida a nuevas voces y temas de interés público, especialmente en combinación con el uso de plataformas online por parte de los ciudadanos. Pensemos en la campaña en contra de la instalación de la central termoeléctrica de Barrancones en 2010 y el revuelo por la instalación de estatua del Papa en Bellavista en 2009. En Twitter y Facebook se generaron intensos debates y campañas que terminaron, en el caso de Barrancones, con la suspensión del proyecto por parte del presidente Piñera y en la no-instalación de la estatua de Juan Pablo II en Bellavista. En ambos casos se distinguen una conjunción de factores que cambiaron el curso de los acontecimientos. En primer lugar, la importancia del rol fiscalizador de algunos medios de comunicación que promovieron el debate, el interés de los ciudadanos en manifestar su opinión en el mundo online y offline; y por último, un sistema político que aún permite a las autoridades tomar decisiones a puerta cerrada. Para ejercer poder a través de distintos flujos de información y tecnologías, miles de ciudadanos se movilizaron en torno al “linkeando, creando, poder popular”</p>
<p>Entre el optimismo que despiertan estas prácticas de debilitamiento de los centros de poder y el empoderamiento por parte de los ciudadanos a través de las plataformas online, también emergen fenómenos contradictorios en relación a la diversidad de voces y actores que circulan en la esfera pública. Twitter sería una herramienta que “abre la cancha” para que más gente hable; aunque el ciudadano más informado estaría siendo el que tiene más capital social y de mayor nivel socioeconómico. En la lucha por la visibilidad de demandas e intereses, Twitter no igualaría el peso entre las distintas voces que circulan en la esfera pública. Los que tienen el micrófono y el poder para decir qué es información en los medios tradicionales lo siguen teniendo en el mundo online. Así vemos a periodistas y actores políticos como los personajes que tienen la mayor cantidad de seguidores en este espacio. De esta forma, se produce lo que podríamos llamar el “chorreo informativo”, donde el periodista, la autoridad o el líder de opinión con su capital “offline” ingresan en otras condiciones a la cancha “online”. Ahora bien, en la cancha virtual muchas veces el periodista y su capital pueden jugar un rato con el ciudadano común y corriente.</p>
<h3><strong>Entre la gratuidad y la reinvención del periodismo</strong></h3>
<p>En Internet la idea de la gratuidad se ha convertido en el emblema de lucha de los usuarios a través de sus distintas prácticas online. Ya es conocido el caso de la industria discográfica y su lentitud a la hora de adaptarse a los nuevos hábitos y plataformas tecnológicas. En el caso de los medios como productores y espacios donde se ofrece información está ocurriendo algo parecido. Nadie quiere pagar por la información en Internet. ¿Por qué la gente está interesada en pagar por un diario y no por la información online? Iris Chyi, economista de medios de la Universidad de Austin , sugiere que la información de los medios digitales es un bien “inferior”, es decir -manteniendo otras variables constantes-, si el ingreso de una persona aumenta, el consumo de información online disminuye, y viceversa, siendo los medios impresos un bien “normal”.</p>
<p>En una encuesta a usuarios nacionales de sitios de noticias en Internet, un 91% los considera como creíbles, un 85% que tienen independencia para informar, y un 88% que entregan información de calidad. Ahora bien, son pocos los que participan en Internet ya sea comentando en sitios web o blogs temas políticos o sociales (9%), escribiendo en sus propios blogs sobre los mismos temas (5%), subiendo imágenes (4%) o videos (3%). Ante la pregunta si están dispuestos a pagar, un 17% dice que lo haría y en promedio pagarían cerca de $5.000 pesos mensuales. En tanto un 82% de los usuarios de sitios de noticias en Internet no están dispuestos a pagar por la información (Feedback-UDP, 2010). Hasta ahora la disposición de los usuarios y sus hábitos de consumo dan cuenta de un bajo interés por pagar información online. En este sentido, Internet está siendo lo que los usuarios quieren que sea: un espacio gratuito, de interactividad, donde circula todo tipo de contenido en distintas plataformas, independiente de quién lo produzca; y donde los usuarios manifiestan preferencias (el “me gusta” en Facebook, por ejemplo, o el “retweet”).</p>
<p>En ese proceso de pensar los medios y la información que presentan, lo que antes se entendía por “objetividad” hoy día debiera ser “posición”, “fiscalización” y “transparencia”. Si hasta hace poco se hablaba de la “nueva forma de gobernar”, los medios tienen que proponer una “nueva forma de informar”. Para que los medios dejen de ser como el padre Gatica, tienen que practicar la transparencia que predican. Revelar sus preferencias políticas en periodos electorales y conflictos de interés son tareas pendientes en los medios chilenos. En la medida que aumenten su rol fiscalizador, los medios podrán consolidar la fidelidad de sus audiencias y su rol social en función de lo que en este contexto híper-mediado se entiende por periodismo e información. Al mismo tiempo estarán en condiciones de practicar la transparencia que predican, estimulando la competitividad necesaria en el mercado de medios de comunicación.</p>
<p><strong>Reinventar conceptos desde abajo hacia arriba</strong></p>
<p>Los cambios y continuidades que plantean los nuevos medios en la distribución del poder en las sociedades actuales están siendo procesos que se constituyen en la práctica. A través de los usos y apropiaciones de las tecnologías por parte de las personas se están redefiniendo conceptos que, hasta ahora, se entendían como entidades fijas. Qué es democracia, noticia y audiencia, ciudadano y consumidor, así como el ejercicio del periodismo en estos contextos mediados, son ejemplos de ello. En este sentido, la forma de analizar y abordar estos procesos por parte de los medios y algunos analistas no siempre aportan a su propio futuro como agentes económicos o actores políticos. El delirio noticioso en torno a los números, la participación política e Internet, la futurología alrededor de los medios y la industria; la idea de lo “nuevo”, y los usos que difunden como válidos y fijos en relación a distintas tecnologías -como las redes sociales (ver secciones de tecnología, por ejemplo)- van segmentando y enmarcando cada vez más las potencialidades que las tecnologías digitales tienen una vez que son apropiadas por las personas en distintos contextos. Entender esos procesos de apropiación, las definiciones que los usuarios elaboran en torno a Internet, Facebook o Twitter, y las prácticas de construcción de esas tecnologías en la práctica -ya sea por parte de los periodistas y usuarios comunes y corrientes- permitirán remover conceptos que hasta ahora se encuentran fijos. Si bien la tarea de los medios es informar, ya es hora que se reflexione sobre sus prácticas y conceptualizaciones, desde los actores que constituyen los medios: dueños, periodistas y audiencias. En ese contexto, las universidades y sus académicos tenemos que aportar en ese proceso de reflexión, a través de un análisis crítico y empírico de los medios, sus prácticas de producción y consumo en torno a la información que construyen. Por ejemplo, investigando cómo definen los dueños de medios, sus periodistas y audiencias una “noticia” y qué criterios establecen a la hora de crearlas. Asimismo, contrastando si esta definición cambia en el caso de los medios digitales y tradicionales. Por último, esto implica estudiar no sólo a los medios consolidados, sino también los que actualmente – a través del uso y apropiación de tecnologías por parte de los ciudadanos- están reinventando este concepto en la práctica.</p>
<p>* Agradezco los comentarios y sugerencias de Sebastián Valenzuela.<br />
* Una versión extendida de esta prsentación está disponible en: <a title="http://bit.ly/lpeH29" href="http://bit.ly/lpeH29">http://bit.ly/lpeH29</a></div>
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		<title>Los desafíos de Chilevisión</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 03:59:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Encuesta ICSO-UDP]]></category>
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		<category><![CDATA[Sebastián Piñera]]></category>

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		<description><![CDATA[El rechazo de Iván Núñez a realizar una entrevista condicionada por el ahora presidente electo daña a CHV. Pero de paso afecta al resto de los canales que aceptaron hacer la entrevista sin preguntar por el futuro de LAN. La independencia y el valor de esos profesionales no se pueden ver afectados por las decisiones del dueño del canal.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al ofrecer entrevistas con condiciones, Sebastián Piñera da una señal de seguir más preocupado de sus negocios. Para despejar dudas sobre sus conflictos de interés y entregarle independencia informativa, Piñera tiene que dejar la propiedad de Chilevisión (CHV). En caso contrario, pone en peligro la confianza de los chilenos hacia ese canal en particular y los medios de comunicación en general.</p>
<p>Con la llegada Piñera a la propiedad de CHV, el canal ha sido exitoso en términos de rentabilidad y audiencias. Junto con Mega -en el primer semestre de 2009– CHV fue el canal de televisión más rentable dentro de una industria pequeña pero competitiva. De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP en 2009 -después de TVN (45%)- CHV fue el segundo canal más visto por los chilenos para informarse (22%).</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Entre 2005 y 2009 -después de El Mercurio- los chilenos perciben a CHV como el medio de comunicación más inclinado hacia la derecha (ICSO-UDP). Si bien las personas se informan por medios que no necesariamente representan sus posiciones políticas -desde que Piñera se instaló como propietario- las audiencias perciben una derechización de CHV.</blockquote></div>
<p>Entre 2005 y 2009 -después de El Mercurio- los chilenos perciben a CHV como el medio de comunicación más inclinado hacia la derecha (ICSO-UDP). Si bien las personas se informan por medios que no necesariamente representan sus posiciones políticas -desde que Piñera se instaló como propietario- las audiencias perciben una derechización de CHV. Aunque esas percepciones pueden estar influidas más por la asociación “Piñera-propietario-derecha” que a los temas tratados por el canal de televisión. La similitud en la agenda temática de diarios y televisión en Chile –en temas como deportes y delincuencia- impide asignarle a CHV una dirección muy distinta a la del resto de sus competidores.</p>
<p>La información de los medios de comunicación es central para la sustentabilidad de la democracia. Con ella las personas pueden tomar decisiones políticas informadas y establecer criterios de evaluación del desempeño de los gobiernos. En Chile los medios –especialmente la televisión- son la principal fuente de información de los chilenos. En los últimos años tanto la prensa escrita como la televisión han aumentado su rol fiscalizador del poder público, fomentando una cultura de la transparencia. Escándalos políticos como el caso Spiniak, MOP-Gate y el del ex senador Lavandero no se habrían develado si no es por el activo rol de los medios. Además de sus posiciones políticas y evaluaciones personales de los gobiernos de la Concertación, la victoria de Piñera probablemente esté asociada a la información que encontró ese 51,5% de chilenos en los medios. En este contexto, la existencia de medios fiscalizadores genera incentivos para que los gobiernos actúen con mayor transparencia.</p>
<p>Al ser más competitiva que la prensa escrita, la industria televisiva ha dado mayores señales de transparencia respecto de sus propietarios y potenciales conflictos de interés. Los problemas de Piñera y Chilevisión son ampliamente conocidos a diferencia de conflictos de interés que se presentan entre propietarios de prensa escrita y otras empresas u organismos públicos. En TVN, Consuelo Saavedra fue relegada a un rol más secundario como rostro informativo mientras Andrés Velasco se desempeña como ministro de Hacienda.</p>
<p>Por esto mientras más se demore Piñera en decidir la venta de CHV, más incomoda a sus periodistas y equipo de prensa. El rechazo de Iván Núñez a realizar una entrevista condicionada por el ahora presidente electo daña a CHV. Pero de paso afecta al resto de los canales que aceptaron hacer la entrevista sin preguntar por el futuro de LAN. La independencia y el valor de esos profesionales no se pueden ver afectados por las decisiones del dueño del canal. Por ello los rostros emblemáticos de CHV –que gozan de altos niveles de credibilidad e independencia- debieran exigirle públicamente a Piñera que se desprenda del canal. Lo de Núñez fue la primera señal.</p>
<p>En 2009 la gran mayoría de los chilenos consideró que los medios de comunicación ejercen su rol informativo con libertad (68%, ICSO-UDP, 2009). Pero en comparación con años anteriores, los chilenos desconfiaron más en la televisión y los diarios (42% y 46%, respectivamente). Por lo mismo –y ya que son actores centrales en la democracia- Piñera no puede fomentar la desconfianza de los chilenos en los medios. En este escenario, por el bien de la independencia de Chilevisión como una fuente importante de información y evaluación del desempeño del gobierno de turno, el ahora presidente electo tiene que dejar la propiedad de ese medio de comunicación. De lo contrario, Piñera comenzará a parecerse cada vez más a Berlusconi, arriesgando el prestigio y la institucionalidad de la  Presidencia. Algo que ni el propio Piñera ni el país esperan.</p>
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		<title>La Concertación se divorcia de la opinión pública</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Jan 2010 08:54:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Segunda Vuelta]]></category>

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		<description><![CDATA[Los chilenos apostaron por la renovación de caras y la eficiencia en las políticas desarrolladas por la Concertación. Piñera es un nuevo piloto que tendrá que seguir aportando al cambio cultural que impulsó la Concertación hace 20 años. Por lo mismo su primera señal debe ser la explícita y transparente separación entre política y negocios.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer se firmó el divorcio entre la Concertación y los chilenos. Después de un matrimonio de 20 años, la mayoría de los ciudadanos consideró necesario construir una nueva relación con la Coalición por el Cambio. Pero los matrimonios dejan hijos, amigos e historias en común. Para terminar con la tristeza propia de un quiebre sentimental, Piñera tiene que darle continuidad y novedad al relato concertacionista de respeto a los derechos humanos, el ejercicio de las libertades individuales y el modelo económico con rostro humano.</p>
<p>Gracias a la Concertación los chilenos se convirtieron en ciudadanos más exigentes y conscientes de ejercer libremente sus derechos. Si bien la coalición de centro-izquierda promovió las “tres cuotas precio contado” y el derecho a reclamo por servicios de mala calidad, no estuvo dispuesta a crear un eficiente “servicio al cliente”. Durante la campaña no escuchó las demandas de más participación, renovación de las elites políticas y el cumplimiento de promesas pendientes con diversos sectores que se arrastraban desde hace varios años. Confió en la aprobación de Bachelet, quien hace rato había optado por potenciar su propio liderazgo a costa de la coalición. Los escándalos de corrupción, el conflicto mapuche, la falta de recambio en las cúpulas de los partidos, la política medioambiental –entre otros pendientes- fueron ocupando la línea de crédito de una Concertación que parecía más preocupada de mantenerse en el poder que de renovar el voto de confianza con los chilenos. Por lo mismo, apelar a los derechos humanos y a la posibilidad de volver al caos con un gobierno de derecha, fueron estrategias probadas que no estuvieron a la altura de las demandas del electorado.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Si el Chile del bicentenario es claramente mejor al del plebiscito ha sido gracias a la coalición del arcoiris. Pero la Concertación pecó de soberbia, se aferró al poder y fue incapaz de seguirle el ritmo a las demandas ciudadanas que ella misma crió y educó durante 20 años. </blockquote></div>
<p>A diferencias de otras campañas de la derecha, la de Piñera fue exitosa gracias a tres acciones. En primer lugar, no le hizo caso a los que pregonaban la teoría del desalojo. Entendió que el tono de los años ochenta ya no corría en el Chile del bicentenario. En segundo lugar, se mostró como un candidato liberal en lo económico y también en lo valórico. Para ello acorraló a los autoflagelantes de la UDI y aisló de la campaña a quienes tuvieron alguna vinculación con la dictadura. Por más que la Concertación intentó asociar a Piñera con la dictadura y el conservadurismo –pese a sus ambigüedades de último momento- el ahora presidente electo nunca se mostró interesado en liquidar su chapa de moderado. La Concertación fomentó el ejercicio de la libertad en la calle y en la cama en los chilenos y Piñera no lo desconoció. En tercer lugar, Piñera se subió al carro de los logros de la Concertación –la protección social- y criticó duramente los errores de la coalición de centro-izquierda como la corrupción y la falta de renovación.</p>
<p>En sus 20 años de gobierno, la Concertación construyó un relato y una estética propia de su arcoiris, basada en la inclusión y la diversidad, la tolerancia y el respeto. Su principal arma ante todas las dificultades y contradicciones que enfrentaron en el ejercicio del poder fueron los derechos humanos y la recuperación de la democracia. Una vez que Bachelet llegó a La Moneda y que Pinochet murió sin funerales de Estado, la Concertación perdía parte importante de su ethos y comenzó a desarmarse. La tolerancia que predicaban se esfumó con las primarias para la galería que llevaron a Frei a ser el candidato en esta elección. La contradictoria renovación que representó Orrego, Tohá y Lagos Weber en el comando de Frei y la renuncia de dos de los cuatro presidentes de los partidos no fueron suficiente.</p>
<p>En su llegada a La Moneda, Piñera tendrá que continuar el legado concertacionista. Los chilenos apostaron por la renovación de caras y la eficiencia en las políticas desarrolladas por la Concertación. Cuando entrevistaban a los adherentes de Piñera en televisión, sólo decían que Chile necesita un cambio. Piñera es un nuevo piloto que tendrá que seguir aportando al cambio cultural que impulsó la Concertación hace 20 años. Por lo mismo su primera señal debe ser la explícita y transparente separación entre política y negocios. En su discurso como presidente electo ya dejó en claro que el rol de la futura oposición y la democracia de los acuerdos serán claves. La luna de miel de su gobierno dependerá del tiempo que demore la Concertación en renovarse.</p>
<p>Si el Chile del bicentenario es claramente mejor al del plebiscito ha sido gracias a la coalición del arcoiris. Pero la Concertación pecó de soberbia, se aferró al poder y fue incapaz de seguirle el ritmo a las demandas ciudadanas que ella misma crió y educó durante 20 años.</p>
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		<title>La victimización como política comunicacional</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jan 2010 04:39:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
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		<category><![CDATA[Victimización]]></category>

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		<description><![CDATA[Bachelet comenzó a proteger su figura –y de paso minimizar sus errores- culpando silenciosamente al sistema político y a los partidos de la Concertación.  Y así lo entendieron los chilenos, quienes comenzaron a ver que las intenciones de Bachelet –y sus logros- respondían a un estilo de gobierno muy distinto al de sus antecesores.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los altos niveles de aprobación a la gestión de Michelle Bachelet han sido atribuidos al manejo económico de su gobierno, pero también se deben a su capacidad para construir una política comunicacional basada en la victimización de su figura. Bachelet fue la primera mujer en llegar a La Moneda –y probablemente así quedará en los libros de historia- pero también una víctima de la Concertación y de una forma de hacer política que no era santo de su devoción y que terminó usando a su favor.</p>
<p>Para destacar sus fortalezas y minimizar debilidades, los gobiernos definen una política comunicacional. Esta es una especie de GPS que los sitúa en el tiempo y espacio político para hacer públicos sus objetivos – es decir, lo que quieren hacer- y los mecanismos para lograrlo -a través del diseño e implementación de políticas públicas-. Ya que los medios de comunicación se han convertido en el espacio a través del cual la opinión pública evalúa el desempeño de los gobernantes, la política comunicacional de un gobierno apunta a superar el filtro de los medios para dar a conocer sus logros a la ciudadanía. Por esto una alta aprobación presidencial -en parte- se debe a una eficiente política comunicacional.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> Pero la política comunicacional de Bachelet también ha estado llena de contradicciones. Si bien fue consecuente al no rendirle funerales de Estado a Pinochet, muchas veces confundió la simpatía con la farándula. Bachelet terminó recibiendo en La Moneda a más artistas internacionales que a representantes mapuches o deudores habitacionales.</blockquote></div>
<p>En su primer año de gobierno, Michelle Bachelet tuvo serios problemas para echar a andar su política comunicacional. La promesa de un gobierno ciudadano, sin que nadie se repitiera el plato y en torno a cuatro proyectos –reforma previsional, reforma educacional, fomento a la innovación y mejoramiento de la calidad de vida- se vio frenada por conflictos políticos que cuestionaron su liderazgo. Las protestas estudiantiles y el desastre de Chiguayante –donde familiares de víctimas de aluviones increparon a Bachelet frente a las cámaras de televisión- fueron crisis que reflejaron las primeras señales de incongruencia en su gobierno. Su programa y la desordenada política comunicacional para difundirlo eran más bien una serie de intenciones que no se materializaban en logros concretos. Si para llegar a La Moneda prometió gobernar con los ciudadanos, Bachelet optaba por culpar a sus ministros, demorándose en la toma de decisiones y –muchas veces- escondiéndose de los conflictos.</p>
<p>Pero la política comunicacional de Bachelet tiene un antes y un después de su célebre expresión del femicidio político. Con esa analogía intentaba posicionarse como víctima de una forma de hacer política en la que no lograba encajar. En ese momento –septiembre de 2007-sólo alcanzaba un 35% de aprobación. Ya habían pasado las protestas estudiantiles, el cartillazo a sus ministros y la crisis del Transantiago con la frase del instinto incluida. Su liderazgo era poco comprendido por los chilenos y las cúpulas de los partidos de la Concertación se enredaban en sus propios conflictos de identidad. Bachelet iba en su segundo cambio de gabinete y claramente su corazón socialista no bombeaba lo suficiente como para hacer realidad las promesas de un gobierno ciudadano, desde abajo hacia arriba, más incluyente.</p>
<p>Después de su denuncia pública en contra de la violencia política de la cual era víctima, Bachelet encontraba una brújula para refundar su hasta entonces dispersa política comunicacional. La idea de ser víctima de una forma de hacer política que ella no pudo cambiar le daba un relato a la segunda mitad de su gobierno. Bachelet comenzó a proteger su figura –y de paso minimizar sus errores- culpando silenciosamente al sistema político y a los partidos de la Concertación.  Y así lo entendieron los chilenos, quienes comenzaron a ver que las intenciones de Bachelet –y sus logros- respondían a un estilo de gobierno muy distinto al de sus antecesores.</p>
<p>La crisis económica y la decisión del ministro Velasco de ahorrar para los tiempos de vacas flacas solo vino a reforzar la política comunicacional de Bachelet. Independiente de los bajos niveles de crecimiento económico del país, Bachelet tenía una gran billetera para aumentar los niveles de gasto social. Así se encargó de comunicarlo, retomando su promesa de gobierno de construir una red de protección social iniciada con la educación preescolar y la reforma previsional. En ese contexto, Bachelet se anotó un triunfo al lograr que los candidatos presidenciales hablaran sin atorarse de “más Estado” y “protección social”.</p>
<p>Pero la política comunicacional de Bachelet también ha estado llena de contradicciones. Si bien fue consecuente al no rendirle funerales de Estado a Pinochet, muchas veces confundió la simpatía con la farándula. Bachelet terminó recibiendo en La Moneda a más artistas internacionales que a representantes mapuches o deudores habitacionales. En su posición de víctima y espectadora –pese a los altos niveles de aprobación a su mandato- Bachelet siguió en su aislamiento de los conflictos políticos, evitando dar conferencias de prensa y responder las preguntas de periodistas.</p>
<p>Las políticas comunicacionales de los gobiernos van adaptándose a los contextos políticos y económicos del país. Al mismo tiempo permiten comunicar los objetivos y logros de un gobierno. La crisis económica, las primarias truchas de la Concertación y la baja votación de Eduardo Frei, terminaron por reforzar la política comunicacional de Bachelet basada en la victimización de su figura. Más allá de sus errores y omisiones como gobernante, los chilenos terminaron queriendo a Bachelet gracias a una política comunicacional que la presentó como víctima de un contexto político que le hizo la vida imposible. El “femicidio político” contribuyó a definir un estilo de gobierno que interpretó los miedos y preocupaciones de un país ansioso por más inclusión. Así Bachelet estableció un vínculo poderoso con los chilenos cuyo mejor ejemplo son los niveles de aprobación a su figura y la probable derrota de la Concertación el próximo 17 de Enero.</p>
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		<title>Killing in the Name of (participación &amp; democracia)</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 18:01:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Marcela Sabat]]></category>
		<category><![CDATA[Participacion Juvenil Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Rage Against The Machine]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Valenzuela]]></category>
		<category><![CDATA[The Guardian]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un tiempo Antimedios está discutiendo el tema de la participación ciudadana a través de Internet. Algunas acciones se han visto en Chile con la &#8220;píldora de día después&#8221;, la &#8220;estatua del papa&#8221; y las &#8220;becas Chile&#8221;. En menor medida algo ha pasado con las elecciones presidenciales con la campaña en Twitter &#8220;#paraunirseafrei&#8221;, el &#8220;Frei [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un tiempo Antimedios está discutiendo el tema de la participación ciudadana a través de Internet. Algunas acciones se han visto en Chile con la &#8220;píldora de día después&#8221;, la &#8220;estatua del papa&#8221; y las &#8220;becas Chile&#8221;. En menor medida algo ha pasado con las elecciones presidenciales con la campaña en Twitter &#8220;#paraunirseafrei&#8221;, el &#8220;Frei no More&#8221; o la estrella de Piñera que circula en las fotos de miles de usuarios. Todas acciones que develan la desconexión existente entre la política, sus instituciones y los ciudadanos.</p>
<p>Acá otro ejemplo. En UK Jon Morter comenzó una campaña por Facebook para que los ingleses impidieran que llegara al número uno de los rankings musicales la canción del ganador de turno del reality &#8220;X Factor&#8221; (que alcanza peaks de audiencia de 15 millones). Morter propuso que &#8220;Killing in the Name&#8221; -una canción de protesta del grupo Rage Against the Machine- fuera comprada por el público y alcanzara el número 1 del ranking navideño británico. La canción -que habla en contra de la corrupción en EE.UU., el Ku Klux Klan y su relación con la policía de ese país- ya había sido número uno en UK en 1992. En <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Killing_in_the_Name">Wikipedia</a> la historia de Killing in the Name.</p>
<p>La campaña de Morter alcanzó más de 480.000 seguidores en Facebook. A ella se sumaron públicamente Paul McCartney y el grupo Rage Against the Machine -que donará las ganancias- y que hicieron llegar a &#8220;Killing in the Name&#8221; al número 1 de los rankings en UK. Lo paradójico de esto es que Simon Cowell -creador del reality X Factor y quien se lleva las ganancias por las canciones que salen del programa- también tenía relación con el sello Sony que grabó &#8220;Killing in the Name&#8221;. Los riesgos de la concentración de propiedad y la falta de transparencia.</p>
<p>La campaña de Morter no es tan distinta a las ocurridas en Chile y apela a la misma escasez de participación que vemos en distintas dimensiones en las sociedades modernas. Ya sea en la industria de la música, en los medios de comunicación y su colusión de agendas, en la política y el mercado, Internet emerge como un espacio para la liberación de frustraciones en contra de esas imperfecciones (ej: <a title="www.reclamos.cl" href="http://www.reclamos.cl/">www.reclamos.cl</a>). La diversidad de agendas y demandas ciudadanas encuentran en Internet un espacio natural que no se condice con las instancias de participación que ofrecen, por ejemplo, actores políticos como los partidos o los medios.</p>
<p>En un <a href="http://fcom.altavoz.net/prontus_fcom/site/artic/20090703/imag/FOTO_0520090703131755.pdf">estudio</a> realizado con <a href="http://utexas.academia.edu/Sebasti%C3%A1nValenzuela">Sebastián Valenzuela</a>, entre 2000 y 2005, el 80% de las noticias aparecidas en diarios y televisión hablaron de los mismos temas. Que los medios hablen de lo mismo contribuye a fomentar las asimetrías de información, disminuyendo las posibilidades de agendas temáticas distintas y representativas de la diversidad de intereses ciudadanos. Así se estimula la desigualdad entre aquellos que son parte de una deliberación monótona sobre los asuntos públicos -como la de los políticos en los medios- y de los que encuentran otros espacios para ello -como los grupos en Facebook- porque tienen acceso a Internet.</p>
<p>De esta forma la competencia y transparencia en la industria de medios en Chile es clave para disminuir las asimetrías de información y fomentar la diversidad temática. Si bien los medios han sido activos en promover la cultura de la transparencia, también la falta de ella les impide extender su rol fiscalizador. La escasez de indicadores en esa industria (perfil de consumidor, propiedad, conflictos de interés, cobertura, etc.) se convierten en barreras de acceso a información para los chilenos.</p>
<p>Si <a title="www.reclamos.cl" href="http://www.reclamos.cl/">www.reclamos.cl</a> es un sitio que recoge las quejas de los ciudadanos en contra de servicios de empresas, el Colegio de Periodistas podría generar un espacio similar para fomentar la calidad del trabajo periodístico. Lo que está haciendo <a title="www.ojodelmedio.blogspot.com" href="http://www.ojodelmedio.blogspot.com/">www.ojodelmedio.blogspot.com</a> va en esa dirección. Instancias similares podrían surgir en el Consejo Nacional de Televisión y la Asociación Nacional de la Prensa. Así se podría ampliar tanto el rol fiscalizador y de monitoreo que estos organismos promueven respecto del trabajo de los medios en Chile, pero lo más importante, estimularían la competencia y la transparencia para romper con las asimetrías de información que también fomentan la desigualdad.</p>
<p>El detalle de la campaña de Morter y Rage Against the Machine se describe en este artículo (en inglés) de <a href="http://www.guardian.co.uk/music/2009/dec/20/rage-against-machine-christmas-number-1">The Guardian</a></p>
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		<title>Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 06:58:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Face]]></category>
		<category><![CDATA[Marco Enríquez-Ominami]]></category>
		<category><![CDATA[Presidenciales 2009]]></category>

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		<description><![CDATA[La elite política entiende y reduce la participación ciudadana solamente al voto, dejando fuera de su concepción de ciudadanos a aquellos que no votan pero sí quieren participar a través de otras instancias.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El voto de castigo a la Concertación representa las demandas ciudadanas por más instancias de participación, competencia y transparencia en los procesos políticos. Independiente de los símbolos utilizados por los candidatos presidenciales para representarla y promoverla, la participación ciudadana la hará realidad quien esté dispuesto a interpretar los distintos tipos de ciudadanía que quieren practicar las personas y genere instancias para ello.</p>
<p>Los problemas de participación que adolece el sistema político chileno están principalmente en sus partidos. Estas organizaciones no tienen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus líderes y/o candidatos. Por lo mismo, son pocos los que participan. Las primarias de utilería de la Concertación explican la irrupción de Marco Enríquez-Ominami. En la derecha la cosa no es muy distinta. Mientras la UDI habla de renovación y cambio, su directiva representa lo contrario. La libertad que promulga la derecha en lo económico no aplica a la hora de elegir a sus candidatos presidenciales. La candidatura de Piñera en 2005 fue el mejor ejemplo de ello. </p>
<p>La elite política entiende y reduce la participación ciudadana solamente al voto, dejando fuera de su concepción de ciudadanos a aquellos que no votan pero sí quieren participar a través de otras instancias. Así partidos y actores políticos no tienen ningún incentivo para involucrar en sus dinámicas, por ejemplo, a comunidades que intentan transparentar la política recopilando información del desempeño de parlamentarios en el Congreso. Si no están inscritos no existen. Tampoco la elite política se interesa en develar las razones que llevan a los jóvenes –y no tan jóvenes- a no inscribirse. Para ello es fundamental crear mecanismos que incentiven a las personas a participar en estos procesos políticos. Especialmente para los millones de jóvenes que -en vez de ir a las urnas- estuvieron en Facebook este domingo.</p>
<div class="news-quote alignleft">  <blockquote> La elite política entiende y reduce la participación ciudadana solamente al voto, dejando fuera de su concepción de ciudadanos a aquellos que no votan pero sí quieren participar a través de otras instancias. </blockquote></div>
<p>Si bien la brecha digital fomenta las asimetrías de información en las personas, la educación desde los colegios y el fomento a la participación online en procesos políticos es clave. Así se puede pensar en integrar a quienes desconfían de la actual forma de hacer política, pero apoyan causas en Facebook. Intentar con primarias donde los chilenos voten a través de Internet sería un gran paso pro-participación y transparencia. Algo menos ambicioso –no por ello menos eficiente- es crear foros en los sitios Web de los partidos que intenten generar discusión en torno a lo que se entiende por política y las razones del desencanto. Todo ello en las salas de clases de colegios del país.  </p>
<p>Las instituciones y la política como instancia de deliberación se tienen que adaptar a la lógica de comunicación y participación que opera en Internet. Si buscar información en Google es sencillo, no ocurre lo mismo en un sitio del gobierno. Mientras YouTube y Twitter obligan a decir lo importante de manera clara, empática y breve, el esquema de franjas presidenciales se agota en un público reducido, aquellos que son parte del padrón electoral. </p>
<p>Es cierto que Internet no moviliza por sí solo a las personas. Menos si los partidos políticos ponen enlaces a sitios de redes sociales cuando no existen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus candidatos presidenciales. Esas son las contradicciones que llevan a las personas a seguir inmersos en Facebook en causas que reflejan sus estilos de vida. Para incentivar la participación tienen que haber relatos que convoquen, construidos en instancias y espacios de deliberación –como Internet-, partidos políticos y líderes que inviten a participar, basados en la competencia y la transparencia. Así, Internet será la herramienta que les permita diversificar el tipo de ciudadano al que quieren representar, y al mismo tiempo, el espacio donde las personas podrán elegir el o los tipos de ciudadanía que quieren ejercer.</p>
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		</item>
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		<title>Que no se note</title>
		<link>http://www.elmostrador.cl/opinion/2009/12/11/que-no-se-note/?utm_source=rss&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=RSS</link>
		<comments>http://www.elmostrador.cl/opinion/2009/12/11/que-no-se-note/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 11:07:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Posteos del Día]]></category>

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		<description><![CDATA[Así como La Nación se empeña en sustentar la campaña de Eduardo Frei, El Mercurio hace algo similar con Sebastián Piñera. A veces de una manera evidente y en otras de manera un poco más &#8220;oculta&#8221;.
Como en esta nota, en que no lo dice el Decano, sino que lo pone en palabras de The Wall [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elmostrador.cl/media/2009/12/Piñera.JPG"><img class="alignleft size-medium wp-image-4468" title="Piñera" src="http://www.elmostrador.cl/media/2009/12/Piñera-300x89.jpg" alt="Piñera" width="300" height="89" /></a>Así como La Nación se empeña en sustentar la campaña de Eduardo Frei, El Mercurio hace algo similar con Sebastián Piñera. A veces de una manera evidente y en otras de manera un poco más &#8220;oculta&#8221;.</p>
<p>Como en esta nota, en que no lo dice el Decano, sino que lo pone en palabras de The Wall Street Journal Americas.</p>
<p>&#8220;<em>Una victoria de Piñera podría impulsar la economía y, a la vez, mostrar que la derecha y la izquierda pueden alternarse en el poder en Chile de forma pacífica</em>&#8220;, afirma el prestigioso periódico.</p>
<p>Claro. Es lo que piensa TWSJA&#8230; No El Mercurio.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La falacia de la participación</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 03:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<description><![CDATA[Para la clase política la participación ciudadana es como esas ex pololas con las que se pasan las penas. Se acuerdan de ella cuando la necesitan, pero no se interesan en mejorar lo malo para salvar la relación y hacer que perdure en el tiempo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La reciente decisión de no autorizar la instalación de la &#8220;estatua del Papa&#8221; en Bellavista puede ser considerada como un triunfo para los ciudadanos que protestaron en las calles y en Facebook. Al mismo tiempo refleja la necesidad de integrar al sistema político estas nuevas formas de participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones públicas.</p>
<p>Hasta ahora son 10.901 los chilenos en Facebook que están en contra de la instalación del monumento frente a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. De ellos un número considerable salió a las calles a protestar. Lo mismo ocurrió hace unos años cuando el Tribunal Constitucional negó la entrega de la Píldora del Día Después. Aunque no lograron revertir la medida -y con menos tribuna en los medios masivos- 20 mil personas salieron a las calles y otras miles protestaron por Facebook. Cuando se detectaron las fallas en las Beca Chile, Facebook y Twitter unidos no fueron vencidos.</p>
<p>Mientras más hablan los políticos de la apatía ciudadana y el descrédito de su actividad, más demuestran su poca sintonía con los ciudadanos. Si bien el uso de Internet todavía no es masivo en el país -para obtener información, proponer nuevos temas de discusión, debatir con los pares y asociarse en actividades conjuntas- funciona como el escenario natural de una emergente forma de participación ciudadana basada en la colaboración y el intercambio de información. Más que ignorarla, la clase política debiera pensar en fomentar esta participación online, especialmente en aquellos que no tienen acceso a Internet y la información que allí circula. Reducir la participación política al voto es ignorar los cambios que está generando el uso de Internet en la forma de ser ciudadanos.</p>
<p>El revuelo por la estatua del Papa se debió -entre otras cosas- al rol fiscalizador de algunos medios de comunicación que promovieron el debate, a ciudadanos interesados en manifestar su opinión y a un sistema político que permite a las autoridades tomar decisiones a puerta cerrada.</p>
<p>Esta combinación fue un incentivo para que miles de ciudadanos expresaran su descontento. Si a esto le sumamos las aparentes instancias de participación ciudadana que han intentado dar los dirigentes políticos, se termina de armar el puzzle. Es cosa de recordar los procesos que determinaron la actual carrera presidencial.</p>
<p>Para la clase política la participación ciudadana es como esas ex pololas con las que se pasan las penas. Se acuerdan de ella cuando la necesitan, pero no se interesan en mejorar lo malo para salvar la relación y hacer que perdure en el tiempo. Peor aún, algunos la siguen maltratando a través de sus slogans y temas de campaña. Del &#8220;más Estado&#8221; al &#8220;gobernar con los mejores&#8221;, los candidatos presidenciales no se atreven a dar un salto en sus campañas para hacer efectivas las demandas de participación de los chilenos.</p>
<p>Mientras más se desgastan intentando copiar la forma de la campaña de Obama, los candidatos presidenciales se olvidan que el fondo de su mensaje es la participación activa de los ciudadanos a través del uso de Internet y de incentivos bien dirigidos para concretarla. El debate sobre la reforma de salud en EE.UU. y la campaña online de Obama para incentivar el lobby ciudadano son un estilo de gobierno que entiende la participación más allá del voto, empoderando a las personas para que se hagan cargo del destino de su país.</p>
<p>Hasta ahora -y con todas sus limitaciones- Marco Enríquez-Ominami ha logrado representar el descontento de las personas hacia la falacia de la participación. También lleva este discurso a su campaña online donde invita a los ciudadanos a ser parte de su proyecto, a que hagan campaña por él y así ganar la elección. Pero ME-O necesita de los votos de los inscritos para llegar a La Moneda y no de aquellos que sólo participan en causas en Facebook.</p>
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