<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" >

<channel>
	<title>El Mostrador &#187; Claudio Orrego</title>
	<atom:link href="http://www.elmostrador.cl/autor/claudioorrego/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.elmostrador.cl</link>
	<description>El primer diario digital de Chile - Noticias, reportajes, multimedia y último minuto</description>
	<lastBuildDate>Mon, 20 May 2013 02:22:52 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5</generator>
		<item>
		<title>Litio: hagamos las cosas bien</title>
		<link>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/10/04/litio-hagamos-las-cosas-bien/?utm_source=rss&#038;utm_medium=feed&#038;utm_campaign=RSS</link>
		<comments>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/10/04/litio-hagamos-las-cosas-bien/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 04 Oct 2012 23:18:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Orrego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Litio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elmostrador.cl/?p=306519</guid>
		<description><![CDATA[El gobierno debe sacar lecciones de los errores cometidos. Chile tiene pendiente un debate serio en torno al desarrollo de varios de sus recursos naturales (agua, bosques, peces, etc.) y el litio no es una excepción. De la calidad del debate que podamos tener como país dependerá el que todos los chilenos podamos beneficiarnos de los recursos naturales de nuestra querida tierra.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[Con la renuncia del subsecretario de Minería, Pablo Wagner, la polémica por la concesión encubierta del litio parece estar llegando a su fin. Sin embargo, lo que no puede quedar inconcluso es qué pasará con recursos naturales con un alto valor estratégico para el país.

Para el gobierno no fueron suficientes los argumentos de inconstitucionalidad presentados por el reconocido abogado constitucionalista Patricio Zapata.Tampoco fueron escuchados los requerimientos del mundo político que pedían el establecimiento de una política de Estado respecto al Litio en el Parlamento.



Se hicieron oídos sordos a los cuestionamientos éticos y/o estéticos asociados a que el ministro del ramo fuera hermano de uno de los principales ejecutivos de SQM y a que el controlador de SQM fuese el cuestionado empresario y ex yerno de Pinochet, Julio Ponce Lereou. Finalmente, fue un simple error administrativo, el que hizo caer este cuestionado proceso. Asumida la derrota del gobierno, es de esperar que esta vez se hagan las cosas bien.

¿Qué significa hacer las cosas bien? En primer lugar, el gobierno debiera asumir sus errores y ofrecer disculpas a la opinión pública por el bochorno internacional que esto ha causado. En segundo lugar, el gobierno debiera buscar la elaboración de un proyecto de ley que genere un amplio consenso, tanto entre los expertos como en el mundo político y con miras al establecimiento de una política de Estado en esta materia. En tercer lugar, se debe aclarar el rol que puede y debiera jugar Codelco en la explotación del litio, o si amerita la creación de una Corporación Nacional del Litio (Codeli) separada de Codelco. Finalmente, si efectivamente aspiramos a ser un país que deje ser exportador de materia prima, corresponde empezar a pensar de qué forma se puede agregar valor a la extracción del litio.

El gobierno debe sacar lecciones de los errores cometidos. Chile tiene pendiente un debate serio en torno al desarrollo de varios de sus recursos naturales (agua, bosques, peces, etc.) y el litio no es una excepción. De la calidad del debate que podamos tener como país dependerá el que todos los chilenos podamos beneficiarnos de los recursos naturales de nuestra querida tierra.]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/10/04/litio-hagamos-las-cosas-bien/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>30</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Por qué Lavín debe renunciar</title>
		<link>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/09/11/por-que-lavin-debe-renunciar/?utm_source=rss&#038;utm_medium=feed&#038;utm_campaign=RSS</link>
		<comments>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/09/11/por-que-lavin-debe-renunciar/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 05:49:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Orrego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Casen]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquin Lavín]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elmostrador.cl/?p=299139</guid>
		<description><![CDATA[Lo que es completamente inaceptable, es el intento de engaño a la fe pública que ha liderado el ministro Lavín, al manipular la interpretación y la entrega de los datos, para tratar de sacar una ventaja política pequeña. Con los pobres no se juega, con la verdad tampoco.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[La discusión sobre la pobreza, que hemos tenido en Chile en las últimas semanas, ha sido vergonzosa. Mientras una parte importante de nuestros compatriotas enfrenta condiciones de vida indignas, injustas e innecesarias, hemos dejado que por semanas nuestra discusión se centre en el instrumento de medición y en la forma en que se manipulan comunicacionalmente los resultados para hacerlos parecer favorables al gobierno. El principal responsable de este desastre es el ministro Joaquín Lavín.

Desde antes de la celebración temprana con que el gobierno pretendió convencer al país de que la pobreza en Chile bajaba gracias a su gestión, el ministro ya conocía los antecedentes técnicos. El ministro sabía que una baja en la pobreza de 0,7%, con un margen de error de 0,8%, significa una sola cosa: que no hay una variación estadísticamente significativa en los resultados. En simple: no es posible afirmar que ha disminuido la pobreza.

Esto es especialmente grave cuando tenemos estadísticas favorables. ¿Cómo es posible que la pobreza no disminuya, cuando han mejorado las cifras de empleo, cuando el PIB de Chile sigue aumentando y las cifras macroeconómicas muestras que el país crece? El país desigual que hemos construido, en donde el aumento de la riqueza no llega a todos, es el verdadero escándalo que debiera remecer nuestras conciencias y disponernos a la acción, para trabajar con más fuerza en asegurar igualdad de acceso y de oportunidades a cada uno de los chilenos.



Sin embargo, el gobierno prefirió celebrar lo que no existía, hacernos creer que la baja era significativa, acusando de paso a cada político, académico e investigador que preguntó por los datos técnicos de la encuesta, de no alegrarse por el progreso de Chile, de no reconocer los logros del gobierno, de ser parte de un oscuro complot.

La publicación de la base de datos, permitirá que se pueda revisar técnicamente la encuesta, los cambios que en ella se introdujeron y las formas de asegurar e interpretar sus resultados comparativamente. Es más, podemos iniciar un debate serio sobre cómo fortalecer la generación de estas estadísticas (un INE fortalecido y autónomo) y cómo mejorar y complementar la medición de pobreza monetaria que hace la Casen.

Quiero ser bien claro. Hasta ahora no encuentro razones para dudar de la calidad técnica de la encuesta, del trabajo de los expertos de la CEPAL y del ministerio de Desarrollo Social, ni de los resultados que ella arroja.

Lo que es completamente inaceptable, es el intento de engaño a la fe pública que ha liderado el ministro Lavín, al manipular la interpretación y la entrega de los datos, para tratar de sacar una ventaja política pequeña. Con los pobres no se juega, con la verdad tampoco.

En los gobiernos anteriores, fueron destituidos ministros y subsecretarios por cuestiones harto menores que esta. Por vender frutillas en un auto fiscal o por no asegurar una adecuada supervisión de procesos de subvención. ¿Puede el ministro Lavín seguir en su cargo después de lo ocurrido con la encuesta Casen?.

A mí me parece que no, que el ministro Lavín debe asumir la responsabilidad directa y política por este intento de manipulación, por este verdadero "tongo" comunicacional. Lo que queda por dilucidar es si el Presidente va a respaldar este acto vergonzoso, o va a honrar, de una vez por todas, el gobierno de excelencia que prometió a todos los chilenos.]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/09/11/por-que-lavin-debe-renunciar/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>23</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Tiranía de los Promedios</title>
		<link>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/02/27/la-tirania-de-los-promedios/?utm_source=rss&#038;utm_medium=feed&#038;utm_campaign=RSS</link>
		<comments>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/02/27/la-tirania-de-los-promedios/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 05:39:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Orrego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elmostrador.cl/?p=241569</guid>
		<description><![CDATA[ Si queremos construir un proyecto de desarrollo inclusivo, humano y con cohesión social, debemos revelarnos primero contra esta tiranía de indicadores agregados e importantes, pero a la vez tan incompletas y sesgados.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[Hace un tiempo hablé ante mil dirigentes secundarios en un seminario organizado por ChileSiempre. Se me pidió que los motivara para el servicio público y la lucha contra la pobreza, cosa que traté de hacer con pasión y vehemencia. Antes de mi habló un funcionario del Gobierno, responsable de promover el emprendimiento. También lo hizo con pasión, tratando de entusiasmar a la audiencia con los logros de grandes innovadores como Bill Gates y Steve Jobs. Con absoluta convicción y buena intención, dijo cosas que al menos a mí me impactaron: “El mercado es cruel y es bueno que así sea; todos debiéramos aspirar a ser millonarios como estos emprendedores”.

Las multitudinarias marchas en pro de una mayor calidad y equidad de la educación del año pasado, parecen decirnos algo muy distinto a lo que escuché en esa conferencia. No se trata de negar la importancia del esfuerzo personal, el atractivo de emprender cosas nuevas y ni siquiera negar la legítima aspiración de toda persona de ganar más por su trabajo. Lo que sí me parece obvio es que existe un grito fuerte e indignado en contra de una sociedad donde el lucro y la rentabilidad han sido endiosados, donde el más fuerte le gane siempre al más débil, y donde los caídos en el camino de esta selección natural de los “más capaces y emprendedores”, son considerados como simple daño colateral del modelo.



Ante esta indignación son muchos los que rápidamente se apresuran en sacar su set de estadísticas para demostrar que no hay fundamento para tanta rabia y malestar. Mal que mal, la macro economía está bien. La economía ha creado más de 400.000 nuevos empleos. El ingreso per cápita ya es de US$ 15.000, y un conjunto de rankings nos muestran entre los países más aventajados de la región y del mundo en desarrollo. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué persiste el enojo?

Mi hipótesis es que estamos frente a una tiranía silenciosa y destructiva, ante la cual la gente se está revelando cada día con más fuerza y decisión: la tiranía de los promedios. Algo pasa que cuando le damos a la gente estas cifras grandilocuentes, más que sentirse tranquilos se sienten irritados. Esa rabia, por cierto, no viene de lo que las cifras dicen, sino más bien de aquello que NO dicen.

Veamos algunos ejemplos. Si la pobreza en Chile bajó del 40% al 15%, es sin duda una buena noticia. El problema es que en el Alto Bio-Bío (donde existe la represa más moderna de Chile) sigue siendo de 49% y en Providencia de 0%. Se nos dice que la mortalidad infantil es bajísima (7.2 por 1000 hab), el problema es que en Sierra Gorda es de 58.3 y Talagante de 2. Que Santiago avanza en estándares de calidad de vida (OMS) con un promedio de 5 mt2 de área verde por habitante. El problema es que mientras Cerro Navia tiene 1.2 mt2, Vitacura tiene 18 mt2. Finalmente, está el tema de los ingresos. Detrás de ese expectante promedio de 15.000 dólares per capita, se esconde una fría realidad. Mientras el 10% de los chilenos más ricos tiene ingresos superiores a la media de Noruega, el 10% más pobre tiene ingresos más bajos a los de Costa de Marfil.

Cuando las tiranías tienen rostro y nombre, es más fácil identificarlas y combatirlas. Sin embargo, cuando la tiranía es invisible, sutil y silenciosa, es posible que durante mucho tiempo no se sepa cuál es la verdadera causa del malestar que vivimos. En lo personal me resulta obvio que la desigualdad brutal de nuestra sociedad está en el corazón de los fenómenos de descontento que estamos experimentando. La ciudadanía se cansó de consumir promedios como si fueran el fiel reflejo de la realidad. Hoy, al tener más acceso a nuevas formas de comunicación (redes sociales e Internet), la gente sabe que detrás de esas maravillosas cifras agregadas se esconden realidades que claman al cielo por justicia.

También existe la percepción de que quienes más defienden esta manera de medir la realidad, en promedios, son precisamente los que están en la parte de arriba de la pirámide de privilegios y oportunidades. El discurso exitista de nuestras autoridades (empresariales y políticas), que proclama el pleno desarrollo a la vuelta de cada esquina, termina generando violencia en quienes están en los extremos desposeídos de la curva.

Si queremos construir un proyecto de desarrollo inclusivo, humano y con cohesión social, debemos revelarnos primero contra esta tiranía de indicadores agregados e importantes, pero a la vez tan incompletas y sesgados. Debemos aprender a medir el bienestar social incorporando la dimensión de mayor igualdad y menor abuso.

Esta tiranía no mata, tortura o exilia. Pero hace algo peor. Nos hace renunciar a esa infinita capacidad del ser humano de desafiar lo que hoy se considera como frontera de lo posible. Sólo con la creatividad que surge de esa urgencia provocada por los ciudadanos movilizados, podremos empezar a buscar nuevas formas para medir en serio nuestra realidad, abandonado promedios y haciéndonos cargo de las particularidades.]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/02/27/la-tirania-de-los-promedios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>19</slash:comments>
		<media:content url="http://www.elmostrador.cl/media/2012/02/pobreza_130x130.jpg" medium="image" height="130" width="130" />
	</item>
		<item>
		<title>Es el tiempo de la ciudadanía</title>
		<link>http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/10/05/es-el-tiempo-de-la-ciudadania/?utm_source=rss&#038;utm_medium=feed&#038;utm_campaign=RSS</link>
		<comments>http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/10/05/es-el-tiempo-de-la-ciudadania/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 05 Oct 2010 22:24:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio Orrego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Posteos del Día]]></category>
		<category><![CDATA[Concertación]]></category>
		<category><![CDATA[Plebiscito del 88]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elmostrador.cl/?p=117561</guid>
		<description><![CDATA[Creo que nuestro desafío no está en reafirmarnos como coalición política recordando un pasado en que la fuerza ciudadana nos impulsó a cambiar la cara del país, sino en reconocer que hoy formamos una clase política a la que los mismos ciudadanos dijeron NO este 17 de enero, porque no logramos sintonizar sus nuevas prioridades. [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><strong> </strong>Creo que nuestro desafío no está en reafirmarnos como coalición       política recordando un pasado en que la fuerza ciudadana nos       impulsó a cambiar la cara del país, sino en reconocer que hoy       formamos una clase política a la que los mismos ciudadanos dijeron       NO este 17 de enero, porque no logramos sintonizar sus nuevas       prioridades. Porque dejamos de vivir y sentir la política como una       verdadera herramienta de movilización social.</div>
<div></div>
<div>La molestia, expresada por la ciudadanía, no tiene que ver, a       mi juicio, con la falta de avances sociales, sino con habernos       encerrado a planear esas políticas públicas exitosas en nuestras       oficinas y haberlos olvidado a ellos. Durante años nos han       reclamado mayor participación, más democracia no sólo en los       propios partidos, sino que también en la Concertación como       conjunto. Algún dirigente político por ahí decía que habíamos       “cuoteado” hasta los juniors en el Estado. Así, nos olvidamos de       la calle, del sentido de urgencia de la política, de poner siempre       el poder al servicio de la gente. En el afán de buscar el mejor       cómo hacer gobierno, nos olvidamos para qué era el gobierno.</div>
<div></div>
<div>Sería fácil y hasta más grato escribir estas líneas enumerando       nuestros logros a lo largo de 20 años de gobierno. Porque fueron       fundamentales para el país. Pero estos son los momentos en que       debemos decirnos un par de cosas a la cara. Y no desde afuera, ni       pensando arrancar de este proyecto político que se llama       Concertación. Lo hago desde mi puesto de alcalde de una comuna       popular y desde mi puesto de vicepresidente de la DC.</div>
<div></div>
<div>Muchos podrán decir que redactamos columnas mirándonos el       ombligo. Yo lo hago simplemente porque tengo la convicción que aún       es tiempo de invitar a otros a participar en nuevos sueños. Y       volver a ejercer el trabajo político desde nuestras y poblaciones,       codo a codo con los más humildes, conociendo los dolores de un       pueblo al que luego podremos volver a servir mejor. Es posible       asumir los errores, rectificarlos y recuperar esa base social que       hoy está desperdigada. Es posible ponernos al servicio de nuevas y       mejores organizaciones, abrir las puertas a la participación y       construir juntos el puente para que se cumplan los sueños y       anhelos y no ser nosotros, sino ellos, los protagonistas.  Este no       es el tiempo en que los partidos ocupan el centro. Ni tampoco       nuestra colación. Este es el tiempo en que la ciudadanía debe       liderar nuevas batallas y nosotros, los políticos, ponernos el       servicios de ellas sin robarles la cámara.</div>
<div></div>
<div>Hace 22 años la exclusión política era el eje de acción. Hoy la       exclusión social es el tema fundamental. La urgencia son los       discriminados, los que aún están al margen de nuestro desarrollo.       Especialmente los jóvenes a los que no hemos logrado incluir ni       encantar.</div>
<div></div>
<div>Por eso, hay que dejar de apostar a que nuestro futuro está en       un eventual fracaso de Piñera. Ser capaces de decir que no, cuando       creemos que estén equivocados. Pero también, como muy pocas veces       ellos lo hicieron en la oposición, dar el ejemplo y colaborar cada       vez que tengamos la convicción de que lo que se promete (y se       cumple) va en beneficio del país.</div>
<div>Estoy seguro que pronto habrá motivo para celebrar cuando       divisemos un nuevo sueño ciudadano y, con ellos, ponernos al       servicio de la gente.</div>
<div></div>
<div></div>
<div style="text-align: right;"><strong>Claudio Orrego</strong></div>
<p style="text-align: right;">Vicepresidente de la Democracia Cristiana</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/10/05/es-el-tiempo-de-la-ciudadania/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>