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Yo Opino

La ola feminista: capeando el machismo

por 4 junio, 2018

La ola feminista: capeando el machismo
Hoy más que nunca debemos cuestionar los roles tradicionales de género, acompañar amorosamente (como dice Humberto Maturana) a las niñas en un proceso de formación, con convicción de que ellas pueden y tienen el talento para estudiar ciencia, tecnología, matemáticas o ingeniería. Aquí hay un grupo de docentes en su mayoría mujeres que han cuestionado las formas de hacer docencia permitiendo e incentivando a las niñas a que sean lo que quieran ser en sus vidas futuras post liceo.
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Pensaba hace unos días como esta nueva generación de feministas se ha instalado con una fuerza de vendaval, ola, tsunami y otros términos que describen el accionar político de tantas jóvenes maltratadas, abusadas, vilipendeadas, atropelladas, ignoradas e invisibilizadas por mencionar algunos conceptos que reflejan la influencia del patriarcado .

Rebecca Walker, escritora y activista política nos habló en los 90 de una “3ªola feminista” para definir dentro de otras temáticas, que no existe un único modelo de mujer, sino múltiples, determinados por cuestiones sociales, étnicas, de nacionalidad o religión y aquí se refleja nítidamente : mujeres distintas, incluso algunas en lo ideológico, abogan x la equidad e igualdad .

Hoy no me quiero detener en abordar los diferentes hitos que han marcado esta Ola Chilena pero sin duda el caso de la Manada en España marca un antes y un después que moviliza con más fuerza a todas nosotras para apurar los cambios porque visualizo, desde mi perspectiva dos focos: la educación sexista y los privilegios que las y los docentes instalan en sus discursos y accionar, con sesgos inconscientes, desde la educación inicial donde los niños son tratados de manera preferente y los medios de comunicación y su influencia en la mantención de los estereotipos con modelos conservadores de mujeres de siglos pasados.

Vamos al primero: las niñas, durante los dos primeros años de vida tienen habilidades más desarrolladas en las áreas cognitivas, social, adaptativa y de comunicación (ELPI, 2010-2012) posterior a ello y cuando ya inician procesos de socialización en el jardín infantil se empiezan a marcar las diferencias cuando las llevan a jugar con muñecas, les leen cuentos de princesas y observan laminas con la mujer preparando la cena o planchando lo que las lleva a instalar estereotipos y sesgos de genero mientras los niños están en el rincón de la construcción jugando con bloques, se caracterizan con cascos y son los héroes de los cuentos y leyendas .

En 1ª básico ellas ya tienen incorporadas que son “malas para las matemáticas” lo que es aprendido socialmente y vivido en la escuela cotidianamente porque se concatenan aspectos culturales arraigados de muy antiguo en los y las docentes: los niños son capaces y los incentivamos más para que lleguen a la universidad , las niñas son buenas en lenguaje y pueden llegar a ser técnicas en párvulos, trabajadoras sociales o enfermeras :“carreras sociales” que no despliegan todos los talentos de las mujeres pero ese es el espacio que nos corresponde según aquella lectura que hacen de la realidad manipulada x los imaginarios culturales de los adultos!

Alejandra Mizala, economista de la Universidad de Chile, plantea en el estupendo libro # Las Niñas Pueden, de Comunidad Mujer, que los estereotipos de género se reproducen en los y las docentes de manera inconsciente prestando, por ejemplo, más atención a los niños en clases de matemáticas o donde se requieren procesos cognitivos más elevados retroalimentando más a los hombres.

Los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad en la imagen pública que proyectan de nosotras y que se nos crea a través del lenguaje que utilizan. Estos pueden ocultarnos, discriminarnos e incluso denigrarnos en publicidades, noticias, titulares o denominaciones que perpetuán los roles tradicionales de género.

Es por eso que el espacio familiar, la educación, la sociedad y la cultura son claves para lograr la igualdad de género y mover la aguja hacia una mayor equidad. Pongo como ejemplo la situación de los padres de niños y niñas que rinden la famosa prueba PISA donde ellos esperan que los hombres sigan carreras STEM (denominación en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). O sea todo mal!! como se reproducen los estereotipos que terminaron por rebelar a las jóvenes que salieron hace unas semanas a la calle a torso desnudo porque esta es una forma más de violencia naturalizada dentro de un modelo cultural machista y patriarcal que se desarrolla al interior del primer núcleo básico donde socializan y aprenden patrones.

Hoy más que nunca debemos cuestionar los roles tradicionales de género, acompañar amorosamente (como dice Humberto Maturana) a las niñas en un proceso de formación, con convicción de que ellas pueden y tienen el talento para estudiar ciencia, tecnología, matemáticas o ingeniería. Aquí hay un grupo de docentes en su mayoría mujeres que han cuestionado las formas de hacer docencia permitiendo e incentivando a las niñas a que sean lo que quieran ser en sus vidas futuras post liceo.

Ahora bien, no es suficiente y debemos hacer los cambios necesarios en las mallas curriculares de la formación inicial de los y las profes para que el impacto sea duradero y cambie las lógicas estereotipadas con que se mueven hoy en el aula. ¡Educación no sexista ya¡

En relación al segundo foco, los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad en la imagen pública que proyectan de nosotras y que se nos crea a través del lenguaje que utilizan. Estos pueden ocultarnos, discriminarnos e incluso denigrarnos en publicidades, noticias, titulares o denominaciones que perpetuán los roles tradicionales de género.

Es urgente y necesario avanzar en la deconstrucción de roles que mantienen a las mujeres en una constante actitud servicial y pasional y a los hombres en busca de la aventura llegando a la meta poniendo la estaca en el Everest o como los racionales que se instalan en el mundo público con tremendo éxito.

Nuevamente un avance: el colegio de periodistas y su comisión de género han generado una serie de iniciativas que incentivan un cambio en estas prácticas machistas y patriarcales promoviendo el ejercicio del periodismo con una comunicación no sexista e inclusiva en la formación y en la práctica de la profesión.

Creo que un tratamiento igualitario en el discurso mediático puede contribuir, no solo a visibilizarnos, sino a acelerar el avance hacia la igualdad en muchos otros ámbitos. Es necesario que el lenguaje periodístico se haga eco de los procedimientos lingüísticos encaminados a evitar la discriminación por razón de sexo, ya que de esta forma se favorece la toma de conciencia y se contribuye a animar sensibilidades en aras de una sociedad más igualitaria.

Sin duda ha habido una serie de aportes en ambos focos pero no ha son suficientes lo que queda demostrado en la frase que el Presidente utiliza con la Presidenta de la Cámara de Diputados el viernes en Valparaíso dejando a la vista sus sesgos inconscientes machistas y que ratifican la necesidad de seguir marchando, discutiendo y reflexionando para generar cambios estructurales en esta sociedad nuestra.

Ellas y nosotras como sujetas de derecho, sin barreras para lograr nuestras metas con proyectos alternativos a la maternidad, instaladas como científicas, escritoras, mineras, ingenieras o escultoras exigimos ser respetadas, valoradas y reconocidas como “otra legítima” una de las consignas hoy junto a esta Ola Feminista que vino para quedarse. Las invito a capear juntas y juntos para seguir avanzando y mover las aguas con más fuerza.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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