Los Prisioneros se reúnen superproducidos - El Mostrador

Martes, 12 de diciembre de 2017 Actualizado a las 11:39

Viene la voz del 2001

Cultura - El Mostrador

Los Prisioneros se reúnen superproducidos

por 10 octubre, 2001

Para recordar cada instante de esta nueva fase de reuniones, Los Prisioneros grabarán bajo la dirección de Carmen Luz Parot cada detalle del recital que realizarán el 1 de diciembre en el Estadio Nacional, el que se editará en un DVD con miras a vender el material a un canal de televisión.

Unanse al baile de los que sobran. Nadie nos va a echar de más, nadie nos quiso ayudar de verdad, lalalá volvió a sonar en un coro espontáneo, populoso y fiel en pleno paseo Ahumada, que si no fuera por los años transcurridos, bien podría asemejarse a una manifestación ochentera, pero ahora mucho más relajada.



En el interior del local de discos, Los Prisioneros saludaban antes de confirmar que realizarán un recital, en Estadio Nacional el primero de diciembre. Se les vio en vivo y en directo juntos, dispuestos a contestar parte de las dudas, especialmente las referentes a un nuevo disco y al porqué se reúnen.




González, Tapia y Narea llegaron en facha deportiva, bien peinados, se abrazaron, estrecharon palmas, firmaron autógrafos y emergieron del hermetismo. En medio de una algarabía de proporciones mayores, pareció que no había pasado ni un solo día desde aquella era en que sacaban la voz por la generación de los ochenta, cuando se quejaron de la carencia de trabajo en Las industrias y le cantaron al gran negocio con Sexo.



Al contrario de muchos políticos, ellos no quisieron hablar del futuro, sino que de asuntos inmediatos. De hecho, confirmaron que grabarán un disco nuevo que naturalmente no sería para los mayorcitos, sino que para los chiquillos sedientos de voces y recitales en vivo.



Una de las razones que explican la reunión del grupo, ya sea de corto o largo plazo, es que les fue mal en los trabajos independientes. "No pasó ná'", dijo González, que habló más que nunca y que Tapia y Narea juntos.



Y continuó con la sinceridad que lo caracteriza. "Mi casa es esta. Ninguno de nosotros estaba haciendo la música que más quería o dando la música que más podía dar tocando por separado. Nosotros aprendimos a tocar juntos. Nos conocimos en el liceo y entonces no había otra cosa más que pudiéramos hacer. Además, ahora está todo pasando para tocar. El panorama que había cuando nos separamos era mucho más fome. Ahora hay bandas mortales que recorren todo el país o hay gente como La Ley que hacen trabajos internacionales. Culturalmente la cosa está más levantada que antes", precisó.



En el recital no habrá músicos invitados. Será una exclusiva con ellos y casi todo el repertorio, de las antiguas versiones, pero con algunos cambios leves que no trastornen las piezas, quizás con una que otra secuencia y pantallas gigantes. Es decir, pocas cosas.



"Estamos ensayando todas las canciones que podemos. Lo menos que vamos a tocar van a ser 25 ó 30 canciones. Estamos desempolvando todos los viejos clásicos. Ahora suenan muy, muy bien. El tiempo que ha pasado ha hecho que tengamos muchas más ganas de tocar esas canciones".



Viene al caso recordar que el mismo Jorge González dijo años atrás que le daba "lata juntarse para tocar los temas de Los Prisioneros". No sé acordó de eso ayer, como tampoco de otras contradicciones que le enunció la prensa.



Un dato previo al anuncio del concierto fue la grabación que hicieron entre el 16 de agosto y el 3 de septiembre una nueva versión de Las Sierras eléctricas, canción registrada en el estudio de Carlos Cabezas en 1989 para ser incluida en Corazones y que después se emitió por radio. El tema finalmente se publicó en 1996 en el disco Ni por la razón ni por la fuerza.



Con estos hechos, la imagen de pequeñas desavenencias que alejaron a los integrantes del grupo se esfuma implacable. Vuelven, la gente los pidió y ellos asumen que no hay esquina donde no les pregunten si van a tocar otra vez. Quedaron como prisioneros en Los Prisioneros.



"No ha habido ningún día en que no podamos dejar de ser Los Prisioneros, cada vez que salgo a la calle me preguntan cuándo se vuelven a juntar, cuándo van a tocar. Ya para el '96 tuvimos que trabajar juntos para seleccionar el material para Ni por la razón ni por la fuerza. A pesar de haber estado separados, todos los trabajos que salieron después fueron de común acuerdo, entre los tres. Nuestra mala onda ha sido más de momento. De hecho, cuando partió esto de juntarnos fue porque en la prensa salió lo de hacer un disco en vivo como la gente, pero hubo una mala onda por algo que publicaron y a raíz de eso llamé a Claudio y empezamos a pensar en la idea", dijo González.





"No pasó ná"



Ahora hay hasta cuecas a esta banda de rock que comenzó cuando eran un grupo de chiquillos de colegio. Hicieron lo suyo sin un ambiente propicio para las superproducciones, impusieron canciones en idioma nativo, hablaron de sus calles y cuestionaron más allá de lo que en esa época se podía. Abrieron, como otros menos conocidos, un portal para el desarrollo de la música chilena, la popular, la que habla de lo que sucede en la vía. Descomprimieron las tensiones y ahora se les pregunta si sienten que las bandas nacionales son competencia.



"Es compañía no es competencia. Acá no es como el deporte en que hay uno que es número uno", comentó escueto el prisionero.



Impusieron en el oído popular genuinos clásicos, como Maldito sudaca, We are sudamerican rockers, Tren al sur y Estrechez de corazón, que les valieron una buena dosis de fama, pero tal vez no de fortuna, razón que barajó como hipótesis de la causa del suceso musical que los reencuentra.



"Nosotros fuimos un grupo que no ganaba tanto dinero en ese tiempo, como los que venían de afuera, los argentinos que se acercaban a Chile con toda la promoción y auspiciadores necesarios. Nosotros no fuimos un grupo así y si ahora obtuviéramos una buena ganancia no estaría nada de malo. Además si un grupo musical como nosotros hubiera existido sólo por una cuestión económica, no nos hubiésemos separado nunca. Habríamos podido estar juntos todos estos años, cuando realmente tuvimos problemas económicos", agregó González.



No quieren hablar de proyectos ni de la posibilidad de seguir juntos. Se limitaron a adelantar que están ensayando hace meses para dar todo de sus corazones de rockeros para que vuelvan a sonar sus eléctricos poemas sociales con que se mantuvieron. Y si pasó el tiempo, dicen que no hay mucho cambalache.



"Siempre ha habido pirañas y la cosa social ha estado súper descuidada. Cuando alguna vez se trató de cambiarlo en Chile, vinieron los terroristas de Estados Unidos y botaron el gobierno de Allende. Curiosamente antes se percibían más escandalosas ciertas cosas que ahora parecen naturales. Mucha gente se acostumbró a la injusticia, como que ya da lo mismo. Es súper loco cuando a un lado hablan de la guerra, de los muertos que ha habido y al otro, hablan de la plata que ha perdido cierta gente que es millonaria".




Nostalgia



Todavía recuerdan que cuando cantaron El baile de los que sobran se les acusó de localistas, pero llegaron con el mismo tema a ser el número uno en Perú y Venezuela. También se dijo que no volverían a reunirse otra vez y acá están, renaciendo y refundándose, con más experiencia musical, como para ampliar sus contenidos, porque si antes era sólo González el que componía, ahora Tapia y Narea están preparados para alimentar el repertorio.



Fueron el grupo emblemático de un tiempo pasado, que parece como recobrado, porque extrañamente mantienen un público joven. Hoy son los adolescentes del principio de siglo quienes siguen sus huellas. Esos mismo chiquillos que nunca los han visto actuar y para quienes tal vez esté destinado el concierto y para quienes sigue vigente la pregunta ¿quién mató a Marilyn? La respuesta aún no llega.



En estos días hasta los detractores que observaron sospechosos la algarabía que giraba en torno a Los Prisioneros, se suman al canto colectivo. Muchos recuerdan que incluso les cargaban sus canciones, pero de igual forma irían hoy a un recital. No está de más recordar que en sus comienzos pocas melodías sonaban en las radios y a duras penas Sexo se instaló en alguna emisora.



"No fuimos la banda ampliamente aceptada que se cree. El primer disco nunca lo llegamos a meter completo en la radio, llegamos a tener una canción, Sexo, en el ranking treinta y tanto. Ahora la gente recuerda que todo fue éxito, pero fue un trabajo muy duro, muy en contra. Ahora es distinto, porque hay un público que está esperando y ya no sentimos que competimos sino que somos un complemento".

Si alguna vez soñaron con un show a la altura de un rockero internacional, con luces, con pantallas gigantes y superproducción tal vez tuvieron que esperar hasta el 2001 para cerrar el círculo y disfrutar de los miles de fieles coreando canción tras canción, en un festejo insospechado tiempo atrás, porque si se empeñaron en su tiempo en conseguirlo, sólo ahora lo anuncian.



"Cuando llegó Aylwin, con mucha ingenuidad pensábamos que Santiago se iba a convertir en Madrid. Y no pasó porque el gobierno no lo ha hecho y porque la oposición y Lavín están empeñados en tener ellos el gobierno para pagar menos impuestos y tener más plata. Esto está igual que antes, es la misma dictadura: el dinero. La cultura la hemos hecho nosotros, nuestros hermanos chicos que ahora hacen cosas, sin ningún apoyo o con algún Fondart. La cara de Santiago la han cambiado los santiaguinos", agregó.



Se templaron en el panorama social de las dictaduras en Latinoamérica. Representaron voces de jóvenes cansados de promesas no cumplidas, que exigían respuestas ¿Por qué resurgen ahora entonces cuando en plena era de las democracias? El rock nunca ha sido un fenómeno independiente de los procesos sociales ni mucho menos complaciente ni diplomático. Entonces, ¿hacia donde irá ese corazón contestatario que trae de regreso esas melodías recontra cantadas? Nostalgia y dinero.



Y para recordar cada instante de esta nueva fase de reuniones, Los Prisioneros grabarán bajo la dirección de Carmen Luz Parot -según ella misma confirmó a El Mostrador.cl- cada detalle del recital y de los momentos del encuentro que han tenido para hacer un DVD, con miras a vender el material a un canal de televisión.



"Hay que tener un recuerdo de esa reunión y hacer unas cosas bonitas en una película. Estamos registrando como un documental de todo lo que estamos haciendo ahora, porque queremos tener un recuerdo de eso", González.



Si el reencuentro es para recordar habrá entonces nuevo material para perderse hasta el fin del mundo en el pasado y saborear la nostalgia de la nostalgia y para contar la historia a corazones nuevos, que quizá en el año 3009 -si llegamos- todavía entonen afinaditos: Unanse al baile de los que sobran.

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