Los Paleteados del Puerto: Esos viejos choros de la cueca de burdel - El Mostrador

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Los Paleteados del Puerto: Esos viejos choros de la cueca de burdel

por 17 enero, 2002

Los Paleteados del Puerto actuarán en Olmué junto a Angel Parra, en un número musical que reúne a cultores del baile nacional para "demostrar que la cueca no sólo la cantamos los viejos, sino que hay nuevas generaciones que también vibran con nuestro baile nacional", explicó Osvaldo Gajardo Ortega, cuequero porteño.

En materia de cuecas hay para todos los gustos, desde las sofisticadas de salón pasando por la nortina, campesina, valseada, larga, cómica, robada, chilota, brava, chora y las porteñas. Estas son la especialidad de Los Paleteados del Puerto, la agrupación que, además de mantener la tradición de la música que emergió en los burdeles de Valparaíso, integra en sus filas a una de las pocas mujeres cultoras de la cueca porteña.




"En la única parte donde he escuchado cantar cuecas a mujeres fue en los burdeles, en las quintas de recreo que habían aquí en San Roque, en Valparaíso, ahí cantaban damas al estilo porteño, ya sea acompañadas con piano, arpa, guitarra o acordeón -los instrumentos más usados-. Cuando empezamos con Los Paleteados teníamos acordeón como instrumento cantante, pero se retiró y tuvimos que buscar remplazante y se integró mi señora en los teclados. Ella fue la primera mujer chilena cuequera. Es un orgullo tenerla en el grupo. Ahora parece que están saliendo algunas seguidoras y eso nos pone contentos, porque esto no puede ser exclusivo del hombre", contó Osvaldo Gajardo Ortega, el director del conjunto.



La afortunada dama es Gloria Arancibia, que además de músico es la encargada de las finanzas del conjunto cuequero criollo, que estará presente en el Festival del Huaso de Olmué en un número junto a Angel Parra y después estarán solos en la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar.



"En Olmué, Angelito va a cantar tres temas y nosotros lo acompañamos como agregado en una cueca, después cantamos nosotros y él nos acompaña con un grupo de invitados jóvenes, porque queremos demostrar que la cueca no sólo la cantamos los viejos, sino que hay nuevas generaciones que también vibran con nuestro baile nacional", explicó.



Esa bohemia porteña



Osvaldo Gajardo con sus 70 años en el cuerpo no necesita exigirle a la memoria para dar con lo vivido en los años dorados de la bohemia porteña, por ahí en el 1945 cuando en las casas de citas "paraban cuecas" de una manera peculiar. Ahí vio cantar mujeres y aprendió mucho del arte con que se gana la vida.



Con Los Paleteados se dedica únicamente a la cueca pero a veces, como humorada, toca algunos valses y fox para sus sobrinos, como llama a los músicos jóvenes que han hecho renacer las cuecas de los bajos fondos, es decir, aquellos representantes de las nuevas generaciones donde tiene un sitial preferencial en el rescate el desaparecido grupo Los Tres, Angelito Parra y Los Churichuri, quienes suman el empeño a la porfía de Los Chileneros y Los Paleteados del Puerto, entre muchos más.



Hace 11 años que Osvaldo Gajardo Ortega pertenece a Los Paleteados del Puerto pero hace 50 que toca cuecas. En el camino lo han acompañado muchos, tantos que ya conoce a casi todos los creadores nativos del baile nacional. También muchos quedaron en a un costado o partieron. Así, del grupo original hoy sólo queda él y Elías Zamora Oyarce (baterista y voz), el feliz propietario de una genuina batería cuequera.



"La batería de él la trae del tiempo de los burdeles. Tiene el bombo más chico y los parches de cuero y no sintéticos como ahora. Tampoco es tan completa como las modernas, tiene un chin, el bombo y un par de platillos. Si hay que tocar otra música se le pone una caja que nunca la usamos para las cuecas", recordó uno de los fundadores del primer club de cueca de Valparaíso.



Nunca se supo



La historia de este grupo de paleteados músicos comenzó lentamente, en las celebraciones de Año Nuevo en la casa de Gajardo, donde se llenaba de artistas y solía estar Arturo Rey. A esas juntas de cuequeros, Rey las llamaba chungos y no eran más que reuniones hasta el amanecer destinadas a la diversión y la música. Pero un buen día Rey llevó a un grupo de ellos a grabar un disco a Santiago, como no tenían nombre y en homenaje a la hospitalidad de tales porteños anfitriones les propuso Los Paletados del Puerto, homenaje que aceptaron gustosos.



Así siguieron llamándose y practicando firme el estilo que nació en los rincones hoy desvencijados, que albergaron la más grandiosa de las bohemias conocidas y tal vez por conocer. En esas ruinas míticas la noche inspiró a marinos consolándose con alguna caricia bajo el efecto de un par de cuequitas. Eran portentosos recintos, como Los Siete Espejos, el 69, el American Bar, el Roland Bar, La Casa de Lata, el Café Checo, El Manila y el Nunca Se Supo (o el final de la parada los artistas del puerto).



"En el Nunca Se Supo nos juntábamos todos los cuequeros y músicos en general después que terminábamos de actuar en los locales. Había guitarras a su disposición y tenían un regio piano. Uno llegaba y cantaba y tocaba", recordó Gajardo Ortega.



En este origen de las cuecas porteñas hay que, necesariamente, remontarse a esos lares.



"Los Siete Espejos, ubicado en Clave, cerca de la Plaza Echaurren, era un burdel famoso, de buena calidad y con clientela de elite, tal vez por el ambiente, la música y los precios, que no eran baratos. Los músicos eran una señora que tocaba piano, que a veces era sustituida por un niño gay, por no decir otra cosa".



- Pero dígalo nomás...
-... Un afeminado que tocaba piano, un señor en la guitarra y la batería que la tocaba otro caballero; esa era toda la orquesta y tocaban toda clase de música. Ese estilo es el que hemos querido rescatar nosotros, Los Paleteados del Puerto.



- ¿En qué se distingue esta cueca de otras?
- Algunos le dan el nombre de cueca porteña, cueca chilenera, como Los Chileneros; cueca brava o cueca urbana, pero no hay una gran diferencia entre estas. La diferencia está entre la cueca campesina, la cueca que se canta en el sur, y la nortina; el resto es muy similar. Aunque la porteña de la brava se pueden diferenciar en el léxico empleado, por ejemplo, la cueca brava se usa mucho coa, como lo puede ver en Los Chileneros, que fueron pioneros en eso.



- ¿Ellos cantan a la rueda?
- Se llama cantar a la rueda cuando usted entrega al otro intérprete la seguirilla que viene después. En eso son muy buenos Los Chileneros. Nosotros tuvimos la suerte de compartir la última producción que hicieron antes que muriera El Perico, ¡qué en paz descanse!.



- La cueca brava usa mucho coa, ¿y la porteña qué usa?
- Es casi el mismo estilo. Se cantan las cuecas que algo tienen que decir de Valparaíso o que son creaciones hechas por folcloristas porteños.



Y así Los Paleteados del Puerto, además del estilo de antaño, conservan la gratitud por sus amigos vivos y muertos, como el folclorista Alberto Rey, del dúo Rey-Silva, con quien grabaron en Santiago (en la Sony Music) en 1991 y en 1992.



- ¿Cómo ve la difusión del folclore hoy?
- Usted sabe mija que el folclore siempre ha sido el pariente pobre de la música, y especialmente la cueca. Felizmente aquí en Valparaíso tiene un lugar de preponderancia, acá se bailan y se disfrutan las cuecas. Hay seis o siete clubes de cuecas que han retomado este baile. También en algunos pub a veces llevan números folclóricos.



Esos "números" en que entonan las cuecas de Nano Núñez y las de Fernando Leiva Zegers, el compositor del grupo, que con sus temas les ha dado varios premios en festivales. Y quizá les dé uno más cuando defiendan la cueca Entre cerros y caminos, en la próxima versión del Festival de Viña del Mar, un escenario deseado por ellos.



"Este año vamos a cumplir el anhelo de estar en el Festival de Viña. Estamos satisfechos por haber clasificado, pero ganar en Viña ya son palabras mayores y tal vez no estamos a esa altura. Estamos felices con poder pararnos en la Quinta antes de morir", dijo Osvaldo Gajardo Ortega, guitarrista y cuequero porteño.

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