La armonía de Toquinho llegará a la costa viñamarina - El Mostrador

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Brasilero actuará en el casino

Cultura - El Mostrador

La armonía de Toquinho llegará a la costa viñamarina

por 23 enero, 2002

Toquinho, como Caetano Veloso y Chico Buarque, reinventaron la música brasilera, es decir, la revigorizaron sin perder la raíz, de la huella creativa generada por la unión de Joí£o Gilberto, Tom Jobim y Vinicius de Moraes. Toquinho, el guitarrista mítico visitará el país en febrero para dar solo un concierto, en el Casino de Viña del Mar.


Antí´nio Pecci Filho, paulista nacido bajo el signo de cáncer en 1946 crecía poco cuando niño y por eso su madre lo llamó toquinho de gente, que significa trocito de persona. Se dice que Toquinho es la gran herencia que dejó Vinicus de Moraes, quien fuera el gran maestro de este portentoso músico y renovador del bossa nova.



Toquinho una vez más llegará a Chile el próximo 8 de febrero, para actuar en el Casino de Viña del Mar el 9 y partir al día siguiente a Brasil. Este único recital, que dará en nuestro país el autor de Aquarella, estará centrado en el espectáculo "Toquinho 30 años de música", un trabajo que viene ofreciendo hace un buen tiempo por el mundo.



En 1987 se presentó en Santiago y en Viña de Mar, en dos shows transmitidos por Televisión Nacional como parte del concurso Miss Chile, y regresó en 1996 con el mismo repertorio de las tres décadas. Este montaje, de acuerdo a la ficha de peticiones de conciertos de la red incluye: Toquinho (voz y guitarra), Ivani Sabino (contrabajo), Pepa D'ella (batería), Silvia Goes (teclados), Vanda Breder (vocal), un iluminador, un sonidista, el roadie y el productor. En el mismo formulario solicita escolta para el evento, un automóvil de lujo, dos vans (todos vehículos con choferes profesionales), pasajes desde Sí£o Paulo (en primera clase), hospedaje en hotel cinco estrellas y 50 reales diarios por persona (aproximadamente 14 mil pesos chilenos, lo que parece poco para tal dimensión de artista y conduce a especular que puede ser una cifra sin actualizar).



Pero más allá de aquellos infaltables temitas de más o menos producción, en materia musical Toquinho no necesita presentaciones, desde la década del 60 ha hecho música por el mundo. Fue en esos años cuando comenzó a tocar guitarra (que en portugués se dice violao, y no hay que confundirse) al mismo tiempo en que el bossa se afirmaba en la voz de Joí£o Gilberto, cantando el que éxito que aún resuena, Llena de saudade, de Tom Jobim y Vinicius de Moraes.



Entonces era un garotinho de pocos años pero ya conocía su destino, el que lo condujo por la ruta de la disonancia, esa que molestó a tantos y resultó paradigmática en el desarrollo sonoro de la música popular de América del Sur.



Y no fueron exclusivamente las novedosas armonías las que encumbraron a Toquinho. Además del talento individual, perteneció a un fenómeno único, el del espíritu colectivo de aquellas agrupaciones de creadores frecuentes en Brasil, llamadas parcerias. En esa frecuencia compartió durante más de 11 años con Vinicius de Moraes, de quien aprendió la maestría de los estrados en que estuvo a la misma altitud de Maria Creuza, Marília Medalha, Maria Bethí¢nia, Clara Nunes, Quarteto em Cy, Ornella Vanonni, Miucha, As Moendas y Joice. Poco a poco Toquinho asimiló su tiempo como parte de la mejor cepa de astros de las artes populares, pero que tal vez injustamente no son masivas en este confín.



Después de la muerte de Vinicius siguió abriéndose puertas con Jane Duboc e Eliane Esteví£o y ofreciendo oportunidades a nuevas generaciones de creadores, como Fortuna, Consiglia e Jacqueline. Y dio con la ecuación de un espectáculo profundamente brasilero pero internacional y atemporal.




Toquinho surge en el ambiente universitario al mismo tiempo que Elis Regina, Geraldo Cunha, Chico Buarque, con quien cultiva una larga amistad, que como fruto recogió temprano Luna Llena, la primera melodía de Toquinho que tuvo letra de Buarque. Así y ya en 1967 surge la primera grabación -ahora digna de antología- en el LP da RGE, Chico Buarque de Holanda - Volumen 2.



Poco después viaja a Italia (1969) y permanece con Buarque -exiliado en esos días-, circulan por cantinas y recodos suburbanos de la península divulgando sus artes. Apenas regresa a Brasil, en 1970, graba el segundo LP para RGE, en parceria Jorge Benjor: Que maravilha, el que suma a los trabajos que hizo en Italia, donde registró de su calidad como guitarrista en La Vita, Amico, EL'Arte Dell'Incontro. Allá profundizó en piezas con música y poesía junto al escritor Giuseppe Ungaretti, leyendo poemas de Sergio Endrigo y cantando música de Vinicius de Moraes.



La fusa y otros ritmos



Una suceso en su historial fue el ciclo en La Fusa, un cafetín en Buenos Aires donde fue a dar llamado por el mismo de Moraes, en junio de 1970, y para acompañar a Maria Creuza. Parte de esto quedó registrado en un disco que da cuenta de la entrada de Creuza, cuando la introducen al público, como también recuerdan a Buarque. Producto de este encontronazo entre Toquinho y de Moraes resultaron más de 120 canciones, la grabación de 25 LPS y más de mil conciertos en los palcos brasileros y europeos.




La misma dupla marcó otro récord en La Voglia, La Pazzia, L'Incoscienza, L'Allegria,(1976), grabado en Italia con la participación de Ornella Vanoni, y alcanzó una nueva marca en 1979 con Tom y Miúcha, en el histórico recital que se mantuvo más de siete meses en cartelera, Dez Anos de Toquinho e Vinicius.



Pero en parceria no sólo estuvo con de Moraes, también con Gianfrancesco Guarnieri, en Castro Alves Pede Passagem, y en Um Grito Parado No Ar y Botequim, trabajos condensados después en Botequim, lanzado en 1973.



Y en la misma línea colectiva compartió con Mutinho, Maurizio Fabrizio y Guido Morra, Paulo Cesar Pinheiro, Elifas Andreato, Sadao Watanabe, Belchior, Chico Buarque, Jorge Benjor, Paulo Vanzolini, Cacaso, Joí£o Carlos Pecci, Francis Hime, Carlinhos Vergueiro, Azeitona y Paulinho da Viola



Es, definitivamente artista del mundo que ha logrado participar en el Festival de Jazz de Montreaux, las Olimpiadas de 1981, en Tokio, en el Bicentenario de la Revolución Francesa y en cientos de países más, incluso ha llegado con su bossa hasta Japón junto a Jobim, Gilberto, Gal Costa y Carlos Lyra.



Los registros superan las cinco decenas, y bajo etiqueta BMG ha concretado un buen número de sus producciones. De esas, las que se han editado en el país son: A la sombra un Jatoba, El viajero del sueño, Toquinho, Sinal Aberto, y un compilado en la Serie Herencia. Albergado en la misma casa lanzó el cedé Toquinho 30 años de música.



En los últimos años dio a conocer un libro con sus canciones, un cedé interactivo y diversos proyectos que incluyen arreglos sinfónicos. Menos no se podría esperar de un verdadero caso de la música arraigada en el corazón verde de América del Sol.

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