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Sábado y Sexo con Amor

Cultura - El Mostrador

Crónicas cínicas XXXI

por 4 abril, 2003

El Gordo viene atrasado a su cita con Murillo. Sube casi trotando los escalones de ladrillo de la entrada a la Universidad ARCIS donde han quedado de juntarse. Murillo, sentado en una silla de plástico blanca, lo ve venir de lejos. Junto a él está sentada Teresa, que luce una espectacular tenida: una blusa negra transparente, un sostén escarlata, unos pantalones oscuros muy ajustados y sobre ellos una mini verde fluorescente. Maquillada a full, la cabra está espectacular. Tanta producción es s
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El Guatón al principio no los ve, luego cuando el Negro le hace señas, el Gordo atina y se dirige hacia ellos. Agitado toma una silla, mira a Teresa y viendo lo despampanante que está, le dice con una sonrisa canchera:



-Así es que entraste a la escuela de Arte, ¿ah?
- Sip, ahora soy del Arcis, igual que el NegroÂ…



El Gordo riendo le responde:



-Pero si este Negro pegote ya no es de aquí, hace años que egresó, lo que pasa es que no es culo de asumir que ya no es un escolar... y que la vida en serio empezó hace rato...



Murillo, sin pescar las alusiones a su falta de madurez, parándose les dice:



-Ya niños, déjense de lesear y vamos a ver la peli, porque después cierran las salas y nos vamos a quedar con las ganas de verla.



Teresa, atroz de coqueta, le pregunta al Negro mientras se dirigen a una sala de clases con TV y VHS para ver Sábado de Matías Bize:



-Negrito, ¿me la prestai después para mostrársela a una amigo?



El Negro sin mirarla, le contesta:



-Nosotros tenemos una regla: no se prestan ni CD, ni libros ni películas, mi amor...Pero las pelis las vemos juntos, los CD los copiamos y si los libros son importantes, los fotocopiamos, o sea que somos jodidos, pero no tanto...



Luego, viendo que Teresa queda desconcertada por el discurso y triste con su falta de poder frente al Negro, y quizás conmovido también por lo bonita que anda, Murillo cambia de tono y la abraza diciéndole zalamero:



-Pero tú mi amor, estás fuera de las reglas, y te daré una copia, a más tardar mañana...¿ya?



Como estaban ya en la sala, el Gordo divertido por la escena, les dice:



-Ponte la película mejor, Negrito, y déjate de ser tan re lacho...



Teresa, contenta ahora, insiste:



-Siií mi amor, veamos la peli...



Anochece, ya han prendido los neones en el casino del Arcis. A la salida de la proyección, los tres amigos toman té con leche en vasos de jugo con sus respectivas bolsitas flotando. Junto con el té, el Gordo pide una empanada de harina integral con queso y tomate y mientras la espera, inicia el comentario de la película que acaban de verÂ…



-Es increíble que la hayan estrenado en sala, porque la verdad es que es una película muy rara para la audiencia: es corta, es en tiempo real, no tiene cortes no tiene música. Es como una película "dogma" extrema, pero lo más jodido, creo yo, es que pretende ser la realidad tal cual es y eso no deja de desconcertar al público; pero también, no deja de tener su chiste...Es un drama sin dramaturgia.



-Pa mí -contesta el Negro -tiene tres escenas buenas, las más dramáticas, en que la cámara funciona como observador de la realidad misma, como tú dices Gordo, pero el resto es demasiado juvenil, por no decir inepto. Y esto viene a probar que estos experimentos que pretenden echarse al bolsillo la sintaxis cinematográfica no funcionan, les falta todo lo bueno del cine, el montaje, la atmósfera, la fabulación narrativa y la estructura...



Teresa, mira a Murillo con cara divertida y comenta:



-Parecís un viejito conservador, Murillo, que el cine es esto y no eso, que si no tiene guión no vale, que sin música tampoco. Yo cacho que estos pendejos dijeron: hagamos este asunto de una y veamos qué pasa y lo que pasa no será una película el descueve pero tiene sus cositas, tiene su esfuerzo y además, si querís ser didáctico, te enseña a ver las pelis cachando a lo que a ésta le falta...



El Gordo a estas alturas siente la necesidad de meter la cuchara:



-Síí, pero no podís echarte al bolsillo cien años de cine cuando estai recién empezando porque corrís el riesgo de hacer el loco...



Teresa les contesta con ironía:



-Ustedes dos están cortado por la misma tijera, con razón hacen tan buena pareja. Yo no cacharé nada de cine, pero tengo el mate abierto para ver las cosas por lo que son y no por lo que deberían ser. La escena del principio entre las dos minas, está súper buena, la otra, la de la toalla, también está buena, hasta la del final es súper jodida y dura...no sean paternalistas, porque el cabro, el Matías Bize se la puede y seguro que va ser un cineasta...



Los dos la miran súper serios, porque no dejan de sentir que la Teresa, con su mini falda de minita rica, sus buenas tetas y su blusa transparente, no es ni una tonta y les está dando una lección. Ella para romper el hielo les pregunta:



-¿Y ya vieron Sexo con Amor?, yo la vi en el estreno, y me gustó bastante...



Murillo recibe la noticia con cara de culo, no le gusta la idea de que la Teresa vaya a estrenos taquilla, con cualquier pinganilla. Sin mostrar que la información le importó muerde el polvo en silencio y le contesta picado:



-Noooo, nosotros pagamos la entrada mi amor, y le encontré cosas buenas y cosas malas. Las buenas son la actuación, en general muy bien dirigida por Boris Quercia -él hace una estupenda actuación con Maria Izquierdo- Sigrid Alegría demuestra que es una gran actriz y Rudolphy se las arregla bastante bien...Fuera de otros roles que funcionan súper bien: la sobrina, la secretaria por ejemplo. Pero lo malo es que el guión a veces se sale de clave, o pal lado de la farsa o pal lado de la tragedia, y hay un rollo con el ritmo también...



El Gordo, opina:

- Síí, estoy contigo Negro, en general lo que se ve en la pantalla es súper creíble por la solvencia de la actuación, pero a veces se cae en el guión, como cuando Rudolphy filosofea. O el clímax, que está mal armado y no se entiende mucho. Lo que pasa, pero son puros detalles, porque la verdad es que la peli está buena, y la gente en la sala, se caga de la risa y eso es un tremendo logro del Boris Quercia...



La Teresa con cara inocente plantea su punto de vista:



-A mí lo que más me impresionó son dos cosas. Una, es que por primera vez veo a actrices chilenas que no andan urgidas con la intimidad erótica y sobre todo con la intimidad de sus cuerpos, no andan tapándose los pezones en medio de un polvo, ni tienen problemas cuando la cámara las cacha en pelotas, o sea, saben ser descaradas y pícaras cuando hay que serlo, y lo segundo es que me parece súper certero el diagnóstico sociológico de la sexualidad nacional, que pa decir verdad, en vez de divertida, es más bien patética, porque al final, ésta no es una película liberadora, la verdad es que estamos frente a otra película católica edificante, que cree en la pareja, en la familia y en el sexo con amor ¿o no? No porque se vean polvos ni se describan las urgencias eróticas, vamos a estar ante una película liberadora. Desde el título pa adelante vemos puro conformismo y al final todo queda ordenadito, cada cual con la pareja que le corresponde...¿o no?



Un par de locas, ex compañeras del Negro, han estado cachando lo que pasa en la mesa del lado, cacharon lo orgulloso que estaba el Negro por andar con una mina tan bonita e inteligente, cacharon también que a pesar de lo que la Teresa le gustaba, el Negro se hacía el choro posando de indiferente y cacharon, además, que la Teresa posando de liberada e independiente, se moría por el Negro, que con la pelada a cero que se había hecho se veía bastante bien.



Cuchichearon un rato y de repente, para sorpresa de su amiga, la más pintosa, una pelirroja alta con un cuero espectacular, se acercó a la mesa y mientras Teresa terminaba su discurso, la loca agarra al Negro y le planta un manso calugazo en la boca. El Negro quedó helado, la Teresa paró de hablar y la mina con una sonrisa impúdica le dice al pobre Murillo:



-Negrito, te estuve esperando anoche, ¿por qué no viniste?



Teresa furiosa por lo conchudo de la mina, le dice cara de palo:

-Porque estuvo conmigo, güeona...



Mientras la Teresa mira a la pelirroja con ojos desafiantes, la otra se larga a reír y le dice a la cara, sin ningún respeto:



-No te urjai, chica, que a mí no me importa...



Murillo estaba lívido, no sabía cómo responder a la provocación. El Gordo miraba pal techo y la Teresa estaba a punto de llorar. La amiga, que estaba un poco mas allá, cachó que la broma estaba pasando de castaño a oscuro, se acercó a la mesa, pidió disculpas y se llevó a la pelirrojaÂ… luego volvió a la mesa y le pidió de nuevo al Negro y la Teresa perdón por la tontera. Todos trataron de reírse, pero la onda había desaparecido, Murillo se paró, la Teresa también. El Gordo desolado, quería seguir conversando. Sin levantarse de la mesa, le dice a sus amigos:



- No se vayan cabros, ¿no íbamos a hablar de El Pianista?



El Negro todavía compungido, sintió la mano suave de Teresa en la palma de su mano, la apretó cariñoso y le dijo a su amigo abrazando a su mujer:



-Ya nos vemos compadre, nosotros nos tenemos que ir ahora...





* Luis Mora, realizador, comentarista y profesor de cine.
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