Destino Final 2: Una frenética carrera contra el destino - El Mostrador

Sábado, 18 de noviembre de 2017 Actualizado a las 22:32

Un filme del realizador David

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Destino Final 2: Una frenética carrera contra el destino

por 27 julio, 2003

Siguiendo con fidelidad los esquemas de la película original, agregando ciertas pero mínimas variantes en su argumento y atando de mejor manera los cabos sueltos, esta nueva cinta de horror juvenil, con un hábil manejo de los efectos especiales logra conformar una especie de gran espectáculo catastrófico y apocalíptico cercano a cine serie B.

Manteniendo la línea de las secuelas de Valentine, Se lo que hicieron el verano pasado o Leyenda Urbana, Destino Final 2 camina dentro de los parámetros más o menos evidentes en este tipo de filmes, en donde la sangre, el suspenso y uno que otro toque de humor se transforman en sus ingredientes más fuertes y por los cuales el espectador se siente atraído para asistir y repletar una sala en época de vacaciones.



Como, generalmente, las historias son muy parecidas y por ende muy previsibles, el atractivo debe formarse de la originalidad del guión y los efectos que den veracidad a la historia. Por ello, que el buscar formas casuales e ingeniosas de dar muerte a los personajes provoca que a medida que avanza la cinta (si bien todo se va haciendo menos creíble e incoherente) las sangrientas y explícitas muertes vayan creando un extraño y agradable ambiente de espectáculo serie B, muy cercano al cine Gore en un interesante trabajo de puesta en escena.



La cinta de Ellis gana en novedad en el preciso momento que alguien muere. Si bien el filme es de aquellos en que es incuestionable que todos morirán, el atractivo se basa en las ingeniosas formas en que cada uno es eliminado. Aquí es donde se une la tensión y la expectación con la comicidad muy fuertemente incluida en el filme. Riéndose de los archíutilizados recursos por este tipo de películas, Destino Final 2 logra jugar con ellos y manejarlos en beneficio propio para conformar cierta distancia de lo clásico.



En Destino final 2 nos volvemos a encontrar con Clear Rivers, la única superviviente del vuelo 180 en la primera película. Ha decidido encerrarse en un hospital psiquiátrico y vive aterrorizada por la convicción de que la muerte va a ir en su busca como lo hizo con todos sus amigos. Puede que Clear esté loca pero no se equivoca. En un viaje de fin de semana con sus amigos, Kimberly Corman tiene una premonición y ve cómo un camión que perderá el control provocará una espantosa reacción en cadena que dejará un rastro de metal torcido y cadáveres entre los que se encuentra el de ella misma.



Ha sido sólo una visión, pero, ¿ha sido también un aviso?. Kimberly sabe que los problemas no han terminado. La muerte no se dejará engañar tan fácilmente. El grupo de desconocidos que en la visión de Kimberly estaban destinados a morir en el desastre, debe unirse a ella en una emocionante carrera contra el tiempo y contra su propio miedo a fin de salvar sus vidas.



Algo rebuscada en su forma de desarrollar y concretar el relato -los cabos sueltos están algo mejor atados que en la primera parte-, el filme del director David R. Ellis se propone enredar al espectador en su madeja, soltando y apretando la tensión poco a poco para no aburrir ni tampoco agotar sus recursos. Este tira y afloja permite que la cinta se mueva ágilmente y que logre componer una atmósfera de expectación ante algo que sabemos que va a venir.



Destino Final 2 intenta apartarse del terreno de la típica secuela ajustando y aumentando los aciertos de la cinta original, movilizándose por una buena cantidad de sagaz humor negro, en el que la principal virtud del guión es la capacidad de reírse de su propio planteamiento, de sobredimensionar sus situaciones y de conformar una especie de show cómico, oscuro y sangriento en donde el delirio y las catástrofes generan con el espectador una cierta complicidad en la que este aplaude y ovaciona cada atisbo de atrocidad y desmesura.



Absurda, confusa e intrascendente pero con un ritmo rápido e ingenioso, Destino Final 2 logra autocrear una dimensión particular que la hace una cinta disfrutable y entretenida (pese a su previsibilidad y excesos). Asumiendo sus limitaciones, esta atractiva secuela lucha con sus defectos en pos del beneficio del espectador, incluyéndolo en el campo de la proyección, pensando como él y dándole lo que quiere ver: sangre y humor, que mejor mezcla.

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