Crónicas Cínicas LII - El Mostrador

Viernes, 24 de noviembre de 2017 Actualizado a las 08:29

La Mirada de los Otros, Neg

Cultura - El Mostrador

Crónicas Cínicas LII

por 30 agosto, 2003

El Gordo y Laura están codo a codo sentados escribiendo e-mails a sus amigos en un locutorio de Internet en Suipacha y Paraguay, en el microcentro de Buenos Aires. Hace rato que escriben contando orgullosos a todo el mundo la aventura que los hizo llegar a la más grande ciudad del Cono Sur.

Mandan mensajes a cuanto e-mail se acuerdan, sean amigos, conocidos o parientes. A todos les cuentan lo mismo: cuentan que el viernes en la mañana, cuando el Gordo recibió sus 250 dólares australianos de mesada -se los manda religiosamente todos los meses su papá-, tuvo una súbita inspiración y en un arranque de choreza, le propuso a Laura que se fueran a dedo a Mendoza a gastarse en el viaje todas las lucas enviadas.



Laura, un poco por provocar y otro poco por saber si el Gordo era capi de mandarse una aventura tan pulenta así como así no más, le dijo que ya, que bueno, que se fueran altiro a los Andes y que vieran cómo se las arreglaban haciendo dedo pa Argentina. Y así una cosa llevó a la otra, un camión los llevó hasta la frontera, otro los llevó a Mendoza.



Cuando llegaron esa tarde a la plaza, Laura encontró la ciudad muy piruja y el Gordo, envalentonado, le propuso entonces seguir a Buenos Aires y sacando los billetes, tomaron pasajes en Buses Ahumada y partieron rumbo al Río de la Plata -igual avisaron para la casa que no volverían por unos días-.



Viajaron toda la noche, ahora están instalados en un hotelito de a cinco lucas por noche en Charcas con Esmeralda, ya han ido al cine y han carreteado toda la noche tomando chelas y comiendo pizzas de confitería en bar a lo largo de Corrientes y a estas alturas son tan felices que no la pueden creer.



terea@hotmail.com
Mail de Laura a Teresa:



Flaquita querida, esta no la vai a creer.

¡Estoy en Buenos Aires, loca!
¡En la papa misma de Buenos Aires!

Pa no latearte, te la voy a contar cortita: el Gordo se volvió loco y me invitó a que viniéramos pa acá.



Yo, en la más espontánea, agarré papa sin un calzón pa cambiarme ni una escobilla pa lavarme los dientes. Pero total, comadre, ¿cuándo iba poder yo venir a cachar esta ciudad tan descueve por mi cuenta? ¡jamás! ¿no es cierto?



Esta ciudad es muy re linda. Se nota que la construyeron con plata y buen gusto. Caminar por la 9 de Julio, cerca de Corrientes, viendo el Obelisco iluminado, la gente caminando, el tráfico de los autos y los avisos de neón: es pura magia.

La gente es súper amable, articulada y fantasiosa. Es un placer conversar con ellos. La gallá no es tímida, si uno les habla no tiene rollo en contestar con comentarios divertidos y rotundos, siempre tiene teorías para todo y son capaces de opinar hasta de la caída del Imperio Romano, sin perder la compostura.



Pa qué te cuento lo que hemos carreteado, anoche no nos acostamos, dándole a la conversa con los porteños en los bares hasta las ocho de la mañana. Tomamos chelas y chachareamos a granel, toda la noche.

Terminé re curá.



Estaba tan contenta, que le di la pasá al Gordo y casi botamos la cama tirando.



La comida es barata -imagínate al Gordo atinando con los bifes y las pastas que no valen más de tres lucas- el clima está precioso, la gente es bonita -los minos son tan ricos, que llegan a doler las muelas (si anduviera sola, flaquita, no me habría bajado del catre)-, los cines son a luca y media y los libros están botados -me compré la poética de Aristóteles, en una buena edición, por un par de lucas- o sea esto es pura felicidad.
Me encantaría quedarme más, pero la plata se nos acabó.



El viernes llegamos.

Ahí te cuento.



Besos.



Laurie.





caluga@terra.cl
Mail del Gordo al Caluga:



Te escribo pa contarte que estamos en Buenos Aires con la Laura. Nos vinimos de repente y la estamos pasando bien.



Hay una librería -se llama Todocine- en la primera cuadra de Corrientes, pasado el Obelisco, en una galería chiquitita donde venden puros libros de cine.



Te llevo algunos títulos que seleccioné, por si los querí importar: "El Arte Cinematográfico" de Bordwell; "Teoría del Cine" de R. Stam; el libro de Tarkovski y el de teoría de Casetti (bien te haría Calugita que estudiaras su poco para que no fueras tan ignorante).



Los libros están baratos y de seguro tu viejo, que tiene plata, te los puede financiar. Demás está decirte que si los compras, estaré agradecido si los prestas pa fotocopia.
Hemos visto varias pelis de las que te cuento en Santiago.



Chao compadre.





negromurillo@vtr.net
Mail del Gordo a Murillo.



¡Ya llegamos a Buenos Aires Negrito!



Como te comentaba en el mail que te mandé desde Mendoza, me voy a quedar sin ni uno pal resto del mes, pero vale la pena el viajecito. Todavía no entiendo qué se apoderó de mí para inventar este cuento.



Esta ciudad es pura magia, compadre. Tiene todo lo que a uno le pueda gustar. Buen café, buen cine, gente culta y buenos bifes. Y todo a precios razonables.



Además, tengo a la Laura comiendo de la mano. Anda calugienta de enamorá. Yo me hago el indiferente, pa que no pierda el entusiasmo.



Pero yendo a lo importante, he atinado con tres pelis. Una de Woody Allen La Mirada de los Otros, otra de Stephen Frears Negocios Entrañables y una de John Malkovich, Sendero de Sangre.



Vamos por parte:



Ya lo hemos comentado. Woody Allen me tiene chato. Un viejo chico con cara de pasa no puede ser galán de historias románticas con minas ricas, ¡es ridículo!. Más encima ha perdido completamente el ingenio narrativo. En este caso inventa un dispositivo -un director de cine se queda ciego- que pa poder salir de él y terminar de contar la historia, se requiere de mucha astucia y creatividad narrativa. Sin embargo, el gueas opta por la salida más obvia, por la solución más evidente y por un happy end postizo, gagá y convencional.



Ahora sí que me juré, Negro, no ir nunca más a ver sus pelis, a pesar de Bananas, Zelig y Manhatan. Pa mí el viejo chico se murió. Una pena.



Sigamos con la de Frears. Esta es más interesante, mucho mejor que la de Woody Allen. Igual tengo mis objeciones: es una peli demasiado políticamente correcta, no se aparta ni por un segundo del sentido común progre. Los buenos son siempre víctimas inocentes y los malos siempre cínicos abusadores de los frágiles. Es una película hecha por blanquitos ingleses sobre inmigrantes negros, chinos y musulmanes. No te la voy a contar, porque de seguro llega a Santiago, además se deja ver, no está mal contada y la realización es solvente -hay una notable actuación de Audrey Toutou (la actriz de Amelie).



Y por último la de Malkovich:



Esta sí que vale la pena. Es un inquietante thriller sicológico de una rara elegancia formal. El tema es Sendero Luminoso (nunca había pensado en el sentido poético ideológico del nombre). Es impactante ver imágenes de auto inmolación en niños y en bellas mujeres. Lo inquietante es la ideología que se atisba. Una mezcla de religiosidad materialista y escepticismo activo. Los militantes se entregan a tal punto a la causa del presidente Gonzalo que se consideran muertos.



Cuando caché ya sentado en el cine, que eran unos gringos los que estaban manoseando una de "nuestras historias latinoamericanas" me puse por supuesto a la defensiva, pero poco a poco tuve que concederle a Malkovich que la peli estaba bien realizada, en un efectivo estilo de thriller tenso y contenido, que la actuación de Bardem era súper creíble de una manera escueta y sobria y que la historia es de primera.



Bien por el John Malkovich en su opera prima.



Ya pus Negrito. Me estoy yendo luego pa Santiago.



Ahí nos vemos.





* Luis Mora, realizador, comentarista y profesor de cine.
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