Crónicas Cínicas LVI - El Mostrador

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Subterra

Cultura - El Mostrador

Crónicas Cínicas LVI

por 7 octubre, 2003

Murillo, Génesis, el Gordo y Laura están arrinconados entre la carpa y una mesa con restos de queso y galletas.

La película acaba de terminar y la gran carpa blanca que cubre la acera del Paseo Huérfanos, a la entrada del cine Hoyt's, está repleta de personalidades del mundo de la cultura y el espectáculo, como denominan los diarios a la turba heterogénea de técnicos, amigos, actores, parientes e invitados de las firmas que auspician estos eventos. O sea, unos pocos clientes y muchos empleados y secretarias que agradecen a sus jefes la posibilidad de vestirse bonito y sentirse taquilla -amén de algunos colados y mirones que inevitablemente se filtran para acercarse a las estrellas y comerse a pelotones el queso, las galletas y todo lo que pase en una bandeja-. Es la función de estreno de Sub Terra de Marcelo Ferrari.



Ellos están ahí, gracias a un viejo amor de Génesis que trabaja Nueva Imagen, la productora de la película que le consiguió cuatro entradas para el estreno. Por suerte para Murillo, el Caluga estaba filmando en Temuco, por lo que Laura pudo convencerla de que le diera la entrada sobrante al amigo de su amor. Los chicos, miran con ojos curiosos como la poca gente linda que se ve, cuchichea y se saluda. El Gordo le da un codazo a Murillo cuando ve pasar a Paulina Gálvez del brazo de Pancho Reyes seguidos por Berta Lasala y Ernesto Malbrán en dirección a un grupito donde estaba Marcelo Ferrari, Fernando Acuña y Jaime Sepúlveda. El Gordo tiene ojos sólo para la actriz española. Al oído le dice a su amigo:



-Puta, qué me gusta esa mina, Negro.



-Agua que no has de beberÂ… ya sabí el resto, Gordo. Además, una mina así no te pescaría ni por güeveo compadre, seguro que sólo en taxi se gasta al día lo mismo con que tu viví en un mesÂ…



-Pero igual es rica, Negro. Tiene de esas bocas ricas, jugosas, grandes y besadoras que me matan, ¿no encontrai? Y tiene una pierná increíble, suave, perfumada y flexible ¿no encontrai?



-Suave, perfumada y flexible? ¿a dónde la viste Guatón caliente? Ni que te la hubieras tiradoÂ…



-No me la habré tirado, pero igual me lo imagino. Además, es buena actriz. Negro, ¿cachaste que en la peli pasa piola como chilena?



-¿Y cómo encontraste la peli, Gordo?



-Es difícil hablar de esta película, tiene cosas que aportan mas allá de su calidad cinematográficaÂ…



-¿Cómo qué, Guatón?



-Como el hecho de recuperar la historia de las luchas sociales en Chile, por ejemplo.



-¿Y eso qué? ¿No se te estará saliendo el lado sociólogo, Guatón?



-¿Cómo que eso qué? Importa puh, Negro reaccionario, ¿o creí tú que una película es solo personajes y estructura? El contenido en el cine es un viejo asunto, Negro. Por lo demás, cuando vemos una película como ésta, esas consideraciones importan tanto o más como que la puesta en escena sea creíble, que la historia se entienda y que el conflicto sea claro.



-¿Y en este caso eso se cumple pa ti?



-Claro que sí, puh Negro. La puesta en escena está impecable, la historia está clarita y hay que ser un opa pa no cachar el conflicto. ¿Por qué estas preguntas? ¿a ti no te parece?



-Nooo, Guatón, no es eso, si está bien hecha, sólo que esto dramones épicos de luchas obreras contra un capitalismo primitivo, injusto y salvaje, como tema está un poco pasado de moda ¿no creí? ¡Putas, Gordo, Baldomero Lillo es la prehistoria!



Laura que había estado callada mirando a la gente mientras escuchaba la conversación, interviene:



-Y la historia está tratada a un nivel demasiado simple, las causa-efectos son ingenuas, los malos re malos y los héroes re héroes. Todo es clarito como el agua pura, sin la más leve ambigüedad. Y esto en un escenario épico, tratado con meticulosos realismoÂ… no sé, Novecento de Bertolucci es igual de panfletaria pero por lo menos es más densa, más compleja, acá los personajes siguen inmutables un destino de clase y nadie se sale del carril, como ordenadas figuras de cartón piedra...



Diciendo esto, Laura se vuelve a quedar callada, imperturbable, volviendo a concentrarse en el vaivén de la gente. El Gordo, que en ese momento cortaba un grueso trozo de Gruyere, la mira furioso y le dice:



- ¿Cómo podí comparar una ópera prima chilena hecha con sangre sudor y lágrimas con una súper producción de Bertolucci? ¿tai de la cabeza? Esta es una película hecha pal barrio, pa nosotros, se trata solamente de nuestra picante historia y a pesar de todo está hecha honestamente, sin barsudeces y eso lo encuentro notable. Y ustedes son unos esnobs. Por lo demás, ¿qué tiene de malo este estilo épico?



El Negro con ese estilo didáctico que usa a veces, condescendiente le contesta a su amigo:



-Es que la peli es un poquito rimbombante, un poquito autoritaria, no deja espacio ni distancia reflexiva al espectador. Ella solo apela a la emoción, a que te pongas del lado de los buenos y ya, no da otra opción.. ¿no encontrai?



-Pero Negro, todo el cine es asíÂ…



-¿Todo Gordo?



El Gordo se da cuenta que por ese camino no llegará a ninguna parte, pues sabe que su postura por defender la película, es demasiado ortodoxa y simplista. Duda un segundo y hecha pie atrás diciendo:



-Bueno no todo pero Â… está bien, no es gran cine, no abre ningún espacio nuevo al lenguaje cinematográfico, pero es una buena película, una honesta y decente película.



- Si lo pones en esos términos Guatón, estoy contigo, es una película entretenida y muy bien realizada. Te diré además Gordo querido, que a pesar de ser su primer largo, creo que Ferrari pone bien la cámara y más aún, es seguro que le va a ir el descueve en la taquilla. ¿Ves que no le tengo mala leche? Ahora, si querí hablar de una película buena, hablemos de La Comunidad de Alex de la Iglesia.



-Bueno Negro, no seaí fresco, tú sabí que esa peli es otra cosa, pero supongo que no querrás compararlas ¿No?



Génesis que había estado callada, interviene a pesar de que se le van los ojos cuando pasa un grupo de punks de ajustados bluyines y pequeñas púas de brillantina en el pelo:



-A mí, me encantó esa peliÂ…



Mientras vuelve a interesarse en el paisaje humano, el Negro le contesta a su amigo sin pescar el comentario:



- No, si cacho que no es justa la comparación, pero esa peli sí que me incentiva a hablar de cineÂ…



En eso, de entre el apretujado tumulto aparece un señor gordo, canoso y pelado que al ver a Murillo le saluda amistoso. Murillo le pregunta sonriente:



-¿Y qué le pareció la peli, profe?



El profesor lo mira y pomposo le contesta:



-Me pareció que la diégesis era muy similar a la historia, Murillo.



Diciendo esto, el profesor se aleja llamado por un grupo de amigos que rodeaban a Patricio Bunster. El Gordo, divertido, le pregunta a su amigo.



-¿Y qué fue eso, Negro?



Murillo sonriendo le dice:



- Era mi profe de dramaturgia en la escuela de cine, Guatón. Comentaba a su manera que la película era muy lenta, porque el guión era muy parecido a la historia implícita en la película. Güeá técnicas, pero no deja de tener razón.



-No creai que soy tan güeón, Negro, si cacho de lo que hablaba el viejo.
Murillo mira con simpatía a su amigo y le muestra con un gesto, para cambiar de tema, a Génesis. La chica está coqueteando pesado con los punks. Uno de ellos se acerca a donde están los tres. Es un flaco de chaqueta de cuero negra y bluyines de látex rojos.. Sin prestarle atención, al Negro ni al Guatón, mirando a Laura a los ojos le dice:



-¿Y tú, gordita, andai sola con tu amiga?



Laura no alcanza a abrir la boca cuando el Gordo cachando la provocación, le pega un empujón al flaco, mientras le dice:



-¿A quién tratai de gordita, concha'e tu madre?



Con el caballazo, el punk se va de hocico contra la mesa, arrastrando en su caída los candelabros, las bandejas, los manteles y las mesas haciendo una tremendo ruido. De más está decir que todos los abrazos, risotadas, cuchicheos y piropos se detienen. Todos miran perplejos, paralizados y en silencio, el rincón de la sonajera. Mientras el agredido trata de pararse, los dos amigos miran divertidos y asombrados el tremendo destrozo causado por el gesto del Guatón. Cuando a trastabillones el punk trata de parase, Murillo sin misericordia lo vuele a empujar. La gente reacciona, algunos se ríen otros se dan vuelta para volver a su corrillo y continuar con la conversa. Unos mozos vestidos con polera de Subterra, acuden presurosos a arreglar el descalabro, mientras Laura colorada y orgullosa, se acerca al Guatón para decirle coqueta al oído:



-No sabí el premio que te espera esta noche, mi gordito. Nadie nunca había sido tan macho conmigo como tú lo fuiste esta noche, mi amorÂ…



Al Gordo se le dibuja una sonrisa de satisfacción tan profunda, que Murillo envidioso, putea pa sus adentros por no haber tenido la cueva de haber sido esa noche pa una mina, un héroe como su amigo.







* Luis Mora, realizador, comentarista y profesor de cine.
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