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Room on fire, más matiz

Cultura - El Mostrador

The Strokes y la nueva ola del rock neoyorquino

por 4 enero, 2004

Tras debutar con el sólido disco Is this it en 2001, este quinteto norteamericano vuelve con su nueva producción musical, Room on fire. Con un fondo más melódico que su anterior álbum, este trabajo de once canciones se trasforma en un intenso despliegue de rock guitarrero y sones pegadizos.
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Room on fire, el nuevo trabajo discográfico de The Strokes, logra conservar la esencia de Is this it, su anterior álbum, pero se muestra algo más matizado, un poco menos espontáneo y mediatizado por los teclados. Con un estilo de rock setentero, melodías pegajosas y guitarras poderosas, el nuevo disco del quinteto oriundo de Nueva York cumple con todas y cada una de las expectativas creadas entorno a su imagen.



Es inevitable que este nuevo álbum sufra comparaciones con su genial debut, It this it, sin embargo Room On Fire emerge como un trabajo vigoroso, sólido y que admite varias lecturas, sin perder nunca esa constante y grata presión. Sones como What ever happened?, Reptilia, 12:51, Automatic stop o The way it is, hacen de esta producción un conjunto armónico de rock, estilo y creatividad.



Room on fire comienza con el estremecedor tema What ever happened?, avalado por unos potentes sonidos de guitarras constantes y armonías pegajosas. Luego aparece Reptilia con una línea que mezcla baterías constantes y punteos de guitarra para luego dar paso a una voz limpia, pero de tonalidades disímiles.



Between love and hate, por su parte, es un tema con atisbos pop relativamente más pausado y constante que se agiliza o desacelera según la intensidad que la voz principal ejecute. La balada del disco se titula Under Control, un tema bastante similar al resto del disco pero con la particularidad de presentar una pausa constante dentro de su estructura general.



Estos cinco muchachos neoyorquinos se juntaron en 1988 y prontamente comenzaron a ensayar y componer sus propias canciones, buscando pequeñas salas de conciertos donde probar sus trabajos musicales. Fue en uno de esos modestos conciertos donde conocieron a su manager, Ryan Gentles, quien les ayudó a buscar poco a poco espacios de capacidad mayor para tocar.



Para conseguir actuaciones más masivas en Nueva York, decidieron grabar una maqueta de tres canciones, en un estudio local. Gentles se las ingenió para que la demo cayera en manos de Rough Trade Records, una discográfica independiente británica, que quedó tan impresionada con el sonido crudo, directo y británico de The Strokes, que decidió editar The Moder Age como single en el Reino Unido, en enero del 2001.



A partir de entonces, empezaba el rápido ascenso de la banda hacia el estrellato. La crítica británica no tardó en catalogarlos de "the next best thing" y proclamarlos como los salvadores y resucitadores del rock and roll. El grupo tenía mucho más éxito en Inglaterra que en su país natal. De hecho, una gira como teloneros de Doves, banda británica pop, acabaría de convencer al público inglés de que el grupo neoyorquino iba a convertirse en la banda del año 2001.



Sus discos Is this it, Room on fire, su imagen cuidadamente descuidada, esos temas guitarreros alternativos y aquella eterna actitud de niños malos, han hecho de The Strokes un grupo brillante, vendedor y con un estilo singular que pese a su corta trayectoria, se desenvuelve con una madurez y solidez musical de gran jerarquía.



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