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El destino pródigo de la industria nacional

Cultura - El Mostrador

Las exitosas películas chilenas que nadie ve

por 3 febrero 2009

Las exitosas películas chilenas que nadie ve
Prejuicios demasiado incrustados, malas estrategias a la hora de estrenar, pensar demasiado en grande y  ser los parientes pobres para la audiencia y los medios son algunas de las razones que agrandan la distancia entre el prestigio creciente de nuestro cine y su resultado en salas.

Lástima que el premio llegó tarde. Aunque el director Andrés Wood explicó que “no todas las películas pueden o deben ser masivas”, la cuarta cinta de su filmografía sólo fue vista por 40 mil personas desde su estreno el 14 de agosto del año pasado. La cifra representa sólo la cuarta parte de las expectativas que tenía el director. Wood desde que estrenó Machuca en 2004  se ganó el derecho a creer en su trabajo desde que la historia de amistad  entre  dos niños de clases antagónicas durante la Unidad Popular, fue vista por 660 mil personas, quedando entre las tres  producciones más vistas del cine local.  Este año se estrenaron 20 películas chilenas  y todas tuvieron una suerte muy dispar.
   
Los premios no garantizan público

El resultado  de “La Buena Vida” en su recorrido por las salas no es excepcional. “En La Cama” (2005) recibió más de una decena en distintas categorías de festivales de distinta clase (Valladolid, La Habana, Viña del Mar…). Su exitoso recorrido ayudó  a perfilar a su joven director como una promesa en el  lado más artístico de la industria,  tenía actores taquilleros, desnudos y sexo, dos ingredientes más que comerciales. Pero sólo la vieron 35 mil personas.

Tony Manero ganó la última edición del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, la crítica en general la alabó mucho más que Fuga, la primera película de Pablo Larraín. Con todo, sólo la vieron 88 mil personas. Andrés García-Huidobro de BF Distribution, una de las compañías responsables de la mayoría de los estrenos locales dice “hay que investigar mucho más lo que pasa con el público, para la gente las películas chilenas siguen siendo la tercera opción, cuando faltan tickets o cuando no calza el horario. Hay un divorcio entre los gustos del público y el de los realizadores que a veces son demasiado elitistas”.

Sexo con Amor es hasta ahora la gran e inalcanzable excepción con sus 990 mil espectadores. Para los distribuidores tampoco es el gran negocio porque los derechos de exhibición en otros formatos siguen siendo de los productores. A diferencia de las películas producidas por los grandes estudios, donde la distribuidora al comprar la película se queda hasta con el merchandising. Pero dejando los negocios de lado BF ha optado por la distribución de cintas locales como una decisión editorial. “Nos ha ayudado mucho a perfilarnos de la manera  que buscamos y que se acerque a trabajar con nosotros  gente como Matías Bize o Alberto Fuguet”, dice García Huidobro.
   
Prejuicio en los medios

Para el cineasta Pablo Perelman en buena medida los responsables del “prejuicio” en torno al cine chileno son los medios de comunicación. “Hablar de cine chileno como una "marca depreciada" o una producción en decadencia, como leímos hace poco en La Tercera y El Mercurio, denota un prejuicio del tamaño de una viga. En su lugar, el público se merece una crítica que ejerza con autoridad y compromiso su misión de orientar, recomendar y educar, ayudando a leer los productos de una cinematografía necesariamente distinta a la de Hollywood”, dijo en una carta enviada a El Mostrador en su calidad de presidente de la Asociación de Directores y Guionistas de Cine.

Probablemente pase mucho tiempo antes que el público elija una producción local antes que la oferta de los grandes estudios, pero desde mucho antes se pueden cuidar las estrategias para no perjudicar a las películas chilenas. Por ejemplo “Papelucho” se estrenó en mayo de 2007 junto con Spiderman 2 y la secuela de Piratas del Caribe, fueron 200 mil personas, que no es un fracaso pero si una cifra mucho menor a la que esperaban los productores, entre los que se encontraba Canal 13, que calcularon los asistentes en unas 500 mil personas.

“Lo primero es no hacer una película tan cara que necesites 300 mil personas para recuperar el dinero, después tratar de estrenarla en temporada baja, entre octubre y marzo, y por último no estrenarlas de manera que las películas chilenas compitan entre ellas”, dice García Huidobro.

Hay fracasos estrepitosos como “Santos”, que costó seis millones de euros, tuvo un estreno en 250 salas españolas y sólo la vieron en Chile 3 mil personas. O el documental La Hija del General, sobre la presidenta Bachelet, que se estrenó poco después que asumiera el mando y la vieron sólo 700 personas.

Por el momento en Corfo, que apoya a las producciones sean o no “comerciales”, existe capacitación para la promoción y publicidad de las películas y su distribución en otros mercados. Es decir,. hay de todo menos público. Tal vez una suerte distinta le toque a La Nana, la película de Sebastián Silva que triunfó en  el último Sudance como el Mejor Largometraje Dramático Internacional, y que llegará con su premio cuando se estrene en Chile en mayo de este año.

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