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Cultura - El Mostrador

Exposición "Ferocitas" del artista chileno Juan Guillermo Tejeda

por 11 enero 2010

Exposición
Entre el 13 de enero y el 28 de febrero de 2010 se presentará en la Sala Chile del Museo Nacional de Bellas Artes.

Inspirado en el nombre con el que el filósofo griego, Cicerón, designó a los hombres jóvenes, el artista, diseñador y académico chileno Guillermo Tejeda presenta en el Museo Nacional de Bellas Artes su reciente trabajo: Ferocitas. Utilizando marcos y repisas antiguas, el artista exhibe 110 acuarelas de diversos tamaños, alusivas al cuerpo humano, con el fin de reflexionar con ironía en torno al discurso de género y de la identidad sexual.

¿Por qué muestras acuarelas?

Cuando estudié Bellas Artes me di cuenta que era más bueno para el dibujo que para la pintura. Tenía una facilidad natural. Incluso me retaban por ser demasiado bueno. Me entendía con los que eran más dibujantes, la Gracia Barrios, Nelson Leiva, o Reinaldo Villaseñor.  Una vez trazado un dibujo, la manera de transformarlo en pintura es meterle color, lo han hecho muchos grandes maestros. Durero o Ingres por ejemplo. La acuarela sobre lápiz permite que el dibujo mande. También está el hecho de haber trabajado durante años como ilustrador, en Barcelona, entonces recurrí mucho a la acuarela. Esta serie la empecé hace como diez años. Pinté primero unas 20, boté 10, después hice más. Pasaron seis meses, y empecé de nuevo. Hice una muestra en Viña del Mar en la galería Modigliani de mi amigo Dino Samoiedo, y la verdad es que a la gente le gustaban, eso me pareció, miraban, se reían, comentaban.... Después, con los años, fueron aparecieron más, otras más y vino el tema de los marcos, de ponerlas en marcos viejos. Entonces las acuarelas empezaron a ser una presencia en mi estudio. De repente tenían coherencia interna. Pero dudaba de hacer o no una exposición, pedía opiniones... Al final me dejé caer por el barranco.

El nombre Ferocitas ¿de dónde lo sacaste?

Es que entretanto me puse a leer a los clásicos, y en Cicerón, que a mi profe Rafael Otano le gustaba mucho, encontré un párrafo acerca de las edades del hombre. Distinguía la pueritas, que es la edad de los niños, la gravitas, de los viejos, y la ferocitas de los jóvenes. El varón joven, dice, tiene una cierta manera de andar achorado, medio feroz. Tiene mucho que ver con el cuerpo masculino que sale de la infancia en busca de guerra, de identidad.

Ya que mencionas a Gracia Barrios y Balmes ¿a qué período de tu vida te remiten?

Para mí la Universidad de Chile fue una salvación. Ahí me recuperé como persona. Lo había pasado muy mal en el Liceo Alemán, que era una cosa espantosa, con una vida desagradable que los curas se encargaban de empeorar aún más. En cambio la Chile, la Escuela de Bellas Artes, fue para mí como estar en mi casa. Con mi padre yo había tenido una formación artística laica, éramos niños y escuchábamos hablar de Proust o de Thomas Mann, en el tocadiscos sonaban Bach, Louis Armstrong, Gardel, no quiero parecer pesado porque era algo natural, muy de mi padre, sus libros, sus penas, sus bares, sus amigos. En Bellas Artes volví a un mundo similar. Me di cuenta que había una escuela parecida en todas las ciudades del mundo, éramos parte de una red mundial de artistas. Los artistas, además, se conectan muy bien con el pasado. Estudian a Velázquez o al Bosco como si fueran amigos personales.

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