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Isabel Allende y el Premio Nacional de Literatura

Cultura - El Mostrador

La opción políticamente correcta

por 2 agosto 2010

La opción políticamente correcta
Han volado plumas entre partidarios y detractores de la escritora de best seller sobre la calidad literaria de su obra. Pero la verdad de la milanesa es que el factor político ha pesado históricamente, y esta vez no será la excepción. Para el gobierno de Piñera sería anotarse un punto premiar a una mujer de izquierda (llamó a votar por Frei), que encaja perfecto con el mensaje de un gobierno para todos que no discrimina.

Sólo cinco personas decidirán en agosto, a qué escritor nacional premiar por su trayectoria y aporte a la cultura de nuestro país. La votación nunca ha estado exenta de polémica y los intentos por influir en las decisiones del jurado son tan antiguos como el premio. Este año no es la excepción: la postulación de Isabel Allende traspasa el mundo literario, coquetea con el político y se refugia en la opinión pública de sus lectores.

Para el mundo intelectual, la escritora genera reacciones opuestas. Por un lado, cuenta con el apoyo de plumas como Marcela Serrano, Roberto Ampuero, Teresa Calderón y Delia Domínguez. La periodista Elizabeth Subercaseaux, autora de “Las 10 cosas que una mujer en Chile no debe hacer jamás”, afirma: “Es la mejor candidata para el PNL 2010, por el peso de su obra, su trayectoria brillante y porque es una gran escritora que ha hecho un aporte innegable a la literatura latinoamericana”. Pero en la contraparte, críticos literarios como Andrés Aguirre, cuestionan el criterio sobre el cual se entrega el premio, señalando que “si se quiere premiar la venta masiva y cultura popular… Allende. Pero si tiene que ver con el aporte significativo y creativo, el premio debería ir por otro lado”. Incluso hay quienes tienen una crítica más dura, como Álvaro Matus, editor de cultura de La Tercera, quien en una columna de opinión comparó el entregarle el PNL a Isabel Allende, con premiar a las hamburguesas del Mc Donald’s en una feria gastronómica.

Pero en el mundo político la discusión no gira en torno a si Allende merece o no el galardón. La pregunta ahí es por lo conveniente que esto sería. Tal como explica el analista político Patricio Navia, “los premios parecieran responder siempre a lo que quiere el gobierno, más que a lo que quiere la opinión pública”. Y el Presidente Sebastián Piñera ha intentado recalcar el rol de la mujer en diversos aspectos y por otro lado, ha buscado tomar decisiones de consenso en miras a un gobierno “para todos”. Isabel Allende representa la lucha de género, tiene un apellido con historia y un nombre respaldado por parlamentarios de distintas bancadas y por más de dos mil adherentes de Facebook, que la quieren triunfadora. Es por esto que para Navia al gobierno “le conviene, por el hecho de que es mujer y es de izquierda. Sería un batacazo para Piñera”.

Pero Aylwin, ex ministra de Educación de Ricardo Lagos y parte del jurado del PNL el año 2002, cuando Allende postuló, no votó por la escritora y hoy se excusa al decir: “No había agua en la piscina…”

Isabel Allende genera consenso. Dentro de los parlamentarios, la principal iniciativa en torno al PNL es la de la Senadora Ximena Rincón (DC), que logró aunar el respaldo de 20 senadores de todas las bancadas, para enviar una carta a favor de Allende al Ministro de Educación, Joaquín Lavín –que será parte del jurado. Dentro de los senadores que apoyaron la misiva se encuentra: Ricardo Lagos Weber (PPD), Jaime Quintana (PPD), Pablo Longueira (UDI), Pedro Muñoz (PS), Eugenio Tuma (PPD), Evelyn Matthei (UDI), Soledad Alvear (DC), Lily Pérez (RN) y Hosain Sabag (DC), entre otros.

Sumado al consenso parlamentario, está el tema del género, donde la Senadora Rincón afirma que es importante que Isabel Allende gane este premio “por la histórica postergación que sufren las mujeres en nuestro país”. Algo a lo que ha apuntado el Presidente Piñera en su gobierno. A la vez, están los más de 2 mil adherentes de Facebook que quieren a Allende como ganadora y el hecho de que la opinión pública es favorable a que ella lo obtenga. La Senadora Rincón apunta a que “Isabel Allende tiene más de 51 millones de libros vendidos, lo que la transforma en la escritora latinoamericana más leída del mundo”.

Otro argumento que algunos utilizan para explicar porqué Allende aún no recibe este premio, es el de Mariana Aylwin: “Tiene que ver con que hay un veto injusto hacia ella, desde una elite que se siente superior”. Pero Aylwin, ex Ministra de Educación de Ricardo Lagos y parte del jurado del PNL el año 2002, cuando Allende postuló, no votó por la escritora y hoy se excusa al decir: “No había agua en la piscina… prácticamente ni se discutió (Allende como ganadora)”.

Pero Allende en aquel año ya había vendido 30 millones de libros y era una escritora reconocida mundialmente. Además el PNL no recaía en una mujer hacía 18 años –sólo tres mujeres lo han ganado. Sin embargo, el jurado del 2002 tardó media hora en declarar a Volodia Teitelboim, ex militante del PC, como ganador, despertando una fuerte crítica.

En “El club de la pelea”, su autor Andrés Gómez, cita a uno de los jurados de ese año: “No te equivocarías si dices que la jerarquía del PC presionó por Volodia en todo ámbito. Y no sólo con el jurado, sino en el entorno del gobierno y los políticos en común de la Concertación”.

Para Delia Vergara, ex directora de la Revista Paula, la razón por la cual Allende no ganó es “porque el premio se ha dado entre cuatro paredes, permitiendo con eso arreglines, amiguismos, y otras consideraciones ajenas a la excelencia y a la creatividad”.

Polémica parecida surgió el 2000 cuando ganó Raúl Zurita. El jurado no llegaba a consenso y fue la Ministra de Educación de Lagos, Mariana Aylwin, la que dio el voto definitivo a Zurita. Las dudas sobre la elección surgieron por la cercanía de Lagos con el escritor, el cual había participado como rostro cultural en su campaña presidencial y lo había elogiado en su libro “Los poemas militantes”.

Hoy Isabel Allende cuenta con el apoyo de los cuatro ex presidentes de la Concertación y uno de ellos −Eduardo  Frei − probablemente está devolviendo el apoyo que la escritora le dio en las elecciones pasadas, donde Allende dijo que era necesario "continuar con lo que está funcionando. No cambiemos lo que va bien". Es por esto que Patricio Walker (DC) afirma que “Más allá de que pueda existir alguna intención de sacar provecho, el objetivo no se va a lograr. Porque Isabel Allende no se va a dejar usar y todo el mundo sabe que apoyó a Frei”.

Pero teniendo el apoyo concertacionista, la escritora le hizo un guiño al Presidente Sebastian Piñera, porque a mediados de julio en una entrevista a la revista “Ya”, dijo: “Yo tengo fe en que el gobierno de Piñera va a ser un buen gobierno (…) No creo en absoluto que esto sea un retroceso”. A pesar de que el Senador Jaime Quintana (PPD), tiene sus dudas sobre si Allende es la favorita del gobierno, afirma que el PNL “es un premio que requiere sobriedad y no nos gustaría ver el intento de aprovechamiento como se intentó hacerlo con la selección al finalizar el mundial”.

El jurado se constituye el 6 de agosto y hasta el momento lo integran el Ministro de Educación, Joaquín Lavín; el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez; un representante del Consejo de Rectores; Misael Camus, rector de la Universidad Católica del Norte; un representante de la Academia Chilena de la Lengua, el escritor Cedomil Goic; y el galardonado anterior, que no será Efraín Barquero, sino que Raúl Zurita, PNL 2000, por ser el premiado más reciente que aceptó ser jurado. Ellos elegirán al presidente del jurado, que suele ser el Ministro de Educación, el cuál tiene la última palabra en la elección. Cosa importante, porque como afirma el escritor Alvaro Bisama “el PNL es un premio político, siempre ha sido así”.

Además de Allende están en la carrera por el honor y un suculento sueldo vitalicio  Antonio Skármeta, Germán Marín, Enrique Lafourcade, Jaime Valdivieso, Francisco Rivas, Isidora Aguirre, María Elena Gertner, Fernando Emmerich y Jorge Guzmán. El criterio de elección, como afirma el crítico literario Andrés Gómez, es variable: “A veces la política, los intereses de las pandillas literarias o el favor al amigo. También el premio como asistencia social al escritor pobre y/o enfermo. Y  la lógica del descarte o el consenso”.

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