Érase una vez el joven Roberto Bolaño - El Mostrador

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Cultura - El Mostrador

Érase una vez el joven Roberto Bolaño

por 6 diciembre 2010

BBC Mundo
Érase una vez el joven Roberto Bolaño
Un documental relata cómo el mito del ya fallecido escritor chileno, uno de los más importantes en lengua española, comenzó a gestarse en México.

Detrás de las fotografías en blanco y negro se adivina a un joven poeta fibroso, alimentado por la literatura y el rock de los años 60.

Es el escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003), quien falleció antes de que su última novela ("2666") cimentara un reconocimiento internacional que durante mucho tiempo le había sido esquivo.

Bolaño nació en Santiago y murió en Barcelona, pero fue en las calles oscuras de la Ciudad de México donde empezó a gestarse su mito.

Ese período de su vida es el objeto del documental "Roberto Bolaño, La batalla futura", un retrato inédito del joven escritor antes de que la fama y la muerte se cruzaran en su camino.

"Una vez le preguntaron a Bolaño cómo quería que lo recordasen después de su muerte. Él dijo que no le correspondía esa respuesta, que sería una batalla futura", explica el chileno Ricardo House, director del documental que sobrevuela los inicios de un autor que, para muchos, revolucionó y refrescó la literatura latinoamericana.

En "La batalla futura", recientemente estrenada en Madrid, House se detiene en la etapa mexicana de Bolaño, en su juventud, desde su llegada con sus padres: una profesora y un ex boxeador que buscaban nuevos horizontes.

Se trata de la primera parte de una trilogía que también incluiría los períodos del autor en Chile y España.

Juventud agreste y vertiginosa

Bolaño, de 15 años, llega a México justo en los albores de la matanza de estudiantes en 1968, un hecho que marcaría al escritor y que recrearía en obras como "Los detectives salvajes" o "Amuleto".

"El Roberto que recuerdo era una persona que se movía en la fina línea entre el bien y el mal. Nunca sabías dónde estaba situado", comenta Carmen Boullosa, escritora y amiga de Bolaño.

En aquellos primeros años devora libros en las bibliotecas del D.F. y deambula por tiendas de antigüedades, tacos y discos de rock.

Pero en 1973, inspirado por el triunfo de Salvador Allende, atraviesa medio continente en bus hasta llegar a Chile.

Allí es testigo del golpe de Estado y de la ola de represión que termina por arrastrarlo a una celda. Pero el joven poeta es reconocido por dos detectives como un ex compañero del instituto y le dejan en libertad.

A su regreso a México, Bolaño conspira en las eternas tertulias en el Café de La Habana con su amigo el poeta Mario Santiago Papasquiaro en contra el establishment de la literatura que encarnaban figuras como Octavio Paz.

Así surgiría el infrarrealismo, un movimiento que buscaba situarse en la vanguardia.

"Es el germen de 'Los detectives salvajes'. En Bolaño es imposible separar a la persona del persona literario Arturo Belano (su alter ego en la novela). En las cartas ves su inteligente, su ironía, su capacidad infinita para sorprenderte con propuestas alejadas de lugares comunes", subraya House.

"El infrarrealismo y México lo determinaron como escritor. El México nocturno, de las calles, de un destino quebrado y a veces trágico y el humor lo cautivaron", comenta por su parte el escritor mexicano Juan Villoro.

Símbolo para los lectores jóvenes

"La juventud de Bolaño es el gran tema de su obra y quizás por eso atrae tanto a los jóvenes. A ello hay que sumarle su muerte temprana y el romanticismo de su juventud como poeta", dice Ignacio Chavarría, amigo y asesor literario del escritor.

"Además", agrega, "era un novelista capaz de hilar elementos de distintos orígenes, que están en el aire de la cultura contemporánea. Era un consumidor de programas de televisión, de ciencia ficción, de novela negra y de rock".

Más adelante Bolaño emigraría a España, al punto de partida de sus antepasados, emigrantes gallegos.

Allí con su esposa y dos hijos deambularía por un sinfín de oficios, desde lavaplatos hasta vendimiador, mientras su prosa se aceleraba como si presagiase el final.

"¿El mundo tiene remedio? El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y ésa es nuestra suerte", diría en su última entrevista, días antes de morir a los 50 años por una insuficiencia hepática.

Sin embargo, a pesar de su corta vida Bolaño dejaría una profunda huella.

En las palabras del editor Jorge Herralde, quien también aparece en el documental, "es el fenómeno más interesante en lengua española en los últimos 50 años".

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