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El ruido de las cosas al caer, Premio Alfaguara 2011

por 13 mayo 2011

El ruido de las cosas al caer, Premio Alfaguara 2011
La historia de la novela de Juan Gabriel Vásquez se desenvuelve en una Colombia marcada por el inicio del narcotráfico y una serie de hechos que muestra de manera incipiente la violencia que marcará la llamada guerra declarada a las drogas.

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Juan Gabriel Vásquez, (colombiano, Premio Alfaguara 2011) nos propone en su novela, un viaje al pasado y una búsqueda. Involucrado en un hecho violento, que implicará una dolorosa rehabilitación y un cambio en su vida, el protagonista, Antonio Yammara, un docente de Derecho, reconstruye  vida y caída de su ocasional amigo de billares, Ricardo Laverde. La historia se desenvuelve en una Colombia marcada por el inicio del narcotráfico y una serie de hechos que muestra de manera incipiente la violencia que marcará la llamada guerra declarada a las drogas.

Todo comienza como una anécdota, en el momento en que la televisión da cuenta de la muerte de uno de los hipopótamos de Pablo Escobar, el capo de la droga abatido en 1993, en su zoológico particular. El protagonista inicia entonces  una relación, que no puede definirse exactamente como amistad, con un piloto, Ricardo Laverde. Este, descendiente de un abuelo héroe de guerra, ha visto como la vida reduce sus sueños de ser piloto profesional al de un simple transportista de marihuana, hecho que lo abate emocionalmente, pero le permite llenar la bodega de su nueva casa con fajos de dólares.

Desentrañando la vida de Laverde, Vásquez nos relata la evolución del mercado de la droga en Colombia de una manera heterodoxa. Como, por ejemplo, los miembros de los Cuerpos de Paz de Estados Unidos, que por manadas llegan Colombia en esa época, en vez de obras sociales especializan a los campesinos en técnicas de cultivo y cosecha de la cannabis, y luego idean laboratorios para procesar cocaína, droga que  sería, a la postre, la que mayores ganancias le daría a Laverde, junto con llevarlo a la cárcel en Estados Unidos.

El autor no plantea una visión moralista del tema ni trata de aleccionar sobre lo bueno o malo. Junto con subrayar como trasfondo el ciclo social de la droga en Colombia, lo suyo es desentrañar la vida loca de Ricardo Laverde, y su muerte a manos de dos sicarios en moto, hecho muy común en una sociedad como la colombiana, acostumbrada a la suecuelas cotidianas de una violencia crónica que viene de todas partes. No hay estridencias y la historia narrada nos deja ver a una generación de hombres y mujeres que han crecido con una visión gris de su país, y en particular de Bogotá, a causa de esa violencia. A Bogotá  la novela nos acerca a retazos, través de los detalles del relato y la descripción de sus barrios, completando su paisaje urbano de hechos, historias y personajes.

En sus seis capítulos, Vásquez, con buen oficio de escritor, genera la tensión suficiente para que el lector desee seguir indagando en la historia, en medio de una ecología violenta de bombazos, muertes, y  preguntas sin responder. El estado anímico de los personajes no parece ser consecuencia de los hechos, es un componente y dato más de ellos, como una marca de desolación que impregna los dolores, las soledades y  sus vidas.

El ruido de las cosas al caer es una novela cotidiana pero con fuerza, que se deja leer o, si se prefiere, que se puede leer fácilmente. Tiene, además, la virtud de acercar al lector, en este caso el nacional,  a una sociedad que no conoce en profundidad, la colombiana, seguramente prejuzgada en nuestro medio por estereotipos que difunde la pauta noticiosa de los medios. Pero también es un texto que sirve para reflexionar el narcotráfico como drama de la historia colombiana actual, sin caer en lo panfletario o lo dogmático. Buen libro.

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