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Cultura - El Mostrador

La muerte, bajo la mirada de María José Poblete en "El desvelo"

por 1 diciembre 2011

La muerte, bajo la mirada de María José Poblete en
Algo oscuro y abyecto aparece en la superficie, eliminando la máscara que sostiene y oculta las perversiones, aparece una realidad cruel y desoladora, muy ajena a los pregones sobre la ética, la moral y las buenas costumbres.

María José Poblete, abogada de profesión, se lanza al mundo narrativo con su primera obra, El Desvelo, (Editorial Suma de Letras, 2011) y deja una buena impresión en el ambiente. La muerte es uno de los ejes principales de la novela, develada en el suicidio de Felipe, uno de los personajes que impregnará el hilo conductor de los eventos que se desatarán y que da partida a la lectura.

El Desvelo nos muestra una historia familiar marcada por las tragedias y las distancias, por el quiebre de sus miembros y el alejamiento que los convierte casi en extraños. Es también una fuerte crítica social a esa imagen de felicidad y éxito que se proyecta como fachada, mientras detrás esconde grandes dolores y hechos dramáticos. Es un libro que muestra además los vaivenes sociales, la migración, el arribismo, todo desde un punto de vista interno, reflexivo y escalofriante.

Una familia de tradición, venida a menos, social y familiarmente reducida a la conjetura sobre sus miembros y sus extrañas formas de actuar. De Santiago a Lima y también en Estados Unidos, los personajes se disgregan y distancian,  como si el hecho de partir o alejarse les hiciera creer que podrán vivir en paz, tal vez en la medianía de la tranquilidad. Cada uno de los que se ha ido tiene algo que ocultar o por qué huir. Y esa condición,  especie de exilio, marca toda la historia familiar que María José Poblete nos presenta en su libro. El regreso los complica: “Sería como una mala copia de lo que habían sido, cuando estaban todos juntos y el futuro era todavía incierto.”

portadadesveloAl comenzar la lectura se delinea la posición en que los personajes están. Su vuelta, forzada por la muerte del hermano, del hijo, los presenta titubeantes. No están muy seguros ni convencidos de saber a qué país vuelven, ni a qué familia. El paso del tiempo se siente, y resiente, en cada uno de ellos. Y así nos enteramos que la fuga, una constante de la familia, tiene en los secretos, y la mantención de los secretos, una de sus raíces más profundas.

Las relaciones de poder establecidas y que marcan a las generaciones de la familia son un tema que ellos intentan resolver mientras preparan el funeral de Felipe. Los documentos que él ordenó desaparecieran después de su muerte, circulan como la clave precisa para resolver el motivo a su muerte. Los detalles que  van y vienen en la lectura de ellos, entregan la sombra de la verdad escondida, mientras las ideas flotan y los focos de atención cambian, explicando a través de eventos la historia familiar.

Cuando se regresa al presente, luego de la historia familiar y el viaje al pasado, los hechos se desencadenan de manera vertiginosa. Las decisiones que se toman explotan para los personajes develando (desvelando) la red de mentiras y atrocidades que se ocultaban.

El desvelo produce un efecto fuerte en su parte final, cuando los documentos hablan por sí mismos como un personaje más, exponiendo de manera desconcertante un mundo sórdido y vil: “Los documentos hablaban por sí mismos, gritaban aberraciones y no dejaban lugar a interpretación”. Algo oscuro y abyecto aparece en la superficie, eliminando la máscara que sostiene y oculta las perversiones, aparece una realidad cruel y desoladora, muy ajena a los pregones sobre la ética, la moral y las buenas costumbres. De argumento sórdido y desolador, hilvanado de manera inteligente, El Desvelo es una muy buena opera prima.

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