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Reeditan "Camanchaca", la primera novela de Diego Zúñiga

por 1 octubre, 2012

Reeditan “Camanchaca”, la primera novela de Diego Zúñiga
La obra, que ahora forma parte de la colección de literatura de Mondaori, es una historia de padres separados, tíos muertos, perros moribundos, abuelo evangélico consciente del fin del mundo y de la necesidad de hacer ejercicio para agradar a Jehová, de tallas pequeñas para un cuerpo gordo y la conciencia que está comiendo en exceso.
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Dos años después de su aparición se vuelve a reeditar la primera y única, a la fecha, novela de Diego Zúñiga, perturbadora historia familiar y de carretera.

Los casi cuatrocientos kilómetros que separan Iquique de Tacna deben ser suficientes para leer completa la novela Camanchaca, ese es el recorrido silencioso por el que esta transita: Iquique–Tacna, padre e hijo, madre e hijo, entrevistada y entrevistador y viceversa;  Santiago–Iquique, una breve estadía en Buenos Aires y dos libros comprados "en estas vacaciones internacionales que no vas olvidar", eso es lo que escucha el protagonista mientras su padre le palmotea la espalda poco antes de ir al dentista, destino final y objetivo de la visita a Tacna, visita necesaria para que le dejen de sangrar las encías y no se le caigan los dientes, temor que comparte con su padre y su abuelo evangélico e iquiqueño, mientras que a su madre le inquieta más la lista de ropa que tiene que comprar.

Eso en la superficie, por debajo, el silencio que ocupa el divorcio de los padres, los secretos de familias encarnados en un tío muerto en extrañas circunstancias, la nostalgia de su prima y recuerdos de su infancia en Iquique, ciudad padre.

Santiago, ciudad madre, en la que comparte casa y cama con ella, después de abandonar Iquique con la promesa de no volver “ni muerta” a la ciudad de su marido y su cuñado, una historia sutilmente no develada, silenciada. Santiago la ciudad donde va poco a la universidad y pasa los días volviendo a escuchar las cintas donde guarda las entrevistas hechas a su madre sobre su vida y su familia y olvidando su primera afición de relatar partidos de la Champions, o tardes enteras comiendo comida chatarra, gracias a los vales que le da una beca alimentación que no le alcanza para cubrir el mes, pero sí para saciar la ansiedad provocada por la última vez que durmió con su madre, con sus dedos tiesos y húmedos y un “no dejes de hacerme cariño”.

Camanchaca es la primera y única, hasta la fecha, novela de Diego Zúñiga  editada en el año 2010 por La Calabaza del Diablo, reeditada este año por Mondadori, edición corregida y disminuida -si se me permite la cita-, traducida y editada en Italia por Caravan Edizioni como Passaremo per il deserto.

Novela mínima y contenida de capítulos cortos, algunos no más que: “Todo eso es mentira, dijo mi mamá”, para contar una historia de familia, como nos cuenta la cita de Richard Ford con que abre la novela, una historia de padres separados, tíos muertos, perros moribundos, abuelo evangélico consciente del fin del mundo y de la necesidad de hacer ejercicio para agradar a Jehová, de tallas pequeñas para un cuerpo gordo y  la conciencia que está comiendo en exceso.

La distancia entre Iquique y Tacna, no más de 5 horas, son suficientes para leer esta novela, pequeña y perturbadora.

Camanchaca, de Diego Zúñiga.

Mondadori, septiembre 2012.

120 páginas.

PVP: $8.000.

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