Javier Barría: “En las interpretaciones precarias también hay belleza” - El Mostrador

Sábado, 16 de diciembre de 2017 Actualizado a las 19:52

Junto a su banda presenta hoy en Valparaíso su último trabajo, "Llorar en la calle"

Cultura - El Mostrador

Javier Barría: "En las interpretaciones precarias también hay belleza"

por 29 noviembre, 2013

Javier Barría: “En las interpretaciones precarias también hay belleza”
Este músico ha construido gran parte de su carrera gracias a constantes giras y conciertos por todo Chile y Latinoamérica, pero hoy desea tener un lugar donde asentar sus cuerdas, un espacio permanente al cual volver para seguir creando.

Javier Barría (33) es de esos músicos que vive su vida con mucha intensidad, mucha pasión. Lleva más de seis años dedicados exclusivamente a su quehacer musical, que ve sus frutos en sus ocho discos publicados (http://javierbarria.bandcamp.com/) y un prolijo grupo de éxitos que han circulado por diversos playlists de muchos fans a lo largo de todo Chile y Latinoamérica (http://soundcloud.com/javier-barria).

Canciones como “Dos cigarrillos” (2005), “Ciego, nudo y desenlace” (2007), “Mi corazón, su casa” (2007), “La misma madera” (2009), “Historia de terror” (2010) y, de su último disco, “No te sientes en el suelo” o “Barrio puerto” (2012), entre otras, hacen de este cantautor un gran explorador de melodías, un genuino orfebre musical. Sin duda, estamos frente a un artista con muchos escenarios, con muchos acordes bajo el puente.

Valparaíso fue el punto de partida

javier-barriaEsa mañana me encontré con Javier Barría en el lugar acordado. Llega a paso lento con sus gafas de sol y su polera negra con letras blancas que aluden a la indiscutible jefatura de Bruce Springsteen… Con cierto disimulo recorre todos los rincones del lugar que alguna vez fue su casa y contempla unos libros, algunas fotos, quizá algunos discos que seguramente lo llevan a alguna melodía trasnochada, a otro momento, otro acorde, otro espacio…¡Quién sabe qué le cantan las paredes!.

Lo interrumpo con algún comentario inocente e iniciamos una conversación absolutamente trivial, casi insignificante, y me cuenta lo ocupado que ha estado estos últimos días preparando el ansiado concierto que dará en Valparaíso el próximo viernes 29 con su banda en el Ele Bar, donde presentará casi por completo su último trabajo Llorar en la Calle (2012) más un puñado selecto de canciones de discos anteriores que coronarán este esperado espectáculo.

“Valparaíso tiene para mí una cosa emotiva bien fuerte, porque es la primera ciudad en la que toqué después de Santiago el año 2007. Me invitaron a cantar a un festival, y eso fue un gran empujón, porque a partir de ahí no paré nunca más de tocar y girar”, dice Barría. Pero su vinculación con el puerto no ha perdido fuerza, ya que ha vuelto muchas veces a presentarse en formato acústico en diversos locales. “Valparaíso fue el punto de partida… Este año me han invitado ya dos veces a tocar, pero ésta es la primera vez que gestiono yo mismo un concierto allá, entonces me pareció que ésta es la ciudad más adecuada para presentar el disco nuevo”. Éste es el mismo show que realizó en el Anfiteatro del Museo de Bellas Artes a fines de agosto con su talentosa banda, y dará fin a este ciclo de presentaciones acompañada por ésta.

Barría revuelve un aromático té negro mientras deambula en la sonoridad de su trabajo y en la etapa musical que está viviendo. Palabra a palabra transmite cierta convicción en su mirada; vislumbro su introspección y su arraigo luego de una incansable gira que inició el año 2007 y que lo ha llevado a recorrer Chile y buena parte de Latinoamérica. “Pertenezco, soy de Santiago… Y me tuve que convencer de eso. En mayo salí por última vez de Chile y de ahí necesité arraigarme. Sentí que éste era mi lugar, y lo es. Así que no sé si vuelva a ser el mismo de antes… Quiero consolidar lo que comencé en 2007. Y si lo quiero consolidar, tengo que hacerlo en un solo lugar. No lo puedo concretar estando en varios lugares, sino se dispersa todo, se dispersa la energía”.

Necesidad de arraigo, de situarse (por un rato; los músicos son viajeros); encontrarse en el barrio donde vive, la casa que habita o la gente que le rodea cotidianamente. Quizá ahí habita la belleza, lo hermoso de pertenecer a un lugar, de residir en él.

Lo bello de componer e interpretar

Tras un breve silencio, una dispersión quizá, repara en lo que significa reconocer una buena idea al momento de escribir una canción, ese momento único en que algo inexplicable sucede frente a un texto o un sonido. Seguramente ésa sea la belleza de la composición musical: aquellos pequeños instantes donde se ilumina todo de sopetón.

“En mi recorrido he cambiado harto mi método de composición. Hoy trabajo mucho con frases mántricas… Cuando el mantra se me empieza a quedar, cuando noto que se me pega, sin haber hecho la canción todavía, ahí detecto algo bueno, como una célula de algo. Y cuando una idea me conmueve, cuando me llega, ahí también detecto algo bello”.

Algunas veces este mantra sucede simultáneamente entre el texto y la música, como una especie de tarareo espontáneo. De esta manera, la melodía se va fusionando con el texto y comienza una suerte de entramado creativo. “La melodía es muy importante. Yo no trabajo mucho con secuencias de acordes… Quizás antes lo hacía, pero hoy valoro mucho más las melodías porque es lo primero que llega. Pienso en la gente común y corriente que no domina los conceptos de armonía ni de arreglos. A ellos les llega siempre primero la melodía y la letra. Entonces, una letra contundente con una melodía recordable, claramente es el ideal”.

Acercarse al terreno subjetivo de la belleza, de lo estético, es llegar a la parcela de los gustos al fin y al cabo. En este punto es bien concreto al momento de concebir la belleza en términos musicales. Barría dice que puede encontrarla en las más diversas manifestaciones, no necesariamente en una brillante interpretación o ejecución.

“Para mí en las interpretaciones precarias también puede haber belleza, es súper subjetivo, pero yo tengo mis cánones de belleza que no son necesariamente convencionales: para mí músicos muy impecables en la ejecución instrumental, como Pat Metheny o Pedro Aznar, no me conmueven mucho. No me conmueve esa perfección, no me llega, la encuentro fría. A mí me conmueve mucho más un blusero de los ’50 con una voz desgarrada… O bien, lo que hizo Syd Barret como solista me parece bellísimo; toda esa precariedad, toda esa locura, ese sonido tan desbalanceado”.

 Una premonición continua

Mientras manipula la taza de té ya vacía y observa su fondo, como si estuviera leyendo su futuro, le pregunto abiertamente dónde y cómo se ve en diez años más, ya que minutos antes me ha dicho que está convencido de que su realidad actual la proyectó, la escribió en sus canciones, diez años atrás.

Su sonrisa va acompañada de una respuesta: “Eso lo tendré que escribir… Lo que quiero es, ojalá, desearme cosas buenas, porque anteriormente me deseé puras tragedias… (ríe)”. Entonces, ¿hoy está escribiendo su futuro? Con soltura responde: “No sé si escribiéndolo, pero me he dado cuenta de que uno trae cosas… Cuando uno las plasma en algo, en una obra, o bien el inconsciente trabaja al momento de escribir (porque yo también trabajo con la escritura automática), este inconsciente al manifestarse está atrayendo cosas, que no sé si se irán a cumplir… Creo que le voy a poner más atención a eso a partir de ahora”.

Sin embargo, más allá de esta especie de premonición astrológica, Barría se lo toma muy en serio, y continúa su relato afirmando que se ve viajando nuevamente. “Creo que voy a recuperar lo itinerante, pero con mucho más orden, en el sentido de mantener un arraigo, de tener siempre un punto de regreso, que me imagino que será acá en Santiago”, algo que deja claro en su Tumblr llamado justamente De viaje y ordenaba de vuelta. “Por ahora, no me motiva para nada vivir en otros lugares”.

Antes de cerrar esta conversación le consulto si todo este tiempo su vida se ha construido en base a la causalidad y no a la casualidad. “Antes creía en el azar, pero hoy no sé si exista. Esta vida que estoy viviendo ahora, a lo que me estoy dedicando hoy, es la vida que siempre vislumbré desde chico, es la vida que anhelé, y creo que eso fue lo que siempre me ha mantenido en pie”, responde con cierta serenidad.

Ese camino trazado en la perseverancia y en la consecuencia hace de Javier Barría un músico sensible, con una vital claridad de su pasado y su presente. “Hoy anhelo cosas también, pero esas cosas están más difusas. Creo que necesitan un nuevo período de acomodamiento. Sin embargo, siempre estoy anhelando cosas… Al llegar a un punto que quise anteriormente, se ve todo más claro”.

Javier Barría presenta "Llorar en la Calle" en Valparaíso

Show con banda completa

viernes 29 de noviembre, 23:00

Ele Bar

(General Cruz 335)

 Entradas:

primeras 100: $3.000

valor general: $4.000

Puntos de venta:

Ele Bar

Orange Days (Av. Valparaíso 617 L.29, Viña del Mar)

 

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