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No se ponen de acuerdo en uso que hay que darle al ex Liceo Metropolitano de Adultos

Cultura - El Mostrador

¿Centro cultural o consultorio? La pugna por el destino de una escuela abandonada

por 17 diciembre, 2013

El edificio del barrio Matta Sur fue desocupado por riesgo de derrumbe tras el terremoto de 2010. Sufrió saqueos, organizaciones barriales lo pidieron como sede y grupos autónomos se lo tomaron el pasado 9 de diciembre para desarrollar un proyecto cultural, hasta su desalojo el viernes último. Esta es la historia de un edificio abandonado, entre los muchos que hay en Santiago, cuyo destino permanece incierto.

Cinco días alcanzaron a estar los grupos autónomos del colectivo “RecuperAcción Comunitaria” en el ex Liceo Metropolitano de Adultos del barrio Matta Sur. Su objetivo era convertir el centenario recinto –desocupado tras el terremoto de 2010 y víctima de constantes saqueos desde entonces– en una sede educativa y cultural. Fueron desalojados por la policía el viernes pasado.

La alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, argumentó que el edificio no es habitable y debe permanecer vacío. Además insistió en que su objetivo es convertir el lugar en un consultorio municipal. Otra agrupación vecinal, el Comité Matta Sur, que no participó en la toma, ha venido reclamando que el lugar sea convertido en sede social de agrupaciones barriales.

El edificio, ubicado en Chiloé 1799, esquina Ñuble, fue construido en 1891 y ha funcionado como escuela para niños y adultos. El Liceo Metropolitano de Adultos propiamente tal, creado en 1989, funcionó allí hasta el terremoto del 2010, cuando el lugar fue desalojado por peligro de derrumbe. Tras dos años sin sede, desde mayo cuenta con un local propio, en calle Victoria N° 456, esquina de Tocornal.

Meses de planificación

Los integrantes de “RecuperAcción” –entidades educativas, de comunicación popular, cooperativas de trabajadores con sede en la comuna de Santiago, en palabras de una de las voceras de la toma, Gabriela Jiménez– comenzaron a planificar la ocupación del lugar hace varios meses.

Otro vocero, Marcelo Reyes, destaca que la toma ocurre en un contexto en que el Estado, a través de los municipios, desde 2011 se está deshaciendo de sus colegios para, en sus palabras, destruir la educación pública o ceder su espacio a la educación privada.

“Hay que considerar que la municipalidad y el gobierno lo que han hecho con estos espacios abandonados es venderlos al mejor postor, a las inmobiliarias, para el lucro, la especulación, en definitiva”, señaló Jiménez, quien critica la indolencia oficial ante la destrucción de la cual era objeto el inmueble.

Por eso, en el caso del Liceo, su argumento para ocuparlo fue doble: por un lado revertir su estado de abandono por más de tres años, que produjo el robo de cañerías, alumbrado y artefactos sanitarios y convirtió el sitio en escenario de delitos; por otro, convertir el lugar en sede de actividades educativas y culturales de sus organizaciones para el entorno. El objetivo era pedir el lugar en comodato.

Carnaval

Así, el domingo 8 de diciembre estas organizaciones realizaron un “carnaval” y se instalaron en el lugar, para proceder a su recuperación (http://www.youtube.com/watch?v=glkudN29gus). Una veintena de personas con carpas se quedó de forma permanente.

“El territorio en donde se ubica no cuenta con grandes espacios de uso cultural, educativo, comunitario y áreas verdes”, señalaron en un folleto. “Es por ello que queremos que esta escuela vuelva a llenarse de vida y sea un patrimonio popular, recuperada por su comunidad y quienes realmente lo necesitan”.

“Acá hay mucho espíritu del 2011”, agregó Reyes en alusión al movimiento estudiantil. “¿Qué íbamos a esperar: que le tiren una molotov y que se incendie, como esos incendios truchos (a edificios patrimoniales) que ocurren en Santiago y Valparaíso, y luego llorar sobre las cenizas? La consigna fue ‘basta’”.

Inhabitable

El municipio no tardó en reaccionar. El jueves 12 de diciembre, mediante un comunicado público, reiteró que el lugar era inhabitable, citando estudios actuales de un ingeniero calculista, Demetrio Concha.

“En el estudio de 2010, muchas de las paredes estaban desconectadas de la estructura, entonces ante cualquier movimiento importante podía haber derrumbe, pudiendo causar problemas a los vecinos o a los propios habitantes del edificio. Por los daños que tiene el edificio hoy es inhabitable”, explicó Concha, quien informó que, pese a eso, la estructura podía recuperarse para futuros proyectos.

Ese jueves, Concha visitó el lugar junto a la abogada Daniela Cañas, directora jurídica del municipio, quien instó a terminar la toma por el peligro que representaba la ocupación de un inmueble en riesgo de derrumbe para los activistas.

Cañas además aseguró “hay vecinos que en los cabildos y mesas barriales han decidido, en conjunto con el municipio, que este inmueble se transforme en un Centro de Salud Familiar (CESFAM), que es una necesidad muy sentida por la comunidad”.

En ese mismo sentido se expresó María Teresa Escobar, directora de Salud de la municipalidad.  “Nos falta resolver el problema de acceso a la red de salud de la zona sur de Santiago, y por eso se hizo un estudio que determinó que una ubicación privilegiada para un CESFAM en calle Ñuble con Chiloé. La idea es recuperar este edificio y presentar un proyecto al Ministerio, para construir allí un centro para 30 mil personas”.

El desalojo se produjo, finalmente, el viernes cerca de la medianoche, en un operativo que arrojó 14 detenidos. Todos fueron liberados sin cargos, según confirmó ayer Jiménez.

“Son de afuera”

La toma además, se produjo en desacuerdo con otras organizaciones barriales. Vladimir Huichacura es presidente del comité Matta Sur, que incluye a varias juntas de vecinos y que lleva más de ocho años de funcionamiento en la zona. Entre otros impidió la destrucción del bandejón de la avenida Matta para obras del Transantiago y lucha desde hace tiempo por la declaración de “zona típica” para el barrio.

En el caso de la escuela, el Comité gestionó ante el municipio protecciones metálicas para detener el saqueo del que era objeto. Y si bien no criticó la toma, sí manifestó que se trataba de grupos ajenos al barrio.

“De las organizaciones que participan (en la toma) yo conozco algunas. En el barrio llevan ocho meses (…) Son de otros sectores de Santiago”, advirtió. “El sueño de ellos puede ser muy maravilloso, pero ese sueño no puede pasar por encima de organizaciones que vivimos y trabajamos en el barrio (…), porque si no, yo me voy a otro barrio y me tomo lo que se me ocurra”, añadió.

“Lo más correcto hubiera sido averiguar antes qué estaban haciendo las organizaciones del barrio”, dijo en referencia a que el Comité ya tenía una “hoja de ruta” con el municipio para entregar el lugar a sus organizaciones vecinales.

Ahora “tiene que haber una reflexión de ambos”, expresó. “También de nosotros, porque tenemos que entender la mirada de desconfianza que tiene esta juventud con respecto al sistema en el cual estamos, la cual también tengo yo, por si acaso”.

Huichacura pide a la municipalidad que si el edificio es destinado a un consultorio, una parte sea cedida a organizaciones barriales como la suya, que carecen de espacios físicos. “Ojalá lleguemos a una solución salomónica”, expresó.

La polémica es parte de un creciente fenómeno de toma de establecimientos educacionales, como es el caso de “La Nueva Escuela” de Renca y la escuela básica “República Dominicana” de La Florida. Esta última cumple un año de toma el próximo 27 de diciembre, en un municipio que cerró cuatro colegios públicos a comienzos de año.

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