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La exhibición se puede ver desde ayer jueves 13 de marzo

Cultura - El Mostrador

Escultor instala miguelitos gigantes en el frontis del Museo de Bellas Artes

por 14 marzo 2014

Escultor instala miguelitos gigantes en el frontis del Museo de Bellas Artes
“Miguelito” se titula la exhibición que el artista Diego Arenas presenta en el recinto como parte de la exposición “Encontraron cielo” de Antonio Becerro. La carga semántica del Miguelito es la preocupación principal del escultor, quien con estas esculturas pretende criticar el estado de la institucionalidad del arte en Chile y a la vez ejercer una acción de reconocimiento de la extrema vulnerabilidad del fundamento de la cultura.

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Miguelitos de Diego Arenas
Foto: Gentileza Perrera Arte

Con la inauguración de la exhibición temporal “Miguelito”, ayer jueves 13 de marzo se reanudaron en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes las actividades del Container de los Perros, galería modular e itinerante que forma parte de la exposición “Encontraron cielo”, que el artista Antonio Becerro está presentando en el principal espacio de las artes visuales del país.

La muestra “Miguelito” de Diego Arenas se compone de una serie de esculturas realizadas por el escultor en fierro patrimonial, proveniente del edificio de la Perrera, las que aluden a esos pequeños abrojos metálicos en forma de estrella con púas o cuchillas que se diseminan por el terreno para dificultar el paso al enemigo, los cuales datan como armas desde la Antigüedad, pero que fueron ampliamente difundidos por los movimientos revolucionarios en los años 60 y70 y que han sido retomados en la actualidad por grupos delictivos.

“Me interesa la carga semántica que conlleva la imagen y el diseño del Miguelito en situaciones de enfrentamiento o amenaza”, dice el escultor formado en la Universidad Católica de Valparaíso.

Explica Arenas que “a lo largo de la historia han existido diferentes diseños, desde el simple clavo doblado en ángulos de 90 grados hasta las modernas cadenas con púas soldadas”. Él optó por el modelo de cuatro puntas, que es uno de los más elaborados, dice. El escultor arma su serie a partir de la forma básica del tetraedro, la figura geométrica de cuatro lados.

“Siento que es la forma más eficiente para su propósito en términos geométricos y mecánicos. Además que, bajo el mismo punto, hace un giro hacia una idea de geometría clásica pitagórica de los sólidos primarios, que se llamarían los sólidos de Platón, una serie de poliedros regulares que son algo así como las letras del alfabeto del universo. El tetraedro es la más simple de ellas”, explica.

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Miguelitos de Diego Arenas
Foto: Gentileza Perrera Arte

La intención del artista es hacer un cruce con Pitágoras, “de manera que éste puede llegar a ser un elemento subversivo”, dice, “ya que recontextualiza un principio epistemológico en el que la magnitud del drama involucra una respuesta primaria fundamental. Se estima que el Miguelito surge en el campo de batalla en el ocaso del Imperio romano como barricada de protección frente a ejércitos superiores en fuerza y numero. Así, desde su origen, es un instrumento bélico que busca la simetría en un enfrentamiento”, comenta.

Según contextualiza Arenas, la forma de los miguelitos tiene relación con un modelo constructivo que busca que siempre uno de sus vértices esté en la verticalidad. “Para eso hay un poliedro regular que cumple con esta condición que requiere el miguelito, que es mantener siempre una de sus puntas hacia arriba, y esta figura, es curioso, porque resulta ser un sólido platónico que es fundamental en la geometría clásica, que es el tetraedro, que cumple con esta condición: que en la cara que tú lo dispongas siempre queda con una púa hacia arriba. En el fondo es una pirámide”.

En términos escultóricos lo que le resulta interesante al artista es el espacio de “protección”, ese “recinto intransable delimitado por el miguelito”.

Esta idea se conecta con su exhibición en el Container de los Perros, frente al Museo Nacional de Bellas Artes, donde estas esculturas adquieren un valor crítico respecto al estado de la institucionalidad del arte en Chile, una especie de acción de reconocimiento de la extrema vulnerabilidad del fundamento de la cultura que percibe actualmente.

 El subversivo miguelito

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Miguelitos de Diego Arenas
Foto: Gentileza Perrera Arte

Ahondar en la relación que el escultor hace entre la geometría clásica pitagórica y la forma de los miguelitos es hablar de la curiosa coincidencia que el artista vislumbra entre la academia y el miguelito como elemento subersivo.

“Es muy curioso que siendo un elemento subversivo, que es generado a partir de una acción bélica más que geométrica, se cruce con conocimientos académicos. Este cruce es interesante porque este miguelito, que es un elemento subversivo que pareciera ir en contra de la institucionalidad, su forma se encuentra fundada en la matriz de la institucionalidad”, argumenta.

En sus esculturas reconoce que premeditadamente hay una precariedad en la técnica, en el recurso material y en el recurso técnico, pero no en el recurso ideológico.

“El conocimiento necesario para resolver este elemento es muy profundo y ese cruce es muy interesante. Porque el hombre ilustrado, que también es llamado el hombre muerto, el que no resultó en Occidente, tiene que en algún lugar guardar está información que coincide con un elemento muy primario, que resulta ser algo como la matriz de las formas del universo, y lo utiliza en esta arma que le sirve para refugiarse, ya que es un arma defensiva”, subraya.

La significación de su obra remite a la importancia que el escultor le asigna el museo.

“El Museo de Bellas Artes no es cualquier edificio, es el lugar que conserva la institucionalidad clásica, no sólo por lo que contiene, que son las obras, sino también por el tipo de construcción. Se podría decir que en esta institucionalidad clásica está presente Pitágoras”, afirma.

Los miguelitos a tamaño humano están hechos con esa dimensiones aludiendo a que podrían ser perfectamente un hombre, y más precisamente un hombre muerto.

“El miguelito tiene esta proporción no por nada, porque somos todos miguelitos finalmente.. y todos podemos detener que algo pase", comenta. La razón de que estén en el Bellas Artes alude, en palabras del artista, a que " es algo que estamos cuidando. Funciona como una acción aparentemente bélica, pero también es de protección por el estado de vulnerabilidad en que estamos viviendo. Hay una región que hay que defender y esto es precisamente el origen de la cultura en su intención primaria”, concluye.

Quizás cualquier transeúnte que pase por el frontis del Bellas Artes perciba estas esculturas como simples figuras abstractas geométricas, pero la percepción de éstas varía considerablemente al saber que son miguelitos gigantes. Sobre esta particularidad semántica el autor inquiere que el hecho de que parezca una figura geométrica, una construcción abstracta escultórica, lleva precisamente a esa dualidad con el nombre.

“El miguelito no es una escultura, no estamos hablando de un miguelito tampoco, es una imagen, y el hecho de que parezca una figura geométrica, una construcción abstracta escultórica lleva precisamente a esa dualidad con el nombre. ¿En qué momento nombramos esto? Los llamamos miguelitos por un convencionalismo, que es también la matriz de la cultura”, dice.

En este mismo sentido destaca que estas esculturas estén construidas con un elemento histórico, que son los fierros que eran parte del edificio de la Perrera. “De alguna manera es parte de la historia de Chile, entonces no es solamente un miguelito, porque se trata también de usar un discurso metafórico, de huir de la literalidad, porque sino estarían hechos con clavos y a su tamaño original. Esto es recurrir a una imagen y no necesariamente a un objeto”.

Las actividades en el Container de los Perros continuarán el viernes 14 de marzo, con la presentación de la banda femenina Zita María; el viernes 28 de marzo, con la última función de “La consagración de la primavera”, de la compañía de danza experimental I.D.E.a, dirigida por Beatriz Alcalde, y el domingo 30 de marzo, con la clausura de la exposición “Encontraron cielo”, a cargo de la banda DER.

Coordenadas

Qué: Exposición temporal “Miguelito”, del escultor Diego Arenas.

Dónde: Container de los Perros, ubicado en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes.

Entrada liberada.

 

 

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