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La obra del periodista Roberto Saviano, autor de la renombrada "Gomorra", llegó a Chile en marzo

Cultura - El Mostrador

“CeroCeroCero”: el libro que explica cómo la cocaína gobierna el mundo

por 23 abril 2014

México, Colombia, Rusia e Italia son algunos de los escenarios de una historia entre cuyos protagonistas figuran entre otros el fallecido narcotraficante mexicano Armando Carrillo Fuentes, el paramilitar colombiano Salvatore Mancuso y el mafioso ucraniano Semion Mogilevich, además de un sistema financiero mundial totalmente carcomido por los dineros de la principal droga sintética ilegal actual.

Si “Gomorra”, el primer libro del periodista italiano Roberto Saviano, era una novela de no ficción sobre la Camorra, la mafia de su tierra natal, Nápoles, su última obra, “CeroCeroCero” (Editorial Anagrama), que llegó a Chile en marzo, habla del narcotráfico a nivel mundial.

Los escenarios: Ciudad Juárez, en México, pero también Montería, en Colombia, o Kiev, la capital ucraniana, entre otros.

saviano

Roberto Saviano

Algunos de los personajes: criminales célebres como el mexicano Amado Carrillo Fuentes, alias “El señor de los cielos”, el jefe paramilitar colombiano Salvatore Mancuso, uno de cuyos apodos le da el nombre al libro, o el menos conocido por estos lares Semion Mogilevich, un ucraniano graduado en economía que sigue siendo hasta hoy uno de los más diez hombres más buscado por el FBI.

Y con múltiples entretelones: una producción que sigue aumentando a pesar de décadas de “guerra contra las drogas”, enfrentando a una élite de criminales de todo tipo –desde ex policías a economistas- con Estados de diverso calibre (fuertes, débiles, ausentes) y un mismo final: la eterna presencia.

Coca omnipresente

Para Saviano la coca es como Dios, porque está en todos lados. Por eso su libro comienza hablando de su presencia en nuestra vida cotidiana, aunque la ignoremos o finjamos que no está allí.

“La coca la consume quien ahora está sentado a tu lado en el tren y la ha tomado para despertarse esta mañana, o el conductor que está al volante del autobús que te lleva a casa porque quiere hacer horas extra sin sentir calambres en las cervicales”, reza el inicio del primer capítulo, que termina así: “O bien, sencillamente, la persona que la consume eres tú”.

Amado Carrillo Fuentes

Amado Carrillo Fuentes

Lo que siguen son historias, por toneladas: un mafioso italiano que da un discurso sobre su forma de vida (“Quien manda, manda. Y punto”) ante pares chicanos, albaneses y kabiles guatemaltecos (“los peores mercenarios del mundo”). Un agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena, torturado por narcos mexicanos (basta con decir que al final le introdujeron un hierro candente por el ano) hasta morir, en 1985. Un consejo de mafiosos aztecas en Acapulco y cómo se repartieron el país, en 1989.

Y más historias: Cómo los mexicanos, que empezaron siendo los distribuidores de los colombianos, superaron a sus proveedores.

O cómo Natalia París, una de las modelos más bellas del país cafetero, terminó involucrada con un joven mafioso que, tras arrepentirse y colaborar con las autoridades, desapareció.

O cómo hizo fortuna Roberto Pannunzi, un italiano que actuaba como mero intermediario entre productores latinoamericanos y distribuidores italianos.

O cómo el inglés Martin Woods, como empleado del banco estadounidense Wachowia, descubrió tal cantidad de blanqueo que terminó… despedido.

O cómo el documentalista español Christian Poveda (que hizo su primer film en Chile, en 1986, sobre el MAPU Lautaro) fue asesinado en 2009 tras filmar un documental sobre las “maras” (pandillas) salvadoreñas.

O cómo la hija de una criada, que quedó embarazada de su patrón, que luego la expulsó de su hacienda, terminando ambas en la prostitución, acabó siendo la narco colombiana Griselda Blanco, “la Reina de la Cocaína”.

Todo esto en medio de asesinatos por doquier, como en una película de Quentin Tarantino, pero reales.

COLOMBIA- GOLPE AL NARCOTRAFICO

“Narcocapitalismo”

Pero Saviano, así como puede dedicar un solo capítulo (“Coca. No. 4) a escribir en verso sobre los mil y un nombre que tiene la droga alrededor del globo (“gulosa” en Brasil, “Koks” en Alemania), también explica el enorme poder económico del “petróleo blanco”, comparándolo por ejemplo con las acciones de Apple, la compañía con mayor valor en bolsa del mundo, con frases tan sencillas como ésta:

“Si hubieras invertido 1.000 euros en acciones de Apple a principios de 2012, ahora tendrías 1.670. No está mal. Pero si hubieras invertido 1.000 euros en coca a principios de 2012, ahora tendrías 182.000: ¡cien veces más que invirtiendo en el título bursátil récord del año!”.

También explica su inigualable rentabilidad, con cifras como estas:

“Un kilo de cocaína se vende en Colombia a 1.500 dólares, en México entre 12.000 y 16.000, en Estados Unidos a 27.000, en España a 46.000, en Holanda a 47.000, en Italia a 57.000 y en el Reino Unido a 77.000”.

Semion Mogilevich

Semion Mogilevich

Porque, como escribe Saviano, la cocaína ha terminado siendo una droga que resiste todas las crisis en su calidad de “bien refugio”, “bien anticíclico”, un producto que “no teme ni la escasez de recursos ni a la inflación de los mercados. Hay muchísimos  rincones del mundo que viven sin hospitales, sin Internet, sin agua corriente. Pero no sin coca. (…) Todos la quieren, todos la consumen, todos los que empiezan a usarla la necesitan”.

Un bien, como nos cuenta, del cual se producen unas 700 toneladas anuales, mayormente transportadas por mar, incluso en submarinos (aunque Saviano se dé el gusto de entrevistar a una “mula” africana), cuyo primer consumidor es Estados Unidos (esnifa un cuarto de la producción mundial), y de las cuales se incauta apenas un 10% a nivel mundial.

Un bien que ha terminado alimentando el sistema financiero mundial e incluso evitó su quiebra en 2007.

“Los centros del poder financiero mundial se han mantenido a flote con el dinero de la coca”, escribe Saviano. “Algunos bancos sólo se han salvado gracias a ese dinero. Una gran parte de los 352.000 millones de narcodólares estimados ha sido absorbida por el sistema económico legal, perfectamente blanqueada”.

Un producto cuya continuidad se expresa en una simple máxima capitalista (“si hay demanda, hay oferta”), en un sistema (“narcocapitalismo”) que “se ha convertido en un bolo que no hace más que aumentar de tamaño”.

Salvatore Mancuso

Salvatore Mancuso

Legalize it

¿Qué concluye Saviano, otro de las víctimas de toda esta locura, que, irónicamente, ha terminado viviendo como muchos de los mafiosos que denunciaba, escondido, sin poder caminar por las calles de su Nápoles natal?

“La coca es energía devastadora, terrible, mortal”, escribe. “Las detenciones parecen no bastar nunca”, porque, como evidencia, cada narco, cada sicario, cada vendedor  callejero que cae, es reemplazado por otro.

“Las políticas de lucha parecen errar siempre su objetivo.  Por más terrible que pueda parecer, la legalización de las drogas podría ser la única respuesta. Quizá una respuesta terrible, espantosa, angustiante. Pero la única posible para atajarlo todo. Para parar el creciente volumen de ventas. Para parar la guerra”. (Una guerra que, sólo en México, ha causado la muerte de 80.000 personas en los últimos ocho años, según dijo en 2013 el ex agente de la DEA Daniel Gomez).

Saviano apunta a que, en último caso, se trata de opciones personales de consumo.

Porque, al fin y al cabo, “se trata de un problema ético, ¿y quiénes somos nosotros para embridar con reglas y decretos una elección personal?”.

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