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Entre el 14 al 18 de enero en el hall central del Museo

Cultura - El Mostrador

Intervención artística invita a bailar a los visitantes del Museo Nacional de Bellas Artes

por 5 enero, 2015

Intervención artística invita a bailar a los visitantes del Museo Nacional de Bellas Artes
La idea de las artistas en la creación de “Estructuras de Trance” es transformar este espacio en un lugar de encuentro. Allí, diez intérpretes, más bailarines invitados, trabajarán en solos e intervenciones grupales para relacionarse y compartir el lugar con los visitantes. Así, cualquier persona que ingrese al museo y se sienta convocada a vivir la experiencia podrá convertirse en performer.

Una coreógrafa, Fernanda González, y una artista visual, Macarena Ruiz-Tagle, se unen en la creación de “Estructuras de Trance”, proyecto beneficiado con el Fondart Regional 2014, en que danza y plástica se unen para generar un espacio de intervención perceptiva e interactiva con el visitante del MNBA. La instalación se desarrollará en el hall central del museo, entre el 14 al 18 de enero de 2015.

La idea de las artistas es transformar este espacio de tránsito en un lugar de encuentro. Allí, diez intérpretes, más bailarines invitados, trabajarán en solos e intervenciones grupales para relacionarse y compartir el lugar con los visitantes. Así, cualquier persona que ingrese al museo y se sienta convocada a vivir la experiencia podrá convertirse en performer.

El suelo estará cubierto por látex aglomerado cuya superficie, blanda y aterciopelada gracias a uso de nylon flock, invita a una nueva manera de caminar e instalarse sobre él.  La idea es que los visitantes, descalzos, experimenten la textura del piso, bailando o dejándose llevar por los sentidos. Además, se intervendrá con color la cúpula del museo, lo que provocará un cambio en los matices de la iluminación interior, alterando la percepción del espacio.

Una señalética especial, amigable y didáctica, ayudará a que el visitante se incorpore a la instalación dancística de manera natural.

El proyecto

“El proyecto surge a partir de una investigación que vengo realizando hace un tiempo, respecto a entender el cuerpo como una arquitectura móvil. Por eso busqué un espacio donde el cuerpo se pudiera entender como una extensión del espacio arquitectónico”, explica Fernanda González, formada en la escuela de danza de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano e integrante-fundadora del colectivo Anilina.

A esa pretensión se suma el interés de transformar un “No Lugar”, o lugar de tránsito, en un espacio de contacto e interacción, por eso la elección del hall del museo. “En Estructuras de Trance hacemos un señalamiento del espacio, para que todos seamos creadores, es una obra que tiene una duración de cinco días y en que todos podemos formar parte, es un diálogo constante entre bailarines y visitantes, por eso es relevante todo lo que suceda en el hall central durante esa semana”, señala la coreógrafa.

Para dar cuerpo al proyecto, Fernanda se asoció con Macarena Ruiz-Tagle, artista visual chilena radicada en Berlín, participante del Institut für Raumexperiemente de Olafur Eliasson (Instituto de Experimentos Espaciales) en conjunto con la Universidad de las Artes de Berlín, cuyo trabajo apunta a que el espectador no sólo aprecia el arte con la mirada, sino que se trata de una experiencia perceptiva total, que incluye el cuerpo completo.

Es ella quien explica el nombre del trabajo: “La palabra “estructura” se refiere a la idea de un orden establecido, partiendo por pensar en el museo como institución y sistema dentro de lo que es la validación del arte y la danza como expresiones y luego, desde la arquitectura del hall, está la retícula de la cúpula como esquema y ritmo, para finalmente referirse a la estructura de los huesos del cuerpo de los bailarines y visitantes, con el fin de que ambos participen de la obra de igual a igual, situados sobre la misma plataforma”.

La artista precisa que un cuerpo experimentado en movimientos y uno que no lo está, se vuelven interesantes en el momento en que ambos se observan como parte de un proceso compuesto por una serie de movimientos aprendidos y por aprender, el cual es infinito.

“Luego la idea de “trance” se refiere a una estructura que se convierte en otra, que se cambia por algo, y ese algo es nuevamente otro sistema, que en el fondo continúa en loop, en que ningún movimiento es realmente exacto al anterior, formando estructuras de múltiples transiciones”, señala Ruiz-Tagle.

Agrega que el espacio de iluminación monocroma y la suave textura en el piso, están pensados para “crear un ambiente de emoción y de sensaciones al experimentar físicamente un nuevo orden de movimientos y reacciones, reconociendo y explorando un nuevo equilibrio de los sentidos”.

El espacio sonoro será creado por Matías García y está inspirado en las sonoridades del museo. Fernanda González explica que será música ambiental que entregará texturas y tiempos. “Será una dimensión sonora que busca entrelazarse con el ambiente kinético-arquitectónico, la idea central es que sea un espacio tentador para que la gente lo ocupe bailando o simplemente participando”, reafirma.

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