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Silencio en la biblioteca: El paro de la Dibam y las diferencias con el del Registro Civil

por 7 enero 2016

Silencio en la biblioteca: El paro de la Dibam y las diferencias con el del Registro Civil
Por qué este paro de los trabajadores de la Dibam no se muestra día a día con la misma fuerza que tuvo el paro del Registro Civil, ¿por qué no hay gente esperando fuera de los museos o bibliotecas exigiendo su derecho como personas a vivir la cultura en una de sus aristas? ¿Por qué los noticieros no están entrevistando a la gente furiosa que desea pedir prestado un libro o que necesita realizar una investigación? Quizá estas interrogantes tienen relación con que la cultura y las artes no están vistas como una necesidad de primer orden sino que como un mero ejercicio del ocio y tiempo libre.

Un día de verano en pleno diciembre, con el calor que acechaba con derretir cualquier cerebro que se dignara a pasear bajo sol y la neurosis colectiva provocada por la próxima navidad del retail, se inició una movilización silenciosa que hasta el día de hoy sigue. Y me refiero a silenciosa no por la ausencia de bullicio o de importancia e interés público, sino que por su silente voz en los medios de comunicación. Este paro de la Asociación Nacional de Funcionarios de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Anfudibam) empezó el 17 de diciembre del año pasado y buscaba replantear el proyecto que crearía el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que fue enviado por el gobierno (Fuente: La Tercera) hace un tiempo atrás. Desde esa fecha los y las trabajadoras han estado en pie de guerra frente a las propuestas y contrapropuestas presentadas por el ejecutivo puesto que éstas no representan los intereses expuestos por los trabajadores.

Si hacemos un poco de memoria respecto a uno de los últimos paros y movilizaciones que tuvieron un enorme impacto mediático, inmediatamente la imagen de la muy elocuente y pintoresca presidenta de los trabajadores del Registro Civil, Nelly Diaz se nos viene a la retina. Este paro fue trending topic durante casi un mes donde los ciudadanos tuvieron que hacer eternas filas para realizar un trámite, en el que los noticieros y reporteros cumplían casi con una labor de corresponsales de guerra al retratar y contar historias de los pobres desposeídos que enfrentaban las altas temperaturas, el hambre y la fatiga para conseguir sus certificados o papeles. Todos esperaban las noticias de las 2 de la tarde para saber si el paro seguía o no, si Nelly le doblaba la mano o no al gobierno. La prensa se dio un festín con esta movilización sacando varias ganancias en rating con la farandulización de un movimiento tan significativo e importante para los trabajadores del sector.

Entonces usted se preguntará por qué este paro de los trabajadores de la Dibam no se muestra día a día con la misma fuerza que tuvo el paro del Registro Civil, ¿por qué no hay gente esperando fuera de los museos o bibliotecas exigiendo su derecho como personas a vivir la cultura en una de sus aristas? ¿Por qué los noticieros no están entrevistando a la gente furiosa que desea pedir prestado un libro o que necesita realizar una investigación? Quizá estas interrogantes tienen relación con que la cultura y las artes no están vistas como una necesidad de primer orden sino que como un mero ejercicio del ocio y tiempo libre. Me gustaría a ver a los mismos diputados o parlamentarios que enajenados pedían un fin al conflicto del Registro Civil, argumentando no se podía tener a la ciudadanía sin poder realizar sus tan importantes trámites burocráticos, pidiendo soluciones o al menos hablando del paro de la Anfudibam en los medios con el mismo entusiasmo y convicción.

Oscar Luna Osorio

Profesor de Inglés

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