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Los concesionarios sacan las garras para complicar la entrada de nuevos operadores

Campo minado en el mercado de la telefonía móvil

por 3 agosto 2009

Para aguar la fiesta de las tres empresas que dominan este mercado creciente, no basta ganar la licitación que se adjudicaron VTR y Nextel. Otro paso tan crucial, pero más difícil, es conseguir que la Ley de Antenas permita compartir los espacios en las que ya están instaladas. Mañana se vota en la comisión respectiva el proyecto que después de dos años estaba casi aprobado, hasta que el ministro René Cortázar intervino a último minuto con una indicación que para algunos "salvó" la ley y para otros ayudó a los asociados en Atelmo, a los que conoce desde que fue director de Entel.

Luego que hace dos semanas se anunciara a VTR y Nextel como los ganadores en la licitación de espectro convocada por la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) en las oficinas de estas empresas había satisfacción, pero en ningún caso una sensación de guerra ganada.

Aunque ganarse el beauty contest que organizó la Subtel, significa que están calificadas para ser las que entren en el negocio de telefonía móvil (3G), en estas compañías saben que todavía quedan cosas por ganar en el  Congreso, donde mañana se votan las indicaciones que faltan para aprobar el proyecto que regula la instalación de antenas, condición esencial para operar en este mercado.

A comienzos de Julio y después de dos años desde que la iniciativa llegó al Parlamento, los diputados de la Comisión de Obras Públicas Transportes y Telecomunicaciones aprobaron un texto de "consenso", donde destacaban disposiciones para reducir el impacto urbanístico de las antenas y controlar los daños que provocan en la gente la exposición a ondas electromagnéticas.

En otras palabras, se logró interpretar "el espíritu de la ley" que fue pensada teniendo en cuenta las 18 mil antenas que ya existen y el crecimiento veloz del mercado, que obligaría a los nuevos actores a instalar otras 5 mil para asegurar la cobertura nacional con la que se comprometieron frente a la Subtel.

Precisamente en este punto y no en la propuesta de pedir la autorización a los vecinos antes de emplazar las antenas, es donde está el conflicto más álgido. El texto aprobado por la comisión incluía el concepto y la posibilidad de "colocalización", que significa compartir la torre o el poste  donde van puestas las antenas BTS que se usan para transmitir.

Los grandes no quieren compartir

La colocalización suena como la mejor alternativa para los legisladores, porque implica construir menos torres, con todos sus costos políticos asociados. Y también lo es para las empresas VTR y Nextel, que al arrendar una porción del poste ya instalado ahorran no sólo dinero en infraestructura, sino también en asesorías comunicacionales y lobby cada vez que quieran instalar una nueva antena.

Pero era obvio que los antiguos operadores, agrupados en Atelmo, no iban a quedarse de brazos cruzados "viendo como ellos aprovechan la infraestructura que nos ha costado muchísimo construir, por eso no vamos a hacerle la pega", dice una fuente de la industria telefónica que de todas maneras deberá resignarse a colocalizar y compartir su espacio, pero no en los términos que el proyecto inicialmente proponía.

Y eso no está lejos de ser un triunfo. Si antes, hasta junio de este año, la colocalización era prácticamente obligatoria en las antenas que ya existen -y en caso de conflicto mediaba la Subtel-, en el último minuto de la discusión legislativa les cambió el escenario por otro más favorable.

Cortázar entra en escena

Los hechos muestran que el 7 de julio pasado, el gobierno, en este caso representado por René Cortázar, Ministro de Transportes y Telecomunicaciones, presentó una indicación "cuando el proyecto ya estaba listo para votarse en la sala", asegura un testigo de la tramitación, que entre otras materias imponía condiciones sobre la colocalización.

Básicamente proponiendo que la autorización para poner antenas en torres ya existentes, se dé  "sólo si previamente existiere una calificación expresa por parte del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia", según se lee en el texto de la indicación.

El TDLC deberá decidir si la torre constituye un "bien esencial" para la competencia en este mercado. Pero aún si el pronunciamiento es favorable, la empresa que quiera un espacio en la torre deberá preocuparse  de obtener la modificación de los "contratos preexistentes celebrados con los propietarios u otros cedentes de tales terrenos, a lo que no se podrá oponer el concesionario requerido, en la medida que ello no altere en su perjuicio directo las cláusulas previamente establecidas", según consigna el texto.

Aquí es donde las versiones difieren. Fuentes de la Subtel aseguran que Cortázar  "salvó" el proyecto en lo referido a la colocalización,  "porque tal como estaba era muy fácil invocar la no retroactividad de la ley en Chile, que en este caso rige los contratos de las antenas que ya existen. Los concesionarios hubiesen ganado al primer reclamo y la ley queda como letra muerta", dice un testigo de la tramitación.

En el entorno de los nuevos operadores, que intentan echar a andar su negocio frente a los antiguos concesionarios (Entel, MoviStar y Claro), aseguran que el ministro de Transportes "hizo un gesto a Atelmo, después de aprobar la licitación que dejaba entrar competidores; Cortázar entendió que no podía darles otro golpe y se preocupó de que la colocalización se consiguiera, pero después de un proceso mucho más engorroso de cómo estaba aprobado", explica una fuente de estas compañías.

En este sentido, en la Subtel admiten que "aunque blinda el proyecto para asegurar la colocalización, los trámites podrían generarle a las nuevas compañías un retraso importante que podría impedirles cumplir con el plazo de 12 meses para tener cobertura nacional, al que los obliga el contrato de la licitación". Eso significaría pagar las boletas de garantía, asumiendo el perjuicio económico que ello implica.

Por eso en VTR y Nextel existe molestia y quienes han protagonizado este gallito con los concesionarios, dos de ellos multinacionales, se encargan de recordar el pasado de Cortázar como director de Entel hasta marzo de 2007, cuando fue nombrado ministro. "La empresa que más ha hecho lobby es Entel, porque con nuevos actores su precio va a bajar. Dejará de ser la niña bonita que se puede vender a cualquier precio en cualquier momento", dice una fuente cercana a las compañías que tratan de abrirse paso. Para ellos todo cambió "a la vuelta de vacaciones de verano. Hasta ahí el proyecto era monitoreado por Pablo Bello, y desde entonces el control lo tomó Cortázar".

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