Jueves, 8 de diciembre de 2016Actualizado a las 11:05

Junto académicos de la Universidad de Chile y líderes del sector económico

La créme de la créme empresarial contra el cambio climático

por 3 septiembre 2009

Los Luksic y los Matte son algunos de los candidatos que el grupo Centro de Líderes Empresariales para el Cambio Climático (CLG Chile) desea integrar a sus filas para conformar un directorio empresarial que tome cartas un tema que tiene al mundo de cabeza. Todo empezó con  la visita del príncipe Carlos al país, y por lo visto terminará en un organismo poderoso e influyente en las políticas públicas concernientes a esta agenda.

El próximo 22 de septiembre la comunidad empresarial a nivel mundial, agrupada en el UK Corporate Leaders Group on Climate Change (UK CLG), que reúne a las firmas más grandes a nivel mundial que luchan contra el cambio climático, lanzará un comunicado con sus principales observaciones en torno a la próxima conferencia sobre el tema en Copenhague, en diciembre.

En este selecto grupo también participarán empresarios chilenos, que están sumando sus firmas a través de la versión nacional del UK CLG: el Centro de Líderes Empresariales para el Cambio Climático (CLG Chile), conformado por académicos de la Universidad de Chile y líderes del sector económico.

Según explica el director ejecutivo del centro, Dieter Linneberg, el objetivo de este pronunciamiento es tener una estructura internacional que facilite y coordine la respuesta al cambio climático, que "indudablemente está en el interés de la comunidad empresarial en el largo plazo".

El ingeniero comercial de la Chile señala que la postura del mundo privado apuesta a que tomar acciones ahora sobre el tema  es menos costoso y perjudicial que postergarlo o no actuar. Y que esperar un buen acuerdo en la capital danesa "va a proveer de claridad y certeza para la dirección futura de las políticas públicas contra el cambio climático, lo que facilitará en el largo plazo la planificación para los negocios y la creación de oportunidades e inversiones en crecimiento y tecnologías".

La llegada del príncipe

El  nacimiento de CLG Chile está directamente relacionado con la visita del príncipe Carlos de Inglaterra en marzo de este año.

Todo porque en febrero la embajada británica le pidió ayuda a la Cámara de Comercio y al Centro de Gobiernos Corporativos y Mercados de Capitales de la Universidad de Chile para armar una reunión con el heredero del trono junto a  líderes empresariales. El objetivo: dialogar sobre el cambio climático.

El encuentro, celebrado en la residencia del embajador británico, Howard Drake, fue el gancho para la iniciativa, ya que el príncipe Carlos les contó cómo las grandes firmas alrededor del mundo estaban abordando el problema. Recalcando que el asunto se había transformado en un tema económico, científico y social, y que por ello era fundamental tomar cartas en el asunto.

El presidente de Colbún, Bernardo Matte, el presidente de CMPC Eliodoro Matte y, el presidente de Corfo, Carlos Álvarez, el socio principal de Pricewaterhouse Coppers Anthony Dawes, el presidente de Shell Chile, Rodrigo Infante y el gerente general de Agrosuper, José Guzmán, así como el presidente de Endesa, Pablo Irarrázabal, fueron algunos de los asistentes. Aunque no estuvo presente el grupo Luksic, está dentro de los planes contactarlos.

Ellos, junto a otra veintena de participantes, son los líderes  que conformarían el directorio empresarial de la iniciativa y con los que el directorio ejecutivo, que ya está operando, se ha reunido uno a uno. En todo caso, según explica el ex superintendente de Valores y Seguros y director del CGL Chile, Álvaro Clarke, hasta  que no estén todos confirmados no se sabrá oficialmente quiénes serán los miembros de este selecto grupo "verde".

Los integrantes, que ya llevan varios meses en el directorio ejecutivo, además de Linneberg y Clarke, son Eduardo Aninat, el presidente de la CPC, Rafael Guilisasti, el decano de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Felipe Morandé -quien es presidente del directorio- el experto en economía de recursos naturales,  Eugenio Figueroa, el presidente de la Cámara Chilena Británica, Guillermo Morales, el director Felipe Cousiño y el presidente del Comité de Cambio Climático de la misma institución, Arturo Errázuriz . Así como el embajador británico, que es presidente "ad honorem".

De esta forma, Chile, junto a Brasil, son los primeros países latinoamericanos en sumarse a la iniciativa inglesa, que ya cuenta con adeptos en todo el orbe. En junio Linneberg y Felipe Cousiño asistieron a un seminario en donde participó el príncipe Carlos con los presidentes de algunas de las compañías más importantes del mundo, como Enel, Shell, Acciona, Adidas y Anglo American.

El perfil de los miembros

Linneberg explica que con la organización de Reino Unido son "centros hermanados" pero independientes, ya que "cada uno puede tener líneas de acción propias. Pero mientras mayor sea la cobertura y las personas preocupadas por el cambio climático, es mejor para la iniciativa. Es una cosa para sumar".

Clarke señala que el perfil de los líderes que conformarán el centro, deben "tener sensibilidad en el tema, estar interesados en contribuir a una solución y abordarlo como un problema que el país debe enfrentar de manera muy técnica. Además de la capacidad de influir en la opinión  pública y en las instancias de decisión".

 Linneberg, consultado si tendrán un rol de lobbystas, explica que no, ya que "el objetivo es de colaboración. La Universidad de Chile está detrás, que es una institución que no defiende a ningún sector. Constatamos problemas y oportunidades que hay que debatir y que se deben difundir".

Como ejemplo cita el caso de Alemania "que como país y a nivel de los empresarios se volcaron a tecnologías limpias, exportan productos en esa línea y generan fuentes de trabajo impresionantes".

-¿No ven complicado que los empresarios chilenos opten por esta postura, dado los conflictos que existen frente al desarrollo de la matriz energética?

-Hay que comprenderlo según el grado de desarrollo de los países. Por supuesto en un país como Chile, que está en vías de desarrollo y con grados de pobreza, no podemos tener políticas como Alemania. Pero tenemos que tener en cuenta este desafío y aprovechar las oportunidades y responsabilidades de dejar un mundo relativamente parecido al que conocemos hoy. Además, de un día para otro no llegaremos a estándares tan altos como Europa, pero ojalá en unos 5 o 10 años estemos en camino y condiciones de hacerlo.

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