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Vicepresidente ejecutivo del megaproyecto cuestiona a opositores

Daniel Fernández: “Hay una campaña contra HidroAysén con un financiamiento enorme y mitos falsos”

por 4 octubre 2010

Daniel Fernández: “Hay una campaña contra HidroAysén con un financiamiento enorme y mitos falsos”
“Los chilenos tenemos que tener el derecho de utilizar los recursos naturales que tenemos para generar nuestra energía”, dice Fernández. Desde su llegada a la vicepresidencia ejecutiva del megaproyecto hidroeléctrico, ha liderado una fuerte ofensiva comunicacional para enfrentar lo que él llama “mitos”, impulsados por los opositores a la megacentral. Acusando a las ONG de recibir recursos del extranjero para atacar exclusivamente a HidroAysén, el ex director ejecutivo de TVN dispara contra Douglas Tompkins y dice que de no aprobarse el proyecto, sería mejor que “vayamos apagando la luz”.

El fuerte giro en la estrategia comunicacional del proyecto HidroAysén desde la llegada de Daniel Fernández a la vicepresidencia de la empresa, se refleja en la gran cantidad de declaraciones, entrevistas y explicaciones sobre la iniciativa que el ingeniero ha liderado. A diferencia de su antecesor, Hernán Salazar, Fernández ha optado por hablar con quien quiera preguntarle sobre la iniciativa.

Como demostró la termoeléctrica Barrancones, hoy la presión ciudadana se puede transformar en un actor clave en el destino de un proyecto energético. Más aún si se habla de sitios emblemáticos. En este escenario y en vista de que la agrupación Patagonia Sin Represas ha logrado instalar una fuerte campaña de oposición a la aprobación de las centrales, los cambios en la estrategia de HidroAysén han sido drásticos.

El proyecto, que equivaldría en términos energéticos a lo que generarían seis termoeléctricas, lleva gastados 200 millones de dólares en estudios de impacto ambiental e ingeniería y se estima una inversión de 7 mil millones de dólares. El deadline para su posible aprobación es mediados de 2013.

El empoderamiento de Fernández a nivel comunicacional le hizo girar hacia el trabajo en terreno en Aysén y a apostar por desterrar los “mitos”, como él los define, que habrían instalado los opositores a la megacentral.

En entrevista con El Mostrador, el ex director ejecutivo de TVN reconoce que HidroAysén generará impactos ambientales pero dice que serán mitigados adecuadamente y denuncia supuestos intereses foráneos enfocados exclusivamente a atacar el proyecto hidroeléctrico.

-¿Cuáles son las utilidades que se espera genere HidroAysén?

-No sé cómo Endesa y Colbún planean vender la energía que se genere. Habría que preguntarles a ellos.

-¿Si se aprueba HidroAysén, es viable que se abra la puerta a otros proyectos hidroléctricos en la zona?

-Hay otro proyecto, Energía Austral, de la minera Xstrata que es viable y factible. Sin embargo, si se miran las distancias a las que están los posibles proyectos de generación con las líneas de transmisión y el impacto ambiental que podrían tener, veo bien inviable que puedan existir proyectos adicionales. Salvo uno más pequeño tal vez.

Es que una vez que haces esto, es muy difícil que puedan generarse más proyectos hidroeléctricos, que tienen que llegar a un centro de consumo que está muy lejos y deben financiar una línea de transmisión muy larga.

-¿O sea es poco probables que lleguen nuevos actores?

-Muy, pero muy poco probable.

Escenario post Barrancones

-En una entrevista que usted dio a The Clinic señaló que no creía en “lugares sagrados”. Pero después de Barrancones quedó otra sensación. En el caso de HidroAysén la polémica tiene mucho que ver con eso.

-Hay que ir a la academia de la lengua y buscar lo que es sagrado: se refiere a divinidades. El contexto de la conversación sobre lugares sagrados tenía que ver con una discusión más compleja con el periodista, que tenía que ver con el biocentrismo y el antropocentrismo. La ecología profunda postula que el biocentrismo es su línea y que por lo tanto la naturaleza está antes que el hombre. En ese sentido empezamos a discutir que la religión católica es antropocéntrica. Incluso dice que el hombre puede usar a la naturaleza. En ese sentido dije que no concebía lugares sagrados desde el punto de vista de la divinidad.

“¿Por qué llegan fondos extranjeros para financiar ONG que se dedican exclusivamente a oponerse a este proyecto y no a Barrancones, que emite?"

-¿Entonces lo sacaron de contexto?

-No, no me sacaron de contexto. Nunca he estado disconforme con una entrevista. Lo que sí dije fue que los chilenos tenemos que tener el derecho de utilizar los recursos naturales que tenemos para generar nuestra energía y no sé si tienen el mismo derecho personas extranjeras que hacen campañas desde el exterior para obstaculizar proyectos que los chilenos queremos o no realizar.

A mi me parece que esa podría ser la discusión. ¿Por qué llegan fondos extranjeros para financiar ONG que se dedican exclusivamente a oponerse a este proyecto y no a Barrancones, que emite?

Aquí hay una campaña de muchísimos años contra HidroAysén con un financiamiento enorme y mitos falsos, como que las torres de transmisión pasarán por las Torres del Paine. O como que se va a inundar la Patagonia. Son mitos que se instalaron a través de una campaña muy frontal.

-En el caso de Barrancones no hubo la difusión que existe contra HidroAsyén, a pesar de lo cual generó un movimiento sin precedentes a través de las redes sociales que terminó con la decisión gubernamental de no instalarlo. ¿Qué cree que pasara con la presión social si se aprueba su proyecto?

-Como dices sobre Barrancones, fue una discusión de dos días. Antes nadie sabía que existía. Y el gobierno ha dicho,  y lo asumo así, que fue una situación excepcional y puntual, relacionada con un compromiso que había asumido antes el Presidente. En el caso de HidroAysén hay un proceso bastante más largo.

Lo que a nosotros nos interesa es que se debata el proyecto. Como hay mucho mito se necesita una discusión larga, que la gente entienda. De modo que el día que se apruebe, la ciudadanía pueda ponderar bien y no haya una reacción pasional de último minuto sin una fundamentación suficiente.

“Nos oponemos a las termoeléctricas, a la energía nuclear, a HidroAysén… bueno, entonces vayamos apagando la luz, los celulares y frenemos el desarrollo. Si no es HidroAysén ¿qué? ¿no tener energía?”

Barrancones abrió la oportunidad de entender que aquí hay un dilema que resolver, porque nos oponemos a las termoeléctricas, a la energía nuclear, a HidroAysén… bueno, entonces vayamos apagando la luz, los celulares y frenemos el desarrollo. Si no es HidroAysén ¿qué? ¿no tener energía?

-En una entrevista a este medio, la ex  ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, señaló que el proyecto HidroAysén no era imprescindible…

-Desconozco cuál es el balance energético que ella tiene. No sé cómo pretende generar esa triple energía que se necesita para el futuro. O a lo mejor tiene otras propuestas de no crecer económicamente. Desconozco sobre qué base conceptual sostiene esa afirmación.

El señor Tompkins

-Según usted la discusión energética no se ha instalado como debería. ¿Considera que las políticas energéticas del Estado chileno han sido insuficientes?

-Creo que el sistema chileno necesita una mayor planificación.

-¿Eso debería impulsarse desde dónde?

-Desde el Estado, desde hace muchos años. ¿Cómo es posible que tengamos que abrir una carretera, una línea de transmisión cuando Chile es un territorio que está cortado por parques nacionales, bosques nativos, por el señor Tompkins? ¿Cómo nadie pensó nunca en que había que dejar una faja disponible para hacer una línea de transmisión eléctrica?.  El mercado no resuelve todo el sistema, es necesaria una planificación global. Se requiere una visión estratégica de adonde queremos ir con nuestra energía. Además, así se advierte a los inversionistas.

-La construcción de la línea de transmisión especial para HidroAysén, de casi 2 mil kilómetros, responde a que el Sistema Interconectado Central (SIC) no da abasto, pero ampliarlo sería excesivamente caro. ¿De cuánta diferencia en inversión estamos hablando?

-Podrían ser algunos miles de millones de dólares. Nos ahorraríamos la línea de transmisión pero habría que ampliar el SIC. Parte lo pagaría HidroAysén, parte los consumidores, parte el fisco,

-¿Es posible que HidroAysén cargue con ese gasto?

-Eso se analizó y no conviene ni técnica ni económicamente. Es mucho mejor generar otra línea con costos muy inferiores para llegar donde está el punto de mayor demanda: Santiago.

-¿Sería una buena fórmula que el Estado hiciera una especie de mapa energético y licitara los proyectos?

-Me parece que puede ser un poco extremo que el Estado tome el control de las líneas y las licite. Pero sí creo que hay un punto intermedio donde se puede hacer una mejor planificación entre el Estado y las empresas para propender a una mayor eficiencia energética y que haya la energía que la gente necesita.

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