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Estudio revela que expectativas de inflación golpean confianza de los consumidores

por 26 abril 2011

Estudio revela que expectativas de inflación golpean confianza de los consumidores
El desempleo actual comienza a ser una preocupación, aunque por temas de estacionalidad no llama la atención el resultado. En cambio, a un año plazo, la proporción de consumidores que espera un mayor desempleo aumenta sólo en la región Metropolitana, ya que en la Octava y en La Serena, los consumidores se muestran más optimistas que en febrero, apuntó un estudio de la Universidad del Desarrollo.

El Índice de Percepción del Consumidor (IpeCo) que elabora mensualmente el Centro de Estudios de Economía y Negocios, CEEN, de la Universidad del Desarrollo (UDD), en conjunto con Mall Plaza, registró un descenso de 12,2 puntos en marzo, situándose en 122 puntos.

En esta ocasión, tanto el Índice Coyuntural como el de Expectativas mostraron retrocesos, de 17,3 y 10,6 puntos, respectivamente, en relación a los registros del mes de febrero. Con respecto al mismo mes del año 2010, éstos se ubican 23 y 0,5 puntos por encima, respectivamente, lo cual, es una variación anual bastante más pequeña que la observada en meses anteriores.

Para entender la contracción  en el Índice Coyuntural, se debe observar qué sucedió con las variables que componen este índice, es decir, la situación económica actual y el desempleo actual. Con respecto al desempeño actual de la economía, resulta llamativo que se observe un menor nivel de optimismo, ya que las noticias en cuanto al comportamiento de la actividad económica, en particular comercio, son bastante alentadoras. El IMACEC del mes de febrero anotó un alza de 7,2%, las ventas minoristas un incremento de 16,8% y las de supermercados un 10,7%.

Por otra parte, siguiendo con los resultados coyunturales, se observa por primera vez en varios meses un retroceso en los niveles de optimismo de aquellos que consideran que el desempleo actual es menor, cayendo hasta 28,9% la participación. Por razones de estacionalidad es de esperar que el desempleo efectivo comience a subir, por lo que no es particularmente sorpresivo este resultado.

En relación al Índice de Expectativas, que es el que pondera las variables de percepción acerca de la situación económica, el ingreso familiar y el desempleo, contempladas en un horizonte de 12 meses al futuro, todas experimentaron contracciones. Vuelve a llamar la atención la caída en la percepción de la situación económica futura, donde la proporción de pesimistas aumentó desde 5,8% en febrero, a 11,7% en marzo, al mismo tiempo que cae a un 50% la proporción que espera una mejor situación económica a futuro.  Sin duda que los altos registros de inflación, así como las perspectivas de mayor inflación a futuro están interviniendo en esta variable, porque por el lado de la actividad real sólo hay buenas noticias. Asimismo, se puede adjudicar a las mayores expectativas de inflación la caída en la confianza acerca de los ingresos futuros, donde la participación de aquellos que opinan que éstos serán menores sube a 9% (desde 8,3% en febrero), y la de quienes esperan mayores ingresos cae a 52,1% (desde 54,3%).

Por su parte, la percepción del desempleo futuro en marzo aumenta hasta alcanzar un 18,8%. Esto, sumado a la caída de la proporción de quienes esperan un menor desempleo (40,6%) lleva a una caída importante en los niveles de confianza asociados a esta variable.

Situación por estratos:

Al observar las variables coyunturales y de expectativas, según los estratos socioeconómicos, se destaca que los consumidores del estrato D replican el comportamiento de la muestra total, al exhibir una caída generalizada en los niveles de confianza. Los otros estratos se muestran menos optimistas en ciertos aspectos, pero más en otros.

Con respecto a las variables coyunturales, la variable que captura la percepción de la economía actual,  muestra una caída con respecto a la medición de febrero en términos agregados, lo cual es un reflejo del menor optimismo en casi todos los estratos socioeconómicos.  La excepción es el estrato C2, que muestra un repunte tanto en la proporción de optimistas como una caída en la proporción de pesimistas. En relación a la segunda variable coyuntural que es la percepción de consumidores  con respecto al desempleo actual, éste da cuenta de un mayor pesimismo, siendo más notorio en el estrato D. Por un lado, la proporción que estima que el desempleo actual es mayor que hace un año se mantiene más o menos estable en el segmento C2, cayendo levemente en el ABC1 y C3, mientras que en los segmentos D y E se observan alzas, hasta 45,5 y 16,7%, respectivamente.

En relación a las variables de expectativas, la mayoría de los estratos socioeconómicos empeoran la confianza en éstas. La merma en la percepción de la situación económica futura en el estrato ABC1 se debe a un alza en la proporción de pesimistas de 8,8 puntos porcentuales, que acompaña a una caída de los optimistas. En cambio en los estratos C2 y C3 se observa un incremento de la proporción optimista, pero que no alcanzan a compensar el alza pesimista. Lo mismo ocurre en relación al desempleo futuro: los estratos ABC1 y D, muestran un deterioro por ambos lados (aumentan pesimistas y decrecen optimistas), mientras que en los estratos C2 y C3 la mayor proporción de optimistas se ve opacada por el aumento del grupo que cree que el desempleo será mayor. Por último, en la percepción del ingreso familiar futuro, se observan fuertes caídas en la proporción de optimistas en los estratos ABC1 y D, seguidos del E, pequeños cambios en el C3, y por el contrario, una mejora en el estrato C2.

Consumidores de regiones

El Índice de Percepción  de la Octava Región registró una caída tanto en la visión actual y futura, situándose en 133,1 puntos, nivel inferior en 9,6 puntos al registrado en febrero, pero 31,6 puntos superior al de un año atrás.

La contracción del índice coyuntural de esta región se debe a una menor proporción de optimistas y a una mayor proporción de pesimistas.  Por ejemplo, en relación al desempleo actual, la percepción de que éste será menor cae desde 26,1 en febrero a 21,4% en marzo. Asimismo, la proporción de quienes esperan un mayor desempleo aumenta a 47,1% (desde 36,2% en febrero).

En relación a los componentes del índice de expectativas de la Octava Región, éstos experimentaron comportamientos mixtos. Si bien la proporción de optimistas se incrementa al consultar acerca de la situación económica futura, se ven más que compensados por un alza de los pesimistas.  Esto contrasta con un mayor nivel de confianza en cuanto al mercado laboral, al mismo tiempo que se esperan menores ingresos familiares.

La Serena, en cambio, muestra en promedio, una leve mejoría en los indicadores coyunturales, no así la visión a un año plazo, donde la caída es generalizada. Con todo, en La Serena el IPeCo aumenta a 121,1 desde 119,2 en febrero, pero todavía se sitúa 5,6 puntos por debajo del nivel observado en marzo de 2010.

El resultado más destacable de esta región tiene que ver con desempleo. Tanto en la medición coyuntural, como en la expectativa a un año, los consumidores se muestran más confiados que en febrero, esperando niveles de desempleo menor. La proporción de pesimistas cae en febrero desde 36,7% a 10,3%  en  desempleo actual, y desde 23,3% a 13,8% en desempleo futuro. Por el lado optimista, la proporción que espera un menor desempleo hoy aumenta desde 26,7 a 31%, y aquellos que esperan un menor desempleo en un año más crece desde 26,7 a 27,6%.

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