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Los distintos sombreros de BTG Pactual (ex Celfin) en SMU

por 30 septiembre, 2013

Los distintos sombreros de BTG Pactual (ex Celfin) en SMU
Resulta curioso que este banco de inversión que asesoró al grupo Saieh en diversas operaciones de financiamiento que beneficiaron a su cadena de supermercados, descubra ahora que la empresa está al borde de la insolvencia.
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(*) Después de la fusión de SMU con Supermercados del Sur, la entidad financiera quedó con doble presencia en la propiedad de esta compañía de retail: por un lado, como representante del FIP Synergia; y, por el otro, indirectamente a través de los fondos de Southern Cross.

El informe del departamento de Renta Fija de BTG Pactual (ex Celfin), del 16 de septiembre, sobre la situación financiera de SMU es sorprendente. No por lo que dice, sino por quién lo dice. En él señala que la falta de liquidez aumenta la urgencia de un incremento de capital o de una venta de activos en los próximos dos meses para preservar la solvencia de esta cadena de supermercados y materiales de construcción.

Sorprende porque es el mismo banco de inversión que actuó como asesor de la emisión de bonos de SMU por US$ 300 millones en los mercados internacionales, que se llevó a cabo hace apenas 7 meses. Esta operación la realizó de la mano con Deutsche Bank.

Es el mismo banco que cumplió el rol de agente estructurador y colocador de la emisión de bonos a nivel local en junio de 2011, junto a Santander Global Banking & Markets.

Es el mismo banco que cuando se jugó en agosto con la idea de abrir a la bolsa la compañía para inicios de 2014, nuevamente se le llamó para que evaluara su viabilidad. Esta vez su compañero de ruta sería Merrill Lynch y ambos dijeron que era posible, aunque indicaron que debía haber una mejora operacional y que el mercado se diera cuenta del nuevo foco de la compañía, más centrado en la rentabilidad que en el crecimiento.

Sin embargo, ahora un área de BTG Pactual (ex Celfin) indica que esa misma empresa está al borde de la insolvencia. En su defensa, se puede indicar la cláusula general que contiene el informe aludido y que aclara que este análisis es independiente al Banco BTG Pactual, BTG Pactual Chile, Corredores de Bolsa y/o afiliados.

También en defensa de la entidad se puede señalar que este menor afecto respecto a los activos del grupo —principalmente Corpbanca, SMU, Corpvida y Corpseguros— ha sucedido con la mayor parte de los actores de este mercado porque de un tiempo a esta parte se han reconocido que los estados financieros de SMU no correspondían a la realidad; se han destapado las triangulaciones para financiar a esta cadena de supermercados que estaban “al borde” de la legalidad; ha salido el director Fernando Barros con carta pública conocida por la SVS explicando su desembarco de SMU; se ha dejado sin efecto las resoluciones de una junta extraordinaria de accionistas y se ha citado a otra, entre otros varios episodios que han redundado en al menos 19 hechos esenciales.

La pregunta que cabe hacer es por qué el departamento de Renta Fija de BTG Pactual (ex Celfin) vaticina un escenario dramático para SMU y las otras áreas del mismo banco nunca se dieron cuenta de la dirección que tomaban las cifras, pese a que han estado involucrados en una gran cantidad de operaciones ligadas a esta compañía.

Por partida doble en SMU

¿Un caso? BTG Pactual (ex Celfin) es el administrador del FIP Synergia 2, que reemplazó al FIP Synergia, el cual fue creado en febrero de 2010 con el objeto de acudir a un aumento de capital por US$ 150 millones y obtener a cambio acciones de SMU.

Al monto se llegaba de la siguiente manera: US$ 50 millones los colocaban aportantes privados y US$ 110 millones, los prestaba Corpbanca con el fin exclusivo de invertirlos en esta red supermercadista. Como no hubo ninguna posibilidad de salir a bolsa en los plazos que habían dado (segundo trimestre de 2012), nuevamente Celfin salió al mercado a buscar aportantes para renovar el FIP Synergia, pero esta vez ya no se individualizaba al banco que financió la operación y se ponía el vencimiento para septiembre de 2014. Sin embargo, este plazo tampoco estaría ya vigente porque el grupo Saieh habría llegado a acuerdo para retrasar esta fecha hasta 2016, según publicó el Diario Financiero hace pocos días. La información de los términos en que se habría convenido el nuevo cronograma es privada.

Ya a esa altura del 2012, Celfin estaba por partida doble en SMU. No sólo por ser el administrador del FIP Synergia 2, sino porque tras la fusión de Supermercados del Sur en septiembre de 2011 también ingresó a la propiedad de la cadena de supermercados y materiales de construcción a través de la sociedad Gestora Omega Holding, manejada por Southern Cross. En diciembre de 2011 con motivo de un oficio de la SVS, Celfin Private Equity II Fondo de Inversión (CPE II) reportó que de manera indirecta tenía el 2,3 % de SMU. A lo que se sumaba la participación también indirecta de Celfin Private Equity III Fondo de Inversión (CPE III) de otro 0,8 %.

El tema es que, sin querer, BTG Pactual (ex Celfin) quedó con una pata en ambos bandos: el grupo controlador de SMU y los que vinieron de Supermercados del Sur.

Southern Cross no toleró que la administración nombrada por Saieh culpara a Supermercados del Sur de los malos resultados del 2011 de la empresa. En vísperas de Semana Santa de 2012, Raúl Sotomayor —una de las cabezas de Southern Cross— envió una carta a la SVS explicando que gran parte de las pérdidas (US$ 85 millones) se debían a que se reversaron utilidades por concepto de plusvalía asignadas principalmente a Construmart y Alvi. No contento con ello, en la misma comunicación, apuntaba al FIP Fénix —controlado por Saieh— y sostenía que le habían pagado $ 20 mil millones por su intermediación en la compra de Construmart. La venta de esta empresa no fue directa, sino que primero la adquirió el Fondo Fénix que la enajenó a SMU y el monto señalado originalmente figuraba como gasto por “asesorías financieras”, pero en las notas de resultados a diciembre de 2011 fue reclasificada como “gastos incurridos en la adquisición de Construmart”.

Ese fue el inicio de la pugna pública, pero de ahí para adelante las cosas empeoraron al igual que los resultados. El último trance se dio en la Junta Extraordinaria de Accionistas de agosto, donde Sotomayor indicó con todas sus letras que el aumento de capital en enero era insostenible, perjudicial para los accionistas y que rompía el pacto de accionistas suscrito entre Álvaro Saieh y Southern Cross.

Si se revisa la votación de dicha junta, BTG Pactual votó dividida. Por un lado, la Gestora Omega Limitada y la Gestora Omega Limitada BG Uno —donde tienen participación CPE II y III— rechazaron el aumento y el resto de los accionistas lo apoyó por amplia mayoría. Si bien no se deja constancia de quiénes votaron favorablemente, sí se sabe que se encontraba el representante del fondo Synergia 2, Cristián Venegas Puga (abogado de Celfin Capital), y que en acta no aparece ninguna declaración de él. Sin embargo, no todo estaba dicho y a mediados de septiembre, Alvaro Saieh y Southern Cross llegaron a un acuerdo en que se compensaba al Fondo por la dilución que iba a sufrir en el nuevo aumento de capital que se negoció. Por los primeros US$ 300 millones de un total de US$ 500 millones, su participación se reduce desde 13,5 % a 11,5 %, lo que será retribuido basándose en una valorización de US$ 1.700 millones de la compañía. Además, conservó sus dos directores, poder sobre la gerencia de control interno y sobre la decisión de llamar a una oferta pública de acciones que sería hacia 2016.

Hasta ahí es lo que se sabe y no está mal el acuerdo para Southern Cross e indirectamente para BTG Pactual (ex Celfin). La pregunta que queda rebotando es qué logró este banco de inversión para los aportantes del fondo Synergia 2, pues ellos se rigen por los estatutos suscritos entre el fondo y el grupo Saieh.

Una red de intereses

Después de haber participado en estas diversas operaciones, BTG Pactual (ex Celfin) no le debería haber resultado difícil inferir la forma en que el grupo Saieh estaba financiando empresas como SMU y el riesgo que ello implicaba.

Sin embargo, los fondos mutuos de este banco estaban expuestos a los destinos de SMU y/o Corpbanca. Según datos de julio, el fondo mutuo Renta Chilena tenía el 5,8 % del fondo matriculado en el grupo Saieh; Money Market, un 8 %; y Renta Nominal, un 6,5 %, sólo por nombrar algunos. Obviamente los papeles de ambas compañías eran los que ofrecían tasas por sobre el mercado, sin embargo la confianza depositada la pagaron caro porque —con la excepción del Money Market— rentaron negativo en los 30 días siguientes, aunque luego se recuperaron. Detrás de todo esto, hay una red compleja de intereses y de conflictos de interés que todavía no está muy claro de qué manera se resolvieron y en beneficio de quién. Pero nadie puede afirmar que en esta historia, BTG Pactual (ex Celfin) ha actuado como una santa paloma.

(*) Nota: La información que se presenta en este análisis es de carácter público y ha sido entregada al mercado por las empresas aludidas a través de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) o de otras entidades.

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