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La crisis que tumbó a Yuraszeck en la U y dejó a Carlos Heller, su eterno rival, como controlador

por 29 noviembre, 2013

La crisis que tumbó a Yuraszeck en la U y dejó a Carlos Heller, su eterno rival, como controlador
La mentira del camarín puso fin a la alianza de José Yuraszeck con Carlos Alberto Délano, Peter Hiller y Federico Valdés. Lázaro Calderón estaría interesado en comprar. El rebaraje del naipe no habría terminado.
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El afecto societario al interior del grupo controlador de Azul Azul se quebró. Los socios decidieron no seguir juntos y salieron a vender sus acciones, poniendo fin a una alianza que tuvo a José Yuraszeck como protagonista y hombre fuerte desde que el club pasó a manos privadas.

Yuraszeck, el presidente de la concesionaria, perdió el apoyo de Peter Hiller, Carlos Alberto Délano y Federico Valdés, a raíz del impresentable incidente en el clásico de la U y la Universidad Católica, que dejó al descubierto que había mentido y había entrado solo al camarín del árbitro Enrique Osses, como revelaron las imágenes del Canal del Fútbol.

Este hecho, confirma una fuente ligada a la concesionaria, fue la gota que colmó el vaso que venía llenándose con los malos resultados del club. En 2012 no ganó ningún torneo; tuvo un entrenador –Darío Franco– que duró un semestre; compró jugadores caros que no rindieron; en 2013 quedó fuera de las copas Sudamericana y el Campeonato de Apertura y sólo podría clasificar a la Libertadores.

El miércoles, sin avisarle a nadie, Carlos Alberto Délano vendió en la Bolsa de Comercio el 14% que tenía en Azul Azul y el comprador fue Daniel Schapira Eskenazi, ingeniero civil de la U, hincha del club, socio de la inmobiliaria DSE e hijo de la pareja de arquitectos que levantó numerosos edificios de departamentos en Santiago y Viña del Mar, a través de la empresa que hizo famosos sus dos apellidos. Dueño de los moteles Cozumel y propietario de las canchas de tenis Mi Club en La Reina, pagó US$11,7 millones por el paquete que le dará derecho a tener un director en Azul Azul.

La decisión de Délano apuró las conversaciones que sostenían Yuraszeck y Valdés con Carlos Heller, el accionista mayoritario que era minoritario en el directorio y quería subir su participación. Ayer Heller pasó a ser el controlador al comprarle un 12,6% a Yuraszeck, quien mantuvo un 9,98%, con derecho a un asiento en el directorio, y su 2,05% a Federico Valdés. Pagó casi US$15 millones por los dos paquetes. Yuraszeck y Valdés recibieron $1.500 por acción; Délano, $1.200.

Lázaro Calderón interesado en comprar

El único de los socios que no pudo vender fue Peter Hiller, creador de Central de Restaurantes –hoy en manos de Aramark–, porque el máximo permitido para un accionista en la concesionaria es 40% y Heller está casi topado. Dicen que está evaluando si vende o no. Uno de los interesados en comprar acciones de Azul Azul es Lázaro Calderón, socio y gerente general corporativo de Ripley.

La operación dejó a Heller con un 38,88% de la concesionaria, lo que le dará derecho, al menos, a cuatro directores. Y a ocupar probablemente la presidencia que le fue esquiva. Actualmente cuenta con tres representantes: él, su hermanastro Gonzalo Rojas y Mario Conca. Yuraszeck, con cinco: él, su hijo Cristóbal, Hiller, Délano y Valdés.

El resto del directorio de 11 miembros lo integran los dos representantes de la Universidad de Chile: Roberto Nahum, decano de Derecho, y Andrés Weintraub, académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la U. de Chile y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas. Y un director independiente, según lo exigió en marzo la Superintendencia de Valores por el valor bursátíl de Azul Azul. Para llenar el cupo salió Sergio Weinstein (Andrómaco) –dueño de un 2,86%– y entró Pablo Izquierdo Walker, presidente de la AFP Modelo y cercano a Yuraszeck desde la época en que estudiaron Ingeniería Civil en la Chile.

Dicen que no vendió su paquete completo de acciones y se quedó con las suficientes para ocupar un sillón en el directorio para tener una “salida elegante”. Lo sucedido es el golpe más duro que podría recibir un hombre que logró, a través del fútbol, la visibilidad y popularidad que perdió con el escándalo de las Chispas. Y cuya actuación está siendo juzgada por el Tribunal de Honor de la ANFP.

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