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Columna de opinión

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Educación: iguales pero separados

por 30 diciembre 2015

Educación: iguales pero separados
"Hoy el problema de la discriminación en Chile no es tan evidente como lo sería si habláramos de blancos y negros, pero sí lo que es claro es que el gobierno no encuentra la forma para no discriminar. ¿Es tan fácil llegar a la conclusión de la discriminación positiva? ¡Más recursos para quienes menos tienen! Aquí el foco son los estudiantes que merecen estudiar, no la lucha ideológica público-privada".

Al presente gobierno se le ha nublado la vista en la búsqueda de la igualdad.

Irónicamente, en la búsqueda de la equidad, ha discriminado, y así se lo ha dicho el Tribunal Constitucional. La ideología ha nublado a este gobierno. La ideología de que debemos (si es que eso es posible) ser iguales, les impide entender que lo que se debe buscar es el acceso a la igualdad de oportunidades.

Está tan nublado, que cada proyecto que presenta para lograr gratuidad es discriminador. Llegan a fórmulas discriminadoras porque ideológicamente no pueden concebir que una institución privada de calidad pueda recibir recursos del Estado. Se enfocan tanto en quién impartirá la educación, que terminan discriminando.

No piensan en la calidad de la institución, no pueden olvidar el origen público o privado, y hacen que el foco sea una lucha ideológica entre lo público y lo privado, olvidando finalmente que lo central es el acceso a la educación de los jóvenes más desposeídos y más capaces de nuestro país.

Hace solo días, escuche una conversación en el metro. Un joven, asumo que de 17 o 18 años, le preguntaba a su par qué estudiaría. Su respuesta fue "derecho". En ese minuto mi curiosidad hizo poner más atención en la conversación. ¿Y dónde? Su respuesta fue, “si hay gratuidad, en la UC, Los Andes, o la Ibáñez. Mi viejo dice que hay mucho abogado, así que tengo que ir a meterme donde están los que tienen papás con estudios grandes, o voy a terminar ganando menos que un profe”.

Después de eso, deje de escuchar (les pido disculpas por oír sin su permiso).

Integración. Sí, integración es lo que la gratuidad necesita, transversal para instituciones de calidad, sin importar si son públicas o privadas. El sistema hoy hace que el modelo de abogado, de la UC, de la Chile, de la Ibáñez, de la Andrés Bello, de la De Humanismo Cristiano sean perfectamente distinguibles, tanto a nivel académico como de contactos. Una dura e innegable realidad, y si el Gobierno busca igualdad debe considerar esto.

Recordé a Heman M. Sweatt (Sweatt v. Painter), un afroamericano que en 1950 quiso acceso igualitario –cumpliendo con todos los requisitos menos el de ser blanco–, quien postuló a la escuela de Derecho de la Universidad de Texas y obviamente fue rechazado. Después de varios juicios, lo que logró fue que la doctrina del “iguales pero separados” ocasionara que se abriera una sede de la Facultad de Derecho de Texas, pero solo para afroamericanos.

Claramente, la calidad académica de los profesores, su dedicación, elementos de estudio, etc., eran distintos en una y otra. Finalmente la Corte Suprema de los EE.UU. comenzó el barrido de la doctrina “iguales peros separados” diciendo que aun así se discriminaba, y que debían estudiar en el mismo lugar, cosa que ocurrió finalmente por ahí por 1953.

Hoy el problema de la discriminación en Chile no es tan evidente como lo sería si habláramos de blancos y negros, pero sí lo que es claro es que el Gobierno no encuentra la forma para no discriminar. ¿Es tan fácil llegar a la conclusión de la discriminación positiva? ¡Más recursos para quienes menos tienen! Aquí el foco son los estudiantes que merecen estudiar, no la lucha ideológica público-privada.

Cuidado con el “iguales pero separados”.

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