Manuel Guerra: el fiscal que tiene en sus manos a Piñera - El Mostrador

Domingo, 17 de diciembre de 2017 Actualizado a las 23:57

El estilo del persecutor que asumió la investigación por las inversiones de Bancard en Perú

Manuel Guerra: el fiscal que tiene en sus manos a Piñera

por 22 noviembre, 2016

Manuel Guerra: el fiscal que tiene en sus manos a Piñera
Está a cargo del caso Penta, donde fue formalizado Santiago Valdés, mano derecha del ex Mandatario, y ahora junto al fiscal Gajardo comandarán la indagatoria al brazo de inversiones del ex Presidente Piñera, por sus vínculos con Exalmar. El Fiscal Regional Metropolitano Oriente, Manuel Guerra Fuenzalida (41), cumplirá un año desde que Sabas Chahuán, un cercano a él, lo eligiera para hacerse cargo de una de las fiscalías más importantes del país. Ex militante radical, masón y –según el Ministerio Público– un “estratega que mira hacia la Fiscalía Nacional”. Aunque algunos tienen resquemores sobre sus nexos políticos, quienes lo conocen en el órgano persecutor afirman que “Manuel lo que tiene no son buenas redes, es buen olfato político”.

El pasado viernes Manuel Guerra conversó con el Fiscal Nacional, Jorge Abbott, para comunicarle que a la Fiscalía Oriente había llegado la querella del diputado comunista Hugo Gutiérrez contra el ex Presidente Piñera, por negociación incompatible y uso de información privilegiada. Guerra le dijo a Abbott que él se haría cargo y la máxima autoridad del Ministerio Público coincidió. El Fiscal Regional valoró lo dispuesto por Abbott por la importancia de la indagatoria y la particularidad del querellado: un ex Presidente. Y para eso trabajará con la Unidad de Alta Complejidad de dicha Fiscalía, donde el jefe es Carlos Gajardo.

Un panorama que en todo caso Manuel Guerra ya tenía en cuenta antes de conversar con Abbott. Sabía que dicha investigación naturalmente, por el domicilio de Bancard –brazo de inversiones del ex Presidente–, radicaría en la Fiscalía Oriente. “Tomó la oportunidad y la aprovechó nuevamente”, asegura un fiscal de la Región Metropolitana.

Y es que muchos coinciden, en el Ministerio Público, que Manuel Guerra ha tomado protagonismo por las causas que ha empezado a tener en sus manos y porque no tiene dificultades con la presión mediática ni de otro tipo. “Sabe ir al choque, le gusta eso”, asegura un funcionario de la Regional Oriente.

Notoriedad que le gusta a Guerra, porque le pone desafíos y con personas importantes al frente. Hoy dirige la Fiscalía que tiene a cargo las indagatorias del caso Penta; el caso vinculado al ex ministro de Bachelet, Jorge Insunza; la arista Ripley del caso Penta, con Giorgio Martelli y la campaña de Michelle Bachelet como protagonistas. “Es un escenario que le ha acomodado. No tiene miedo de interrogar o llamar a declarar a nadie. Entre más presión, más le gusta tener las riendas del juego. Y sobre todo si tiene a ambos lados políticos en las indagatorias. Manuel es como Carlos Gajardo, pero más contenido”, afirma uno de sus cercanos.

En los pasillos del cuarto piso de la Fiscalía Regional Oriente, en calle Los Militares, afirman que Guerra “sabe lo que quiere a futuro y trabaja para eso”. Aunque él le baja el perfil a una eventual carrera para ser Fiscal Nacional, muchos creen que por sus acciones avanza a paso firme para allá.

Y es que además ha sido un año movido para Manuel Guerra en la primera línea de los fiscales regionales.

El próximo domingo 27 de noviembre cumplirá 12 meses como Regional Metropolitano Oriente, después que un cercano a él, Sabas Chahuán, lo eligiera para desempeñar el cargo, coincidiendo con uno de los puntos más altos en su carrera en el Ministerio Público.

Guerra “no pone las manos al fuego por mucha gente, pero que, cuando es leal, lo hace con todo. A su manera, pero leal. Por eso sus más amigos o cercanos en la Fiscalía lo acompañan desde hace tiempo”, asegura un cercano en la institución. Otros se fijan en el oportunismo y en lo estratégico que ha sido.

“Él siempre llama y anda pendiente, por ejemplo, de lo que pase en la Fiscalía Nacional, en conversar, en ser parte de esto. Muchos veían en su minuto a Jorge Abbott como el sucesor de Chahuán, pero es Manuel Guerra, con un estilo distinto eso sí, el que se mueve estratégicamente como el ex Fiscal Nacional. Es hábil en ese sentido, porque cuida lo que dice y sobre todo cuida mucho lo que hace. Va al choque inteligentemente, con prudencia, hoy contra ambos sectores políticos. Es leal con las bases de la institución, es decir, con los fiscales”, afirma un funcionario de la Fiscalía Nacional.

El camino de Guerra

Llegó en 2002 a la institución. Primero como fiscal adjunto en Iquique, luego jefe en San Antonio, donde coincidió con Jorge Abbott mientras este se desempeñó como Regional de Valparaíso. Entre 2004 y 2007 arribó a la capital para hacerse cargo de la Fiscalía en Maipú, donde tuvo como jefe en la región a Sabas Chahuán. En ese mismo año dio el salto a la Fiscalía Nacional, encargándose de la Unidad Especializada en Tráfico Ilícito de Drogas. En 2010, retornó al norte de Chile, pero a cargo de la Fiscalía Regional de Tarapacá, donde nuevamente Sabas Chahuán lo eligió para el cargo. Esta ha sido la carrera de Manuel Guerra, de 41 años, en el Ministerio Público.

Una estadía de casi 15 años que decidió comenzar después de haberse desencantado de la política, a la que siempre estuvo vinculado. Su padre, del mismo nombre,  ra normalista y durante los 60 fue alcalde de Licantén. Un hombre radical de los antiguos y que participó a fines de los 80 en la reorganización del partido. De ahí que su hijo, de origen curicano y adolescencia rancagüina, militara en dicha colectividad por apego a los pensamientos de su padre, que murió en 1995, justo cuando Guerra cursaba tercer año de Derecho en la Universidad La República. Un nexo con dicha casa de estudios que genera extrañeza entre sus pares, pero que se dio por necesidades y vínculos con la masonería.

Algunos cercanos aseguran que era laguista, pero que se desencantó de la política porque veía que izquierda y derecha se transformaban en lo mismo con el pasar de los primeros años de democracia. De la universidad egresó en 1996 y un año más tarde ingresó al Ministerio de Justicia, donde la ministra era Soledad Alvear y el subsecretario el radical y hoy ministro de Defensa, José Antonio Gómez, con quien Guerra tiene una cercana relación. El  paso por dicha cartera lo hizo coincidir con uno de los padres de la reforma procesal penal, Rafael Blanco, hermano de la ex ministra de Bachelet, Javiera Blanco. Para Guerra, según cuentan, el estar en pleno desarrollo de la reforma fue vital para influenciarlo a tomar la decisión e ingresar al Ministerio Público.

El persecutor Regional Metropolitano Oriente ha cultivado relaciones a lo largo de su carrera profesional. Conocida es su amistad con el director nacional de la PDI, Héctor Espinosa; también la cercana relación con Gómez, a quien saludó con un fuerte abrazo en la última ceremonia conmemorativa del Ministerio Público en el GAM. Por trabajo también logró buenas relaciones con el Congreso. Por ejemplo, con parlamentarios de Tarapacá, cuando se desempeñaba como regional. Con el formalizado y desaforado senador Jaime Orpis, tuvo cercanía en temas de drogas, lo mismo con el diputado comunista Hugo Gutiérrez.

Con el senador RN, Alberto Espina, también alcanzó cercanía, ya que lo conoció cuando trabajaba en la Unidad de Drogas de la Fiscalía Nacional mientras el parlamentario veía esos temas con la organización FICED. Por el mismo motivo entabló buenas conversaciones con María Teresa Chadwick Piñera, prima del ex Presidente y ex secretaria ejecutiva de Conace en tiempos de la Concertación.

Guerra también tiene buena comunicación por temas de drogas con el ex ministro del Interior de Piñera, Rodrigo Hinzpeter, pese a la agria relación que este tenía con Chahuán. “Se lleva bien con ambos sectores políticos, tiene buena llegada en la Corte de Apelaciones y se nota. Y hoy le toca investigar a ambos sectores políticos. Es el mejor escenario para él. Aquí es donde muestra también su olfato político. Sabe lo que está en juego a nivel general y a nivel personal”, afirma un funcionario de la Fiscalía.

Manuel Guerra no desconoce que tenga llegada con políticos, pero aunque detractores a él digan que tiene “buen muñequeo con ese tema y lo ocupa a su favor”, otros afirman que, “más que generar redes, lo que tiene que ir demostrando es que puede romper esas redes y estas causas lo pondrán a prueba”.

El dar luz verde a la declaración del recaudador del oficialismo y nexo directo con el financiamiento de la campaña de Bachelet, Giorgio Martelli, fue una señal. Lo mismo el tener hoy en sus manos la investigación de Sebastián Piñera.  “No tiene miedo, pero no es tonto. Sabe que estas causas tienen poder. Eso le seduce, pero tiene que ser prudente”, afirman en la Fiscalía Nacional.

El Guerra que ven en la calle General Mackenna

Eran las 7:54 a.m. del jueves 18 de agosto. Manuel Guerra tomó su teléfono, se metió a Twitter y escribió: “Siempre debe haber personas pensando el país del futuro. Eso se llama visión. Cuando no hay visión se vive al día. Esa ceguera es dañina”. Dos minutos más tarde, el Fiscal Regional Metropolitano Oriente enviaba otro tuit: “Personajes sobreactuados en un drama que los desborda, luchando por hacer primar sus egos y sin sentido colectivo. Prudencia por favor”. Finalmente, a las 7:58, añadió: “Chile necesita una política de Estado para enfrentar delincuencia. Sin cálculos de corto plazo ni guiada por elección que se aproxima”.

Fueron comentarios en la red social que en el tercer piso de la Fiscalía Nacional generaron dolor de cabeza, sobre todo porque fueron escritos dos días después de que Jorge Abbott removiera al fiscal Emiliano Arias –cercano a Guerra– del caso Corpesca, tras una entrevista que le valió un sumario al persecutor de O'Higgins.

Pero eso no fue todo. El viernes 19 de agosto, hubo un tuit que volvió a incomodar a quienes trabajan en calle General Mackenna. “Las decisiones inconsistentes son sinónimo de injusticia… Nunca lo han entendido los árbitros saqueros del fútbol”, puso Guerra a las 8:16 de la mañana. Aunque el comentario fue futbolero, en la Fiscalía Nacional lo vieron como una respuesta a Jorge Abbott por sacar a Arias del caso.

“Se notó que eran destinados a la Fiscalía Nacional. Y pegaron fuerte, ya que Manuel Guerra no es cualquier fiscal. Jorge Abbott consulta varias cosas con él, desde cómo van las causas hasta cómo cree Manuel que fue la entrevista o publicación que vincula a la Fiscalía. Ese recado fue fuerte. Guerra es estratégico y sabe cómo moverse con la máxima autoridad del Ministerio Público. Uno no comparte quizás la forma, pero es inteligente”, afirma una persona de confianza del Fiscal Nacional.

Desde el círculo de hierro de Abbott además plantean que esos tuits “lo reflejaron de cuerpo entero. Él no va de frente, no desafía. Días antes había apoyado en la Fiscalía Nacional a Jorge Abbott por su decisión de sacar a Arias, quien es amigo de Guerra, y después aparecen estos mensajes. Eso se vio como una crítica a esa decisión”.

Aunque Guerra argumentó que dichos comentarios no se relacionaban con su trabajo y que “las decisiones del FN no se comentan. Se acatan”, muchos vieron en este episodio su real influencia y personalidad. “No se queda callado. Es prudente, pero no se queda callado. Y hoy eso molesta, porque en esta institución nadie dice las cosas a la cara. Manuel no le teme a nadie, ni a sus subordinados, ni a sus pares, ni a sus jefes“, afirma un fiscal de Santiago.

Personalidad que le ha valido críticas, incluso retos indirectos desde la propia Fiscalía Nacional, aunque algunos lo defienden y definen el perfil de Guerra como necesario en una institución donde, por estos días, “las relaciones no son las mejores y cuesta que se digan frente a frente”, como afirma un funcionario del Ministerio Público. Una persona cercana al persecutor Regional Oriente reconoce que estas acciones a través de los medios son discutibles, pero señala que Guerra “separa la paja del trigo. Habla mucho, pero no habla de más”.

El estilo de Guerra a veces ha incomodado a su jefe. Por ejemplo, cuando dijo que él había dado el pase para investigar a Jorge Insunza y no Jorge Abbott. O cuando aseguró lo siguiente: “Hay dos derechos penales. Uno durísimo para los pobres y otro para los acomodados, que es cómodo y blando”, justo cuando el Fiscal Nacional pedía ser más cautos. O cuando habló en duros términos contra Laurence Golborne tras su formalización. Y el acto más reciente, poner de inmediato al fiscal Carlos Gajardo en la investigación contra Piñera. Señales que en la Fiscalía Nacional generan ruido y hasta molestia.

“Su forma de figurar, de construir su camino, lo está haciendo apresurado y lo lleva a cometer estas acciones”, afirma una persona del tercer piso de la Fiscalía Nacional.

Dentro de sus “aliados” en la institución, aseguran que “en la Fiscalía Nacional lo ven como una amenaza porque les dice lo que quieren escuchar, pero hace las cosas como se deben hacer. Así se mueve y eso en esta institución es válido”, plantea un par de Guerra y añade, entre bromas, que “les molesta darse cuenta que Guerra es distinto a lo que quiere, en cuanto a forma y fondo, Jorge Abbott. Guerra es el Frank Underwood del Ministerio Público”.

Con Carlos Gajardo no son amigos, pero profesionalmente prefieren llevarse bien. Y hasta ahora lo han logrado. La relación es buena. “Es como tener un reino dentro de otro, pero en este momento ambos reinos batallan por el mismo fin, con distinta armas y estrategias, pero con el mismo fin”, asevera un fiscal que conoce a ambos.

La investigación contra Piñera vuelve a darle protagonismo a Manuel Guerra. Quienes lo conocen, saben que será prudente en dicha indagatoria. Por las repercusiones que genera, pero no por el fondo, ya que en su momento citará a declarar al ex Mandatario.

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