Lunes, 24 de julio de 2017 Actualizado a las 10:50

Puso fin a su carrera para liderar la Sofofa y deja camino despejado para Larraín Matte

La desconocida trastienda del fracaso de Rodrigo Álvarez

por 11 mayo, 2017

La desconocida trastienda del fracaso de Rodrigo Álvarez
La poderosa mano de los grandes grupos económicos puso en jaque las ambiciones del ex diputado UDI y ex ministro de Piñera, tras una velada maniobra que lo tomó por sorpresa. Citó en plena noche del martes a su equipo de campaña y, después de barajar seis opciones y masticar si daba la guerra total contra Bernardo Larraín Matte, finalmente anunció a la mañana siguiente su decisión de sepultar sus aspiraciones electorales para ser el sucesor de Hermann von Mühlenbrock en la presidencia de la Sofofa. Estos son los entretelones de por qué este experimentado hombre, que forjó gran parte de su vida en la política, pierde la candidatura en menos de 24 horas.

El martes por la noche fue el principio del fin de la campaña de Rodrigo Álvarez para ser el próximo presidente de la Sofofa.

Su decisión de abandonarla la tomó al día siguiente, por la mañana. La noche del martes había sido una de las más duras. De emergencia, Álvarez se reunió con algunos miembros de su equipo de campaña, mientras telefónicamente pimponeaba con el empresario Félix Bacigalupo, uno de los pocos rostros que salió a apoyarlo públicamente, y el vicepresidente del gremio industrial, José Juan Llugany, a quien sindican como uno de los operadores de su candidatura.

Álvarez se enteró a las 20:57 horas de que había perdido el apoyo de su gremio, Alimentos y Bebidas (AB Chile). La noticia representaba un gran golpe para él. ¿Cómo iba a convencer al resto de los gremios de que era el candidato que debía dirigir los destinos de la industria si no tenía el apoyo de su propio gremio?

La pregunta le rondaba una y otra vez por su cabeza, cuentan sus cercanos. ¿Qué había pasado? Hasta ese mismo martes, el ex ministro confiaba en que ganaría por estrecho margen a su rival Bernardo Larraín Matte, pese a que la carrera por la presidencia de la Sofofa estaba muy reñida.

Consejeros electivos, gremios sectoriales y regionales habían comprometido en secreto su voto, pero de inmediato le advertían: “No me pidas a mí enfrentarme a los Luksic y a los Matte, porque no lo voy a hacer, y no me pongas en tu lista”. Ello se convirtió en una tremenda desventaja ante su rival –el que casi todas las semanas sacaba nuevos apoyos– y que nunca logró empatar.

Pero el ex diputado UDI supo lidiar con esa desventaja, la misma que enfrentó en octubre de 2016 cuando hizo presente su disponibilidad para liderar el gremio y ningún rostro visible apoyó su candidatura. Pero también debía moverse rápido.

Tenía programado asistir el miércoles a la convocatoria de Asexma a fin de explicar su proyecto para la Sofofa y pensaba enviar dos cartas para que fueran distribuidas por dicho gremio. La primera misiva invitaba a las empresas socias a escucharlo en la Sofofa, la próxima semana. En la otra, solicitaba al comité electoral que organizara un debate con Larraín Matte. Sus planes quedarían sorpresivamente truncados.

La secreta estrategia al interior de AB Chile

Nunca en su vida Álvarez pensó que su gremio, por el cual llegó al comité de la Sofofa, le quitaría su respaldo.
Ya en la tarde del martes estaba al tanto de que Francisco Diharasarri, representante de CCU y vicepresidente del gremio compuesto por 20 empresas socias, había solicitado debatir sobre el escenario al que se enfrentaría AB Chile si Álvarez ganaba o perdía la elección.

Cercanos cuentan que el ex ministro no tenía ningún problema en que se tratara el punto. La decisión la tenía tomada: “Si ganaba, era incompatible con el cargo, por lo que renunciaría; y, si perdía, no tenía ningún problema en seguir con ellos”, precisan.

Los estatutos de AB Chile establecían que cualquier decisión que se tomara al interior del gremio debería ser votada a través de sus empresas asociadas. Álvarez estaba confiado en que ello no ocurriría. Ni siquiera olfateaba lo que se estaba gestando.

Esa tarde, 12 empresas socias votaron por el candidato que apoyarían en la carrera por la presidencia de la Sofofa, inclinándose la balanza a favor de Bernardo Larraín Matte.

Desde el equipo de campaña de Álvarez culparon a Diharasarri (CCU) y José Luis Solarzano (Embotelladora Andina) de dar vuelta a Pablo Devoto (Nestlé) y a Jorge Kassis (CIAL Alimentos). Algunos no podían comprender cómo un experimentado político, que ha enfrentado 14 elecciones, de las cuales ha conquistado 11, no tomara la precaución de que estuviera todo su gremio presente.

¿La repuesta? “Álvarez jamás pensó que se iba a debatir esa decisión”, señalan desde su entorno más cercano. Además deslizan que habría esperado que su gremio se abstuviera o delegara la decisión en un consejo clave. “No esperaba que se expusiera al gremio en la situación de votar”, recalcan.

Incluso, agregan, Álvarez habría esperado que el vicepresidente de AB Chile tomara la decisión, ya que así también ha actuado el ex UDI. En la elección anterior a la presidencia de la Sofofa, el ex ministro no consultó con la asamblea del gremio de alimentos la decisión de apoyar a Hermann von Mühlenbrock por sobre Andrés Navarro. “Le parecía que formaba parte de las atribuciones que tiene un presidente, que es la conducción del gremio”, precisan.

Pero esa misma independencia, le habría jugado ahora en contra al lanzarse a la testera de la Sofofa sin consultar con su gremio, cuentan desde la industria.

Álvarez sabía que lo sucedido había sido un tiro de gracia a su campaña. Estaba cansado y resolvería la situación el miércoles. Seis alternativas analizó junto a los integrantes de su equipo de campaña. Sabía que había solo dos posibilidades reales: la primera era hacer una campaña ruda, guerra total, y sacando él al pizarrón a Larraín Matte por su flanco de la colusión. La otra, bajarse.

El ex parlamentario no estaba disponible para tomar la primera opción, pese “al duro golpe recibido por su propio gremio, del ambiente tenso, nocivo y confrontacional, y las presiones ilegítimas del entorno cercano a Bernardo Larraín Matte”, según puntualizan. Estas razones terminaron por sepultar las aspiraciones de Álvarez para liderar la Sofofa.

Los grandes perdedores

Pero no es el único derrotado en esta carrera. Desde el círculo que apoya a Bernardo Larraín Matte cuentan que con el término de esta candidatura se pone fin a las aspiraciones de Von Mühlenbrock y del vicepresidente José Juan Llugany, de mantener la influencia al interior de la industria: “Los grandes perdedores fueron (los miembros de) la directiva actual, que refleja su precariedad de pensamiento estratégico en sucesivos y sonoros fracasos que han hecho mucho daño a la Sofofa con la fallida postulación de Hermann Von Mühlenbrock a la CPC y ahora el fracaso de la sucesión”, recalca un consejero.

Mientras que, desde la vereda cercana al grupo Matte, celebran que la Sociedad de Fomento Fabril “quede en manos de un joven y gran empresario”. Así lo aseguró a El Mostrador Mercados el ex secretario general de Empresas CMPC, Gonzalo García, quien señaló que “en esta campaña ha quedado demostrado su esfuerzo y decidida voluntad de salir adelante, a pesar de quienes lo quisieron desestimar por sus vínculos de propiedad con CMPC, empresa que ha dado un ejemplo de transparencia frente al caso de colusión que la afectó”.

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