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Renuncia de Fernando Barros al directorio de SMU revela fricciones al interno de la sociedad y complica aumento de capital

por 8 agosto, 2013

Renuncia de Fernando Barros al directorio de SMU revela fricciones al interno de la sociedad y complica aumento de capital
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Explotó la crisis de SMU. En una reunión de directorio que por momentos resultó áspera, el abogado Fernando Barros, uno de los dos representantes del Fondo de Inversiones Southern Cross en el directorio de SMU, renunció.

Su salida revela fricciones al interior de la sociedad y complica el aumento de capital de $ 500 millones que será votado hoy en una junta extraordinaria de accionistas donde se anticipa reinará un clima crispado. La renuncia de Barros se debe a desacuerdos con el manejo del grupo Saieh.

El abogado era uno de los dos representantes de Southern Cross, minoritario que votaría en contra del aumento de capital en la junta de hoy. En esta el grupo controlador propondrá un monto mínimo para la operación. Esa cifra sería de entre US$ 300 y US$ 350 millones. Saieh ya ha dicho que está dispuesto a tomar un porcentaje mayor al que le corresponde para facilitar la operación, pero el mercado es escéptico sobre si tiene la suficiente liquidez para hacerlo en el tiempo que se necesita.

 

Críticas a la gestión

 

Fuentes internas dicen que Southern Cross en general, y Barros en particular, vienen alegando desde hace un tiempo por la mala gestión del controlador y gastos millonarios no justificados. Algo de eso se ha visto reflejado en las actas, donde Southern Cross ha expresado críticas a la labor de auditoría de Deloitte. Southern Cross tiene cerca del 17% de SMU y dos directores en la junta. Además de Barros está Gonzalo Dulanto, que se sienta en el comité de auditoría.

El cambio en el directorio ocurre en momentos en que el mercado tiene cuestionamientos acerca de la empresa y eso se refleja en el castigo que han sufrido los bonos de SMU -además de los de Corpbanca y Corpseguros- en las últimas semanas, debido a los incumplimientos de los contratos con los acreedores de esas deudas y con los bancos que le han prestado dinero. SMU presenta problemas de caja, deudas de Unimarc y su cadena, y además está en violación de los covenants. Justamente, el rompimiento de los covenants son una de las razones que habría motivado a Barros a renunciar.

Y es que su origen estuvo en los errores en la contabilización de casi el 40% de los contratos de arrendamiento que mantiene SMU y que provocaron cambios clave en los covenants financieros, desatando la reacción de los bonistas. Venta de activos

Esta semana Saieh puso a la venta Construmart y sus activos en Perú, en una carrera contra el reloj que podría estar condenada al fracaso, como lo advirtió Feller-Rate en su último informe donde nuevamente le degradó la clasificación, que ya está en categoría de bono basura. Según Feller Rate, aunque se apruebe un aumento de capital, esta no se concretará antes de fin de año, al igual que la venta de activos anunciada en los últimos días.

Y los acreedores no le dieron mucho tiempo. Ayer, de hecho, el banco Bice que representa a los bonistas, informó a la SVS que SMU citó a junta de tenedores de bonos para el próximo 27 de agosto. En esa fecha, Saieh deberá tener lista su propuesta para volver a cumplir sus indicadores financieros que hoy no honra. Los banco acreedores, en tanto, esperan hasta el 13 de septiembre, primera fecha de varias que acordaron para esperar que la empresa vuelva a tener clasificaciones BBB. El escenario empeoró esta semana cuando Feller volvió a bajar la nota.

Además de Southern Cross, se anticipa que probablemente la familia Rendic tampoco iría al aumento de capital, en un contexto donde SMU ya ha perdido decenas de millones y la familia no estaría dispuesta a inyectar más fondos.

Fuentes al interior que conocen del detalle de la disputa, dicen que algunos de los gastos que fueron fuertemente criticados en el directorio son, por ejemplo, pagos a Francisca Saieh Guzmán, hija del controlador Alvaro Saieh, quien el 2012 recibió más de 24 millones de pesos, pese a que los directores de SMU no reciben dieta por su trabajo.

Una fuente bien informada de los hechos revela que Barros también ha venido cuestionando el pago que realiza SMU a otra empresa de Saieh: el 2012 Unimarc pagó más de 800 millones de pesos por concepto de gastos comunes, además de más de 6 mil 600 millones de pesos por concepto de arriendo.

En los balances también figuran en el ítem de “asesorías” pagos por $ 20 mil millones en 2011 al Fondo de Inversión Privado Fénix, período en que Saieh compró Construmart y luego se lo vendió a SMU, transacción que reveló el primer error de contabilidad en sus estados financieros ante la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS). Fenix es controlado por el empresario.

 

Rol de Deloitte

 

Tal como informó El Mostrador Mercados, el “error contable” en los arriendos de SMU -un buen porcentaje de los cuales son a empresas vinculadas al propio Álvaro Saieh-, fue denunciado por algunos directores de SMU en varias reuniones de directorio, donde expresaron su molestia por la situación y por el trabajo de Deloitte, que audita a varias empresas de Saieh. Ellos también alegan que las actas de directorio no estaban reflejando fidedignamente los duros planteamientos de los directores y porque el “error” afecta la rentabilidad y credibilidad ante los inversionistas chilenos y extranjeros que compraron bonos. Hasta hace pocos meses, Saieh destacaba en el mercado el éxito de su aventura supermercadista.

En los estados financieros de diciembre de 2012, auditados por Deloitte, afirmaba que “desde su constitución, el Grupo SMU ha adquirido e integrado exitosamente más de 58 cadenas de supermercados, alcanzando más de un 20% de participación en la industria”.

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