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La pasada más cara de León Vial

por 14 octubre, 2013

La pasada más cara de León Vial
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No hay empresario que no conozca. A muchos partió atendiéndolos como operador de LarrainVial, la corredora de sus tíos abuelos Fernando y Leonidas Larraín Vial, a la que llegó a trabajar de junior en 1974, a los 22 años. También les vendía y compraba dólares cuando en Chile existían el mercado formal y el paralelo y era un delito la posesión de divisas. Llegó a ser el más grande en este negocio y dicen que eso le otorgó un poder enorme, porque le permitió conocer los movimientos de los hombres de negocios más importantes.

A pesar de ser socio de LarrainVial, no es miembro del directorio de la corredora, que integran José Miguel Barros, Guillermo Undurraga y Santiago Vial Echeverría, su hermano. No es casual; de serlo no podría ostentar la calidad de director independiente de Enersis, a donde llegó invitado por su amigo, el fallecido Luis Fernando Mackenna, antes del ingreso de Endesa España. Un cambio introducido a la ley de sociedades anónimas en 2010 no permite que el director de una corredora tenga el rótulo de independiente en una empresa que transa en la Bolsa. No pone límites, en cambio, a sus dueños.

Por ese sillón ha recibido reparos en dos oportunidades. En octubre de 1997 fue multado, al igual que el resto de la mesa, con mil UF por la Superintendencia de Valores, por no informar como hecho esencial la alianza estratégica entre Endesa España y Enersis, que dio origen al escándalo de las Chispas. El año pasado, cuando Endesa España anunció un aumento de capital, a través de un aporte de activos, ni él ni los otros miembros del directorio de Enersis –a excepción de Rafael Fernández, elegido por las AFP– hicieron reparos a la valorización hecha por Endesa España ni la consideraron una operación entre partes relacionadas como, más tarde, la calificó la Superintendencia de Valores. Las AFP se enfurecieron. Hubo críticas también a su doble rol como director de Enersis y socio de LarrainVial, porque, mientras él aprobaba la operación, su corredora estimaba que los activos valían US$1.238 millones menos.

El Caso Chispas le costó un negocio: LarrainVial dejó de ser socia de Moneda Asset, accionista de Luz, la Chispa disidente, por el conflicto de interés que se generó, según Sergio Undurraga, entonces socio de Moneda. Vial estaba de un lado; Moneda del otro.

El próximo lunes 28 de octubre se efectuará la reunión ordinaria de directorio de la Bolsa de Comercio, de la cual Vial es vicepresidente. Las transacciones entre sus sociedades y las cascadas controladas por Julio Ponce Lerou y el papel jugado por Larraín Vial, que salieron a la luz con la investigación de la Superintendencia de Valores, van a ser un tema a discutir. “Si hay un director o una sociedad de un director ligada a transacciones que ensucian la transparencia de la Bolsa, obviamente que le vamos a preguntar. ¿Quién puede ser fiscalizador cuando tiene el Dicom rayado?”, afirma el dueño de una corredora que integra el directorio de la Bolsa.

Otro corredor se queja de que ya Pablo Yrarrázaval fue puesto en tela de juicio por ser presidente de la Bolsa y a la vez presidente de Enersis, en representación de Endesa España, en el polémico aumento de capital. Y ahora el vicepresidente aparece involucrado en un escándalo sin precedentes. “Hay un doble sombrero que no corresponde. Los directores de la  Bolsa no deben verse envueltos en problemas que afectan la fe pública y el funcionamiento del mercado de capitales. Habla mal del sistema”, asegura molesto.

Dicen que Vial está muy afectado. No es para menos. La SVS en su formulación de cargos a Julio Ponce Lerou, Roberto Guzmán Lyon, Patricio Contesse Fica y Aldo Motta Camp, afirma que Vial –a través de sus sociedades Saint Thomas y Agrícola e Inversiones La Viña– jugó un papel instrumental en las operaciones bursátiles ideadas por Ponce.

Según la SVS, el gerente general de LarrainVial, Manuel Bulnes, y el gerente de distribución institucional de la misma, Felipe Errázuriz, “se encargaban de proponer negocios para dichas sociedades, mientras que de manera paralela Larraín Vial habría cumplido un rol central, principalmente en 2009 y, en menor medida, en 2010, en la articulación y ejecución en las bolsas de las operaciones realizadas entre las sociedades relacionadas, vinculadas, y sociedades propiedad del señor Leonidas Vial y, entre todas ellas, con las cascadas”.

Vial declaró al organismo que Bulnes y Errázuriz lo contactaban para proponerle negocios. “Ellos se comunican conmigo para ofrecerme negocios para Saint Thomas y La Viña. Suelo ser invitado a todos los negocios que puedan pasar por la corredora de Bolsa, a través de Felipe Errázuriz y Manuel Bulnes”.

LarrainVial insiste en que la corredora no privilegió a Leon Vial y que él actua como un cliente qualquiera.

A los 61 años, su imagen y prestigio están en entredicho. Hay clientes enojados, al enterarse que al socio de LarrainVial le llevaban negocios que a ellos no. La lectura que hacen es que había un estándar distinto: Vial primero; el resto, segundo.

Y está el perjuicio causado a los accionistas de las cascadas. “Le va a salir caro y ya le debe estar afectando en los clientes. Uno busca, del gestor de tus fondos, corrección y no te gustaría verlo actuado en contra de tus intereses. En este caso, al hacerle el fronting a Ponce, para permitirle obtener una diferencia de valor de entre US$400 millones y US$600 millones, que perdieron las cascadas en favor de las sociedades que controlaba Ponce y quienes operaron con él. Está afectando a todos los que tienen plata invertida en las cascadas, les está restando valor a los accionistas minoritarios, entre ellos, a los fondos de pensiones que manejan los ahorros de todos los chilenos”, asegura un empresario del área de inversiones.

La SVS no le ha formulado cargos, pero el superintendente Fernando Coloma ya advirtió que pueden ampliarse a otros agentes del mercado. Y como hasta ahora los acusados han sido personas naturales, todo hace prever que Vial podría ser uno de ellos, así como las corredoras Larraín Vial, Banchile y BTG Pactual, ex Celfin, mencionadas en la investigación.

La Fiscalía está pidiendo los antecedentes que publicó la prensa y, aunque la Corte de Apelaciones resolverá si procede que la SVS se los entregue, todo hace pensar que el esfuerzo no es porque sí. Un abogado penalista plantea que uno de los puntos más delicados que debiera investigar la Fiscalía es el destino de las ganancias que obtuvieron Vial, Roberto Guzmán Lyon, abogado y asesor de Ponce, y Alberto Le Blanc, un ex corredor de bolsa, a partir de las operaciones realizadas con Ponce Lerou.“Es improbable que el dinero quedara en sus sociedades, habrá que ver a dónde fueron esos dineros. Existe una norma que establece que cuando ganas plata en transacciones ilícitas y la devuelves (en este caso, podría ser a Ponce) se considera lavado de dinero”.

Fuentes cercanas a Vial rechazan con fuerza esta interpretación e insisten que actuó de acuerdo a la ley (*NdR).

A muchos les llama la atención que un hombre de su posición económica, dueño de un patrimonio que oficialmente no se conoce, pero que se calcula por sobre los US$1.000 millones, haya participado personalmente en las cuestionadas transacciones.


Jaime Guzmán, el árbitro


Hijo de Juan de Dios Vial Larraín –abogado y filósofo, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, autor de 14 libros, ex rector designado de la Universidad de Chile, ex miembro del directorio de TVN y ex integrante del Consejo Nacional de Televisión–, se crió sin grandes holguras económicas.

Tercero de nueve hermanos, fue un alumno poco interesado en los estudios en el colegio Saint George, donde destacó como seleccionado de fútbol, su gran pasión. Siguió jugando en una liga hasta que se operó una rodilla y abandonó la pelota.

Sus compañeros de la promoción 1970 lo recuerdan vagamente. No son capaces de identificar quiénes eran sus mejores amigos. La explicación probable es que, como él repitió y el colegio funcionaba con un sistema en que cada alumno tomaba créditos, escogía ramos y no había cursos propiamente tales, no se dieron cuenta. La revista del colegio consigna que “León decidió acompañar a su hermano Aníbal cuando estábamos en Humanidades” y lo definen como amigo profundo y leal en lo deportivo. Dejaron de verlo después de egresar. Sólo asistió a la celebración de los 20 años.

La numerosa familia vivía en un terreno en lo que ahora es el condominio Las Pircas, de Peñalolén. Allí se disputaron muchos partidos de fútbol, algunos entre los gremialistas de las universidades Católica y de Chile. Entre estos últimos estaba Aníbal, su hermano que estudiaba Ingeniería Forestal, rector de la Universidad Santo Tomás entre 2000 y 2007 y hoy director de la casa de estudios. A veces, hacía de árbitro Jaime Guzmán, el fundador del movimiento gremialista.

Amante de los autos, Vial maneja un Ferrari negro y una Range Rover verde oscuro recién comprada. Otro de sus autos, un Porsche Panamera Turbo, se hizo famoso a raíz de un extraño robo que sufrió en el Club de Golf Los Leones. Diecisiete días después apareció en el aeropuerto de Santiago.

Buen jugador de tenis –afición que también dejó–, esquía, pero no destaca, porque aprendió de adulto, y ahora se concentra en el golf.

“Ha llegado lejos por cualidades muy notables. Tiene una inteligencia superlativa, rápidamente entiende cuál es el fondo de los problemas, lee muy bien a la contraparte, intuye hasta dónde es capaz de llegar. Logra generar vínculos de confianza y no cierra nada hasta el último minuto, porque cuando cierra su palabra es definitiva”, lo describe uno de sus amigos. Asegura que Vial es tímido en grupos grandes, que nunca se lo verá exponiendo en un seminario, pero en ambientes pequeños es muy simpático.

Otros opinan que es astuto, hábil y que puede actuar en el límite. El dueño de una empresa de asesoría de inversiones recuerda un episodio que lo marcó: “Cuando los remates se hacían a viva voz en la rueda, se grababan para que no hubiera dudas a quién se le asignaba el paquete de acciones. Yo presencié uno en el que compitieron LarrainVial y otra corredora. Hubo una disputa, se recurrió a la cinta, el director de turno de la Bolsa era León Vial y la cinta se había borrado. El paquete se le asignó a LarrainVial. Ni siquiera se repitió el remate”.

Hombre de infinitos conocidos, a quienes jamás deja de saludar, es de pocos amigos. Todos están cerca de ser billonarios o lo son, como Eliodoro Matte, de quien es muy cercano y a quien invitó a compartir la propiedad del centro de esquí La Parva. Matte lo convidó a ser director de la Compañía El Volcán. Otro es Eduardo Fernández León, apodado el "Negro", un billonario que no aparece en el ranking de Forbes (Banmédica, Entel, Pucobre, Consorcio), de quien  es socio en la Inmobiliaria FFV (la V es por Vial), dueña de Las Brisas de Chicureo, 30 exclusivos edificios en el barrio El Golf y San Damián, entre varios otros proyectos. Los viernes se encuentran en el Club de Golf Los Leones y arman un cuarto con Carlos Alberto Délano (Penta y Banmédica) y José Antonio Garcés (Consorcio, Embotelladora Andina,  FFV).

El misterio de CIC y el castigo por La Polar

La cabeza de León Vial soporta tantos sombreros que cada vez son más difíciles de sostener. Hasta su amistad y negocios con José Yuraszeck le generan problemas. Cómo lee la hinchada que el dueño del 10% de Blanco y Negro, la concesionaria de Colo-Colo, miembro del directorio y socio de la corredora que convirtió al equipo en una sociedad anónima, comparta la propiedad de CIC con José Yuraszeck, el controlador de Azul Azul, la concesionaria de la U, su archirrival en la cancha. No lo entiende. El año pasado, un grupo de barristas de la Garra Blanca fue a funarlo en las afueras de las oficinas de LarrainVial, en la calle El Bosque.

Su presencia en Blanco y Negro puede volverse peligrosa para él. El equipo se hunde en la peor crisis de la historia, no ha ganado un campeonato desde 2009, no ha disputado siquiera una final, ha tenido seis entrenadores y cuatro presidentes. Mientas, en Blanco y Negro él arma y desarma alianzas. Un día une fuerzas con Hernán Levy, al otro con la Corporación Club Social y Deportivo Colo-Colo, con derecho a elegir dos directores, y ahora con Aníbal Mosa, el principal accionista con casi un 25%. Juntos le dieron votos a Arturo Salah, el nuevo presidente.

CIC es un misterio para muchos. ¿Qué llevó a un hombre tan rico a interesarse en una empresa tan poco lucida y que arrastraba millonarias pérdidas? Quien la compró a mediados de los 90 fue Fernando Larraín Peña y Vial entró como accionista minoritario. Ambos son socios en la corredora LarrainVial y León Vial está en los directorios de las empresas de Larraín Peña (Santa Carolina y Watt’s). Algo habrá despertado su interés, porque a través de aumentos de capital subió su presencia y Larraín Peña se diluyó. Luego, en la década del 2000, invitó a Yuraszeck.

“Era una empresa ícono y era un desafío reflotarla”, afirma un ex ejecutivo de CIC. Según las memorias disponibles, a contar de 2006 empezó a anotar utilidades en torno a los $1.500 millones, pero no reparte dividendos, porque arrastra pérdidas por $23 mil millones. Su hermano Santiago fue durante años secretario del directorio, hasta que lo reemplazó Manuel José Vial Claro, uno de sus siete hijos.

El poder que ostenta el llamado rey León, tiembla. Los hitos negativos comienzan a pasarle la cuenta. El fraude de La Polar salpicó de varias formas a su corredora. Seis días antes del hecho esencial del directorio que reveló “prácticas no autorizadas en la gestión de créditos” que obligarían la multitienda a hacer millonarias provisiones, Larraín Vial colocó US$100 millones en efectos de comercio. Esos papeles eran del BCI, pero Vial vio en ellos una oportunidad, los compró y llamó a sus amigos del Consorcio y de Penta y se los ofreció como un gran negocio. Cada uno se hizo de un tercio y el tercero LarrainVial se los vendió a sus clientes. Con la debacle, bajaron su valor en un 60% y los socios –Vial y Fernando Larraín– se metieron la mano al bolsillo y pagaron la diferencia a los clientes perjudicados.

Pocos días antes, LarrainVial también recomendó comprar papeles de La Polar. Fue tal la molestia del gerente general de la AFP Habitat, Cristián Rodríguez, que enmarcó la página el informe y la colgó en la pared de su oficina.

Episodio complicado, además, porque otro de los mejores amigos de Vial es el médico Juan Luis Alcalde, hermano de Pablo, el presidente de La Polar, ideólogo del abultamiento de las utilidades usando repactaciones unilaterales, formalizado por delitos a las leyes de Valores y de Bancos

En agosto del año pasado LarrainVial fue multada con 500 UF por la Unidad de Análisis Financiero del Ministerio de Hacienda por no informar tres movimientos por $2.300 millones, sospechosos de constituir lavado de activos y hechos por Alcalde a través de la corredora, entre el 4 de julio y el 2 de septiembre de 2011. Él había renunciado a La Polar el 28 de junio de ese año, a raíz de la querella presentada por la misma empresa en su contra. LarrainVial se defendió alegando que entregó la información, lo que habría ocurrido el 17 de agosto de 2011, y que los hechos estaban prescritos, pero la Corte de Apelaciones ratificó la multa.

Vial no ha contratado a un abogado todavía. La Fiscalía de la corredora está analizando el delicado asunto, pero no pasarán muchos días para que cierre un contrato de prestación de servicios. Porque en esta pasada –la más cara y menos rentable de su vida– hay demasiado en juego.

(Nota de la Redacción: Fuentes cercanas a Leon Vial rechazan con fuerza esta interpretación e insisten que actuó de acuerdo a la ley. La corredora también insisite que no lo privilegia y que él actua como un cliente más)  

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