Jueves, 29 de septiembre de 2016Actualizado a las 15:40

SII terminó con triquiñuela que permitía pagar contribuciones ínfimas a dueños de bienes raíces supuestamente agrícolas

por 20 mayo 2014

Una fiscalización del Servicio de Impuestos Internos (SII), a raíz de un reportaje publicado por El Mostrador, corrigió una insólita situación que permitía a algunos dueños de terrenos ubicados en zonas urbanas pagar contribuciones ínfimas, porque estaban clasificados como agrícolas.

El 26 de noviembre de 2012, este diario reveló los casos de dos parcelas “agrícolas”, ubicadas en el exclusivo barrio de San Damián, en Las Condes, de propiedad del ex presidente del Consejo Nacional de Televisión, Herman Chadwick, y del empresario Francisco Javier Errázuriz. Aunque el sector está calificado como urbano desde 1979 por el Plan Regulador de Las Condes, ambos reclamaron al SII y lograron mantener su calidad de agrícola.

Adquirida en 1953 como parcela de descanso por Herman Chadwick Valdés, ex conservador de Bienes Raíces, el predio de dos hectáreas (20 mil mt2) que su hijo del mismo nombre les compró a sus siete hermanos, tenía un avalúo fiscal de $20.597.667, pagaba contribuciones trimestrales de $ 32.411 y, al año, $129.644.

Errázuriz, su vecino, es propietario de un terreno de casi una hectárea y media (12.600 mt2), que estaba tasado por el SII en $13.107.606. Sus contribuciones trimestrales eran de $13.685; y las anuales, $54.740.

Entre marzo y mayo del año pasado el SII –liderado por el entonces director Julio Pereira– fiscalizó los 3.086 predios agrícolas en zonas urbanas que existían en Chile y determinó que 828 no cumplían con los requisitos. Por lo tanto, pasaron a ser no agrícolas, subiendo su tasación fiscal y, en consecuencia, el monto de las contribuciones.

La Ley 17.235 sobre Impuesto Territorial, que data de 1969, complementada por la circular Nº 38 de 1997, define a los bienes raíces agrícolas como aquellos destinados preferentemente a la producción agropecuaria o forestal y sus dueños deben demostrar que obtienen una retribución económica por la venta de cosechas, animales o lo que generen sus bosques.

Las regiones y zonas que lideran los cambios de clasificación de terrenos agrícolas  a no agrícolas –la ley los divide así y no habla de urbanos, porque eso depende de los planos reguladores– fueron la VI Región del Libertador General Bernardo O'Higgins (188 casos), Santiago Poniente (138), Valparaíso (129) y, curiosamente, Antofagasta (112), con su aridez casi absoluta.

En Santiago Oriente 36 predios cambiaron de 
calificación, pero representan el mayor aumento en contribuciones para las arcas del SII.

La tasación fiscal del terreno de Chadwick subió 116 veces: desde $20,5 millones a $2.409 millones. Y las nuevas cuotas de las contribuciones, que rigen desde el 1 de enero, ascienden a $6.965.695 trimestrales, es decir, son 214 veces más altas. Mientras, el predio de Errázuriz aumentó su valor en 135 veces, esto al ser tasado en $1.781 millones, y sus contribuciones trimestrales se elevaron a $5.456.500, o sea, 398 veces.

Cuotas retroactivas para los que no cumplieron la ley

El SII decidió cobrar en forma retroactiva las contribuciones en algunos de estos casos, sin especificar las razones por las que unos fueron eximidos y otros no. El período máximo que se puede exigir es tres años, dado que se aplica la prescripción. Cuando se trata de impuestos declarados por el contribuyente en forma maliciosa, el plazo es de seis años, pero en el caso de las contribuciones es el SII el que fija los avalúos, no sus dueños.

Como el organismo no entrega información respecto de contribuyentes en particular, no fue posible confirmar si el cobro retroactivo se aplicó a Chadwick y a Errázuriz. Tampoco lo que ocurrió con los tres hijos de Eliodoro Matte, que vendieron un paño de 42 hectáreas en La Dehesa –el más grande sin construir en la zona oriente– en US$97 millones a dos inmobiliarias en enero de 2012 y que, según un reportaje de Ciper, durante una década pagó contribuciones agrícolas gracias a “un par de vacas y tres caballos”.

Ello implicó, afirma la publicación, un ahorro de $7.080 millones, dado que en 2002 esa zona pasó a ser urbana y el terreno debió haber sido calificado como eriazo, lo que habría significado pagar un 100% más del valor de las contribuciones como bien raíz no agrícola. Ciper detalló que Eliodoro Matte reclamó ante el SII y logró, el 25 de febrero de 2002, que el juez tributario de la Dirección Regional Metropolitana Santiago Oriente lo mantuviera catalogado como agrícola.

Y, además, como Jorge y Pilar –los hijos de Eliodoro Matte–, lo vendieron en calidad de personas naturales, no pagaron impuestos, cosa que permite la Ley de Renta. El SII seguirá adelante con la fiscalización de los bienes raíces clasificados como agrícolas en sectores urbanos, esto como una de las actividades prioritarias del área de avaluaciones.

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes