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11 de marzo de 2011

Al menos 93 personas murieron y 349 desaparecieron

Crece número de víctimas tras mayor terremoto ocurrido en Japón

Entre doscientos y trescientos cadáveres fueron hallados en áreas costeras de la ciudad oriental de Sendai, donde muchas zonas residenciales quedaron anegadas a causa de un tsunami que, con olas de hasta 10 metros, arrastró docenas de vehículos y viviendas, según la policía local. El temblor paralizó la actividad de once centrales nucleares, aunque el Gobierno ha rechazado la existencia de fugas radioactivas.

Un devastador terremoto de 8,9 grados de magnitud en la escala de Richter, seguido de un fuerte tsunami, causó este viernes cientos de muertos y al menos 350 desaparecidos en el este de Japón, un país acostumbrado a los temblores pero que nunca había visto nada semejante.

Entre doscientos y trescientos cadáveres fueron hallados en áreas costeras de la ciudad oriental de Sendai, donde muchas zonas residenciales quedaron anegadas a causa de un tsunami que, con olas de hasta 10 metros, arrastró docenas de vehículos y viviendas, según la policía local.

Según el último cómputo oficial, al menos 93 personas murieron y otras 349 desaparecieron por el terremoto, el más fuerte sufrido nunca en Japón, si bien se espera que el número de víctimas siga aumentando con el paso de las horas.

A pesar de estas cifras oficiales, agencias locales de noticias señalan que la cifra de víctimas fatales alcanzaría las 1.500 y los desaparecidos 88 mil.

El sismo, seguido de tres réplicas de al menos 7 grados, paralizó temporalmente el transporte en gran parte de Japón, suspendió el servicio de tren bala o Shinkansen y cerró los dos aeropuertos de Tokio. Algunos servicios ya han sido parcialmente restablecidos.

Tokio, la mayor ciudad del mundo con más de 30 millones de habitantes en toda su área metropolitana, tembló con fuerza a las 14.46 hora local (5.46 GMT) por un seísmo que se produjo en el Océano Pacífico, a 20 kilómetros de profundidad y 130 kilómetros de la costa.

Muchos edificios se tambalearon y la gente salió a las calles asustada, mientras miles de personas se vieron obligados a pasar la noche en refugios o en sus oficinas debido a que no funcionaba el transporte.

Sendai, a unos 350 kilómetros de Tokio y con un millón de habitantes, ha sido una de las ciudades más golpeadas por el terremoto. Allí las autoridades han emprendido la búsqueda de numerosos desaparecidos, entre ellos los pasajeros de un barco que transportaba a cerca de un centenar de viajeros, y dos patrulleras de la guardia costera arrastradas por las aguas.

También se trata de localizar el paradero de un tren que viajaba entre las ciudades de Sendai e Ishinomaki, con un número indeterminado de pasajeros y con el que no se ha logrado contactar tras el temblor.

En una de las provincias costeras colindantes, Iwate, cerca de 300 edificios se vieron arrastrados por las aguas, según el Departamento local de Bomberos.

El terremoto fue el mayor en la historia de Japón, con una magnitud de 8,9 grados en la escala abierta de Richter, por encima de los 7,2 grados del sismo que sacudió Kobe en 1992 y causó 6.400 víctimas.

El temblor paralizó la actividad de once centrales nucleares, aunque el Gobierno ha rechazado la existencia de fugas radioactivas.

No obstante, como dicta el protocolo nipón en estos casos, ha decretado el estado de emergencia de energía nuclear.

Cerca de 2.000 personas que residían en un radio de dos kilómetros de la central de Fukushima fueron evacuadas a petición de las autoridades locales al detectarse problemas en el sistema de ventilación, lo que ha llevado al Gobierno a enviar un avión con militares para controlar esas instalaciones.

El Gobierno del primer ministro japonés, Naoto Kan, ha hecho un llamamiento a la calma y se han enviado varios aviones de las Fuerzas Aéreas para evaluar los daños. También se ha desplegado 8.000 militares a la zona del sismo. Se ha pedido, además, a las fuerzas de EEUU, que mantienen 48.000 militares en sus cerca de cien bases en Japón, que contribuyan en la asistencia de las víctimas en las zonas sacudidas por el seísmo, que ha provocado numerosos incendios.

Los dos aeropuertos de Tokio, Haneda y Narita, suspendieron su actividad tras el sismo, aunque a las 19.00 hora local (10.00 GMT) el segundo reanudó las salidas de sus vuelos.

Las llegadas, sin embargo, quedaron suspendidas, lo que ha dejado a 23.000 pasajeros bloqueados en los dos aeródromos.

Hasta las 22.00 hora local (13.00 GMT) se habían suspendido 711 vuelos domésticos en Narita y Haneda.


 

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