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BBC Mundo

13 de agosto de 2011

A pesar de condenas no se han tomado acciones concretas

Petróleo, armas y otros motivos para no aislar a Siria

Pero cuando están a punto de cumplirse cinco meses de protestas sangrientas, la respuesta internacional al régimen sirio no ha pasado de las palabras y las sanciones relativamente limitadas. Algunos críticos consideran que las potencias tienen demasiados intereses en Siria como para actuar contundentemente contra el gobierno de Bashar al Asad.

A juzgar por lo que han dicho esta semana algunos líderes de la comunidad internacional, el gobierno de Damasco se está quedando cada vez más aislado a consecuencia de su represión de las manifestaciones antigubernamentales.

Estados Unidos, Reino Unido o Arabia Saudita subieron el tono de sus condenas como reacción a las continuas informaciones de matanzas de opositores que llegan de Siria.

Pero cuando están a punto de cumplirse cinco meses de protestas sangrientas, la respuesta internacional al régimen sirio no ha pasado de las palabras y las sanciones relativamente limitadas.

Algunos críticos consideran que las potencias tienen demasiados intereses en Siria como para actuar contundentemente contra el gobierno de Bashar al Asad.

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, se quejó de ello este jueves e incluso identificó cuáles eran esos países y las razones por las que no aislan por completo a Siria.

Lo cierto es que el propio Estados Unidos tampoco es un actor desinteresado, según consideran algunos expertos.

Ariel Segal, analista de la región, dice en conversación con BBC Mundo que la crisis siria se ha convertido en un tablero de juego donde numerosas potencias juegan con intereses enfrentados.

China y Rusia

Los dos países tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y por ello son esenciales para que este órgano emita cualquier resolución de condena o de intervención militar.

Clinton pidió a China y a India que dejen de comprar petróleo sirio y a Rusia que cese sus ventas de armas.

Aunque Siria no es uno de los principales productores de petróleo del mundo, el crudo es su principal riqueza, y aporta al país un 28% de sus ingresos.

Por otro lado, la venta de armas rusas se remonta a la era de la Guerra Fría cuando Siria se alineó con el bloque soviético.

Segal no cree, sin embargo, que Rusia y China tengan un gran interés económico que les impida cortar sus relaciones con el gobierno de Damasco. Opina que los dos países podrían cambiar su postura en el Consejo después de negociaciones con Occidente.

Hace nueve días, el Consejo de Seguridad no consiguió adoptar una resolución de condena principalmente por la oposición rusa, pero se reunirá de nuevo el jueves que viene para debatir sobre la respuesta a Siria.

Estados Unidos

El corresponsal de la BBC en Beirut, Jim Muir, señala que Estados Unidos tiene pocos intereses en Siria pero observa que Washington se ha contenido en sus declaraciones y ha buscado en su lugar la unidad de la comunidad internacional, para que Asad no pudiera presentarse como una víctima de EE.UU. o de Occidente.

EE.UU. ha impuesto sanciones contra Damasco y ha dicho que podrían ser incrementadas, a la vez que ha pedido a otros países que siguieran su ejemplo.

El miércoles, Washington adoptó nuevas medidas que tenían por objetivo al mayor banco sirio y a la principal empresa de celulares del país, controlados por el primo de Asad, Rami Majluf.

Las sanciones se sumaron a las impuestas en abril, que incluían congelación de activos y prohibición de comerciar a las empresas estadounidenses, y que a su vez reforzaban otras medidas en vigor desde 2004.

Pero a pesar de ello, algunos analistas creen que Israel tiene mucho peso en la política de EE.UU. en la región y que los dos aliados preferirían la continuidad del régimen de Asad a la incertidumbre que causaría un cambio de régimen.

Europa

Las sanciones que han impuestos los países europeos incluyen un embargo de armas, congelación de activos y prohibición de viaje a altos cargos del gobierno sirio.

A pesar de ello, Europa no ha dejado de comerciar con Siria en estos meses de revuelta.

Alemania, Francia o Italia son compradores del crudo sirio. Además, dos empresas suizas, Vitol y Trafigura, suministran gasolina a Damasco, ya que, a pesar de exportar petróleo, Siria no tiene capacidad para refinarlo.

Por su parte, Reino Unido, uno de los países que lidera la intervención en Libia, ha dicho que en el caso de Siria no hay ninguna posibilidad de operación militar.

El canciller británico, William Hague, dijo a principios de mes en una entrevista con la BBC que era frustrante no ver más presión internacional, pero descartó por completo una acción similar a la de Libia porque no hay apoyo de la Liga Árabe.

Los países vecinos

Una de las novedades de las últimas semanas ha sido la mayor presión que han ejercido los países de la región contra Siria.

Turquía, Arabia Saudita y Egipto, los tres, países que buscan un liderazgo en la región del Medio Oriente, han condenado la violencia de las fuerzas de Asad.

Arabia Saudita incrementó su presión esta semana con unas declaraciones del rey Abdulá que sorprendieron porque el país también es criticado por no respetar los derechos humanos.

Abdulá urgió a Damasco a “parar la máquina de matar y el baño de sangre antes de que sea demasiado tarde”.

Pero, como apunta nuestro corresponsal de asuntos internacionales Mike Wooldridge, esas declaraciones son más comprensibles si se tiene en cuenta el interés de la sunita Arabia Saudita en que Siria corte relaciones con la chiita Irán, su único aliado en la región.

Israel, por su parte, que ocupa desde 1967 los Altos del Golán sirios, está manteniendo un perfil inusualmente bajo. Benjamin Netanyahu explicó en junio en una entrevista con la cadena saudita Al Arabiya, que cualquier cosa que Israel diga puede ser contraproducente.

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