16 de Mayo de 2012
Crítica de cine“Drive”: un thriller fascinante y brutal
Este filme, que bebe del cine negro y echa mano a películas de los años setenta y ochenta así como al estilo de Peckinpah, Friedkin, Scorsese y otros realizadores que han hecho escuela, fascina porque es cinematografía pura: reafirma con belleza y maestría en la construcción de planos y escenas, que en el cine lo que más vale es cómo se cuenta una historia y no la trama misma. Una obra que se disfruta de principio a fin, tan brutal por la violencia que muestra como lírica y deslumbrante en su manifestación visual y sonora.
El protagonista de “Drive” (Ryan Gosling) no tiene nombre. En realidad, nunca se nos revela. Sólo sabemos que habla escasamente, apenas un par de frases; que de día es mecánico, ocasionalmente un doble de películas de acción baratas y por las noches un eximio conductor que gana dinero sirviendo de chofer a bandas de asaltantes.
Hasta ahí, un tipo particular, una especie de marginal del que pocos antecedentes tenemos (¿familia?, ¿pasado?), pero que no llama tanto la atención de los otros. Lo suyo es mantenerse fuera del foco de los demás.
Todo cambia, sin embargo, cuando conoce a su bella y vulnerable vecina Irene (Carey Mulligan) y a su pequeño hijo, Benicio, a quienes toma cariño y por los que estará dispuesto a muchas cosas. En paralelo, Shannon (Bryan Cranston), su jefe en el taller mecánico, le propone correr un automóvil para Bernie, un mafioso de medio pelo de Los Angeles.
Será entonces cuando la pista se ponga densa y los caminos se crucen, porque pocos días después de que Irene y el conductor salen, la pareja de ella, Standard (Oscar Isaac), deja la prisión y vuelve a casa con el propósito de hacer una vida limpia. Un dinero adeudado se lo impedirá y entonces el reservado mecánico decidirá prestarle ayuda.
La historia quizás sigue el molde de muchas otras, pero eso da lo mismo. A partir del estallido del conflicto, “Drive” desplegará un estilizado y fascinante cóctel de persecuciones, diálogos absurdos y entretenidos, efectivos silencios artificiales, hermosos planos y otros recursos que no tienen sino un solo resultado: una puesta en escena alucinante, como pocas ofrece el cine de los últimos años.
El danés Nicolas Winding Refn, su director, bebe del cine negro al disponer a un protagonista al borde, marcado por la violencia; echa mano al cine criminal de los años setenta y ochenta así como al estilo de Sam Peckinpah, William Friedkin, Martin Scorsese, Michael Mann y otros realizadores que han hecho escuela; y emplea la música de Cliff Martinez muy acertadamente, para construir una atmósfera a ratos con mucha onda, a ratos solitaria, propia de un antihéroe, un tipo que puede ser tan violento como tierno.
“Drive”, más allá de lo que suceda con el conductor, su vecina, el hijo de ésta y los demás, importa e impacta porque es cinematografía pura: reafirma con buen gusto, belleza y maestría en la construcción de planos y escenas, que en el cine lo que más vale es cómo se cuenta una historia y no la trama misma.
Nicolas Winding Refn ha configurado una obra que se disfruta de principio a fin. Tan brutal por la violencia que muestra como lírica y deslumbrante en su manifestación visual y sonora.
¿Buscar significados? Sí, todos podemos hacerlo. Pero “Drive” es, sobre todo, un fascinante viaje fílmico. Goce puro.
Película: “Drive”. Año: 2011. Duración: 100 minutos. Dirección: Nicolas Winding Refn. Reparto: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Albert Brooks, Ron Perlman, Bryan Cranston, Oscar Isaac y Christina Hendricks. Para mayores de 18 años.
º







El País
La Tercera
Las Últimas Noticias
Diario Estrategia
Términos & Condiciones
Ver Comentarios
Las opiniones vertidas en esta sección comentarios son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial de El Mostrador.
Quienes entran a revisar y leer estos comentarios deben tener presente que, no obstante el esfuerzo permanente que realiza El Mostrador para que no ocurra, pueden encontrar expresiones ofensivas o groseras, proferidas por personas que no han respetado el ambiente de respeto y tolerancia que es consustancial a la línea editorial de El Mostrador.