15 de Junio de 2012
U. de Chile y Cámara Chilena del Libro sellaron convenio para la creación de Observatorio del Libro y la Lectura
La instancia trabajará junto a colaboradores como MINEDUC, el Consejo Nacional del Libro y la Lectura y la DIBAM, junto a otras importantes organizaciones. Asimismo, contará con un Consejo compuesto por destacados editores, académicos y personalidades del ámbito de la cultura
Como uno de los aspectos cruciales en la formación de personas y de ciudadanía, definió el Rector de la U. de Chile, Víctor Pérez Vera, la inseparable relación entre libro y lectura. “La lectura y la presencia de los libros —en todos los formatos que el siglo XXI nos ofrece— en la vida cotidiana sigue siendo fundamental para las transformaciones culturales, sociales y también económicas de nuestra sociedad”, subrayó en la firma de este convenio celebrada en la Sala Luisa Arce del Archivo Central Andrés Bello.
Esta iniciativa pionera que releva un Observatorio del Libro y la lectura como faro orientador y sitio que congrega estudios, reflexiones, actividades, orientaciones y perfiles creadores, operará con un transdisicplinario consejo de “destacados(as) intelectuales, investigadores(as), promotores(as) de la lectura y editores, provenientes de diversas instituciones que, en conjunto, propondrán las principales líneas de investigación, actividades de extensión, así como un cronograma de los temas más acuciante”, informó Sonia Montecino, Vicerrectora de Extensión de la Casa de Bello, refiriéndose a:
Pablo Dittborn, Bernardo Subercaseaux, María Olivia Mönckeberg, David Bravo, Pablo Chiuminatto, María Eugenia Góngora, Francisco Javier Pinedo, Gabriela Ortúzar, Alberto Mayol, Verónica Abud, Arturo Infante, Alejandra Araya, Sonia Montecino y Juan Carlos Sáez.
Mientras, Alberto Mayol, el más joven de los integrantes del Consejo, destacó:
“El problema de la lectura en Chile hace que una iniciativa como esta sea relevante para que las tecnologías se modifiquen. El problema que tenemos hoy es urgente y un problema grave donde no hay distinciones generacionales, sino un problema de fondo. Por ello, lo primero es tratar de entender lo que está ocurriendo, desde la educación en su sentido más amplio y desde la incorporación de nuevas culturas a políticas publicas de formación, de información y de prioridades nacionales”.
No está muerto, sino en estado de crisálida
A juicio del artista visual y especialista en el arte del libro antiguo. Pablo Chiuminatto, “es equivocado entender el libro como algo que muere. Hay que reconocer más bien, su profunda transformación. Hoy cuando se están integrando las nuevas tecnologías y sobre todo nociones de redes sociales, de lectura colaborativa, de lectura en línea, es tiempo de pensar en el futuro. En general se habla de que el libro va a morir, pero una de las cosas fundamentales es ver cómo va a sobrevivir. Mucha gente se queja de que los estudiantes no tienen ganas de leer.
Tal vez no tienen ganas de leer en los formatos que nosotros conocíamos. Tal vez hay que averiguar cómo van a funcionar esos nuevos formatos, y cómo estos están transformando el libro y la lectura. Entonces, una cosa fundamental en todo este proceso de repensar el libro futuro, y la lectura futura, entender que ya no es un proceso lineal que compromete sólo letras sobre un soporte único, sino que está comprometiendo una cultura multirepresentacional.
En gran parte, ahí está la novela gráfica, los comics, que son la interfase que están manejando nuestros estudiantes y que es parte de la lectura del futuro”.
Fue consenso entre los asistentes del mundo editorial, académico, literario y gremial que las nuevas organizaciones como el Observatorio del Libro y la Lectura de la Universidad de Chile y de la Cámara Chilena del Libro, aportan a configurar este nuevo escenario.
“El desafío es descubrir qué es lo que la gente quiere leer, cómo quiere leer, y cómo opera su comprensión lectora para llegar a un acuerdo, eso es una pieza fundamental en este nuevo escenario del libro en la post-post modernidad: conocer cómo es la narrativa de los video juegos, qué está leyendo un estudiante que lee toda la estructura semántica en un video juego. También incorporar otras dimensiones profesionales involucradas en la existencia de un libro: cómo es creada la tinta, el arte de los empastes, las calidades caligráficas, el juego de los papeles y un sinfín de lenguajes paralelos a los contenidos en si mismo”, sugirió Chiuminatto.
º







La Tercera
Las Últimas Noticias
Diario Financiero
El País
Términos & Condiciones
Ver Comentarios
Las opiniones vertidas en esta sección comentarios son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial de El Mostrador.
Quienes entran a revisar y leer estos comentarios deben tener presente que, no obstante el esfuerzo permanente que realiza El Mostrador para que no ocurra, pueden encontrar expresiones ofensivas o groseras, proferidas por personas que no han respetado el ambiente de respeto y tolerancia que es consustancial a la línea editorial de El Mostrador.