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En Estados Unidos

Favorables expectativas para Obama reactivan diálogo sobre legado racial

por 29 febrero, 2008

Por María Peña (EFE)Partidarios del senador demócrata por Illinois destacan que su racha de victorias en las primarias hacia la Casa Blanca, incluso en estados con mayoría blanca, demuestra que en el país norteamericano, donde el color de la piel determinaba el progreso o estancamiento social, la raza ya no es un factor tan decisivo.
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La candidatura del afroamericano Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos ha reactivado el debate nacional sobre el legado racial del país y las tensiones entre negros e hispanos, pero los expertos creen que los votantes ya están listos para tener un presidente negro.



A lo largo del proceso electoral, el senador demócrata por Illinois ha mostrado confianza en que, en la privacidad de las urnas, los votantes se fijarán no en el color de su piel sino en el cambio que ofrece.



Expertos coincidieron en que hay divisiones entre los hispanos y los negros -que conforman el 15 por ciento y el 13,3 por ciento de la población, respectivamente-, pero al final se unirán en torno a Obama si éste logra la candidatura de su colectividad.



Sus partidarios, entre ellos varios congresistas y ex funcionarios latinos, destacan que su racha de victorias en las elecciones primarias, incluso en estados con mayoría blanca, demuestra que en Estados Unidos, donde el color de la piel determinaba el progreso o estancamiento social, la raza ya no es un factor tan decisivo.



En Estados Unidos, ambas minorías forjan una alianza lógica porque comparten retos y privaciones, aunque compitan por acceder a las mismas oportunidades de empleo, vivienda y educación.



Los analistas coinciden en que, entre los hispanos, el apoyo a Obama obedece a una constelación de fuerzas: es hijo de un inmigrante keniano, apoya una reforma migratoria integral y, con su discurso populista, promueve políticas que beneficiarían al ciudadano de a pie.



Con su carisma y oratoria, Obama, de 46 años, atrae multitudes como una estrella de rock, precisamente porque ha centrado su campaña en los asuntos que preocupan a todos, no sólo a los negros.



"Las encuestas señalan que el senador Obama está recabando más apoyo de los latinos" y, de cara a las primarias en Texas el próximo martes, "le está yendo muy bien allí... Obama ha logrado convencer en sitios donde se creía imposible que ganase", dijo Riordan Roett, analista de la Universidad Johns Hopkins y asesor de Obama en asuntos de América Latina.



"Su campaña entiende que hay divisiones pero Obama está trabajando con diligencia para cerrar la brecha", afirmó Roett.



Eric Stolz, activista del Center for Community Change, señaló que "los estadounidenses votarán por quien mejor represente sus intereses, y la raza o el género de los candidatos no afectará su decisión".



"Su candidatura al menos ha iniciado un diálogo sobre lo que une y separa a las comunidades negra e hispana y, si gana, creo que habrá una conversación de fondo sobre esto", agregó Stolz, cuyo grupo mantiene contacto con líderes negros en todo el país.



Gabriel Acevedo, sociólogo de la Universidad de Texas en San Antonio, afirmó que el asunto de la identidad racial es muy complejo "pero hay divisiones entre los dos grupos y, evitar discutirlo, es ignorar los datos disponibles".



"A lo largo de la historia de Estados Unidos, las minorías e inmigrantes siempre han competido por recursos pero al final se unen, aunque es un proceso que lleva mucho tiempo", observó.



Añadió que las divisiones están latentes, por ejemplo, en la baja tasa de matrimonios interraciales y la segregación por barrios, a lo que se suma que muchos latinoamericanos traen a este país el bagaje de prejuicios como fruto de su propia historia de racismo.



Los negros e hispanos han registrado grandes avances sociales en las últimas décadas: tienen una clase media más visible y un creciente número de graduados universitarios, "pero también afrontan grandes desigualdades sociales y sería un error hacer la vista gorda", continuó.



"¿Que si Estados Unidos está listo para un presidente negro? ¡Por supuesto que sí! Cuando se calmen las aguas y, si gana Obama, veremos que ambos grupos continuarán construyendo puentes para superar las diferencias", vaticinó.



Margie McHugh, del Instituto para una Política Migratoria (MIP), señaló que la animosidad de algunos sectores de la comunidad negra hacia los hispanos tiene que ver, sobre todo, con el tema migratorio y la competencia por trabajos.



"Pero vemos cómo los sindicatos, con alta representación hispana, están apoyando a Obama. Habrá que esperar a noviembre para analizar el apoyo que reciba de todos los sectores", dijo.



En la legislatura de Illinois, en el Congreso y ahora en esta contienda, Obama ha intentado trascender el bagaje racial que arrastra el país, si bien eso ha definido su identidad, según los expertos.

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