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El debate entre Obama y McCain

La guerra y la paz

por 29 septiembre, 2008

Mc Cain falló en lo principal: no pudo marcar un distanciamiento respecto a la ideología de la actual administración. El republicano se vio incómodo y tenso. Como lo definió N. Kristofer en The New York Times: "Impulsivo, impetuoso, e impaciente". En suma, peligroso para la función de un presidente que maneja decisiones con armas nucleares.

Lo más interesante de este tipo de debates son los comentarios que generan. La autoridad de atribuirse ideas que puedan facilitar el desempeño de los candidatos, fluye de tal forma que el público interesado se transfigura.



Son los nuevos asesores, y más de alguien se siente presidenciable. "Si fuera Obama no habría aceptado que me llamara ingenuo". La que más se siente con autoridad para criticar a Barack Obama es Maureen Dowd del New York Times, que entre broma y broma, simplemente lo detesta por el acartonamiento académico que proyecta. Le dice: "No es una clase, hay que hablar desde la vísceras".



En el tumulto, se perdió una frase de Obama usada en las primarias que le dio resultado y que no la aplicó con McCain el viernes. Cuando le criticaban la falta de experiencia en política internacional, respondía que el estar asociado con ese tipo de experiencia no era ningún halago. Y entonces prefería no tenerla.



En un primer debate siempre está el peligro de no conocer lo que reservan los candidatos para el tramo final. Se sabía por la campaña, que ni Obama ni Mc Cain eran adeptos al debate a pesar de ser ambos buenos comunicadores con sus audiencias.



Por el formato, los dos candidatos quedaron atrapados en una zona intermedia, donde no se distinguía la base del problema central y todo se lo comía una suerte de ansiedad impuesta del moderador por conocer detalles del problema financiero. Aunque se veía a Obama con el trabajo de casa mejor hecho, al igual que Mac Cain no pudo evitar caer en ese umbral de cómo aprovechar mejor el tiempo: con los detalles o con la explicación de la idea central. A pesar del empeño de los actores, se pretendió abarcar demasiado con preguntas generales que inevitablemente obligaban al candidato a usar el juicio para enviar mensajes.



Aún así, que los dos son diferentes en sustancia y en estilo, el ejercicio lo demostró. En la circunstancia del "empate" -esta clasificación es un poco absurda aunque es opinión generalizada- venció claramente Barack Obama, por dos motivos.



Primero, el test de su fluidez con el tema internacional directamente relacionado con la seguridad, lo absorbió con mayor naturalidad. Se vio entero, y dominador de la situación, a pesar de haber sido maltratado por Mc Cain con sus aserciones de "ingenuo", y por lo que todos observaron: que el republicano no lo miraba a los ojos. La reacción de Obama fue como el "adormecimiento en las cuerdas" que practicó Mohamed Alí frente a los manotazos desesperados de George Foreman en Kinshasa, que lo cansaron y derrotaron.



Y atención, Barack Obama acierta cuando señala que la prioridad está en la zona de Asia Central Sur. Apela a una revisión de política y no la obcecación de mantener un pie de control en Irak.



Segundo, Mc Cain falló en lo principal: no pudo marcar un distanciamiento respecto a la ideología de la actual administración. El republicano se vio incómodo y tenso. Como lo definió N. Kristofer en The New York Times: "Impulsivo, impetuoso, e impaciente". En suma, peligroso para la función de un presidente que maneja decisiones con armas nucleares.



Etiquetar a Barack Obama como representando a la izquierda del Partido Demócrata, por sostener que el Estado cumpla un rol más decisivo en la protección social, es distorsionar una revisión necesaria de las políticas públicas a través de un simplismo agotado. Sin duda esta opinión sobre Obama a la hora de ganar votos en el mitificado centro funciona, aunque representa seguir descansando sobre el mismo oscurantismo que ha prevalecido sobre el rol del Estado.



La posición de Mac Cain en el debate, inclinado firmemente a recortar el gasto del Estado, así lo demuestra. Hay una apuesta para concitar el apoyo de ese núcleo conservador, que a pesar de haber pasado más de 20 años todavía evoca a Ronald Reagan, como el que tuvo la receta para salir de la crisis y asegurar el país. Nadie quiere un presidente de "izquierda" en tiempos de crisis y sobretodo cuando esa "izquierda", representada por políticos y una amplia clase de profesionales de todo tipo, comienza a tener razón en que el sistema como está no funciona.



Lo dicho por Obama más bien es un regreso a los postulados clásicos del liberalismo en justicia social. Si de etiquetar se trata, estaría más cerca de la filosofía de un Joseph Schumpeter, claramente en el aspecto de la crítica al político tradicional y mentiroso.



McCain plantea sin ambigüedades un regreso a los años 80' en materia económica, especialmente en el gasto fiscal y social. Emula a Ronald Reagan. En seguridad nacional y relaciones internacionales se posiciona con la ideología neoconservadora del primer período de George W. Bush, estimulando el clima de la Guerra Fría anterior. Todavía más, Reagan aparece como un mentor fantasma de su candidatura para tener el referente exitoso, dado que el republicano que lo precede no le conviene.



Al observar los medios televisivos y los titulares de la prensa norteamericana, hay una doble crisis, donde Estados Unidos es el centro: la económica y las dos guerras, a la que se puede agregar una tercera: si se invade o no Irán. Recurrir al libreto de Reagan, demuestra que a la campaña de John McCain le quedan pocas reservas políticas en cuanto a argumentos nuevos. Está apelando al núcleo sensible y duro del elector que se inclina por la posición más conservadora en tiempos de crisis.



Una encuesta de CBS señala que un 39 % de electores indecisos piensa que el demócrata había vencido en el debate, mientras que un 25 % le dio la ventaja a Mc Cain. Un 36 % sintieron que era un empate. La página de Real Politics al 27 de septiembre, le daba ventaja nacional a Obama en tres encuestas diferentes: Gallup con 5% de ventaja; Rasmussen tracking con un 6% y Hotline/FD Tracking con otro 5%.


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