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Opinión

¿Caridad en la Verdad?

por 21 julio 2009

¿Caridad en la Verdad?
La banca del Vaticano también ha sido afectada por la crisis financiera internacional, por los especuladores inescrupulosos, que jamás trabajan sobre la base de verdades inmutables o principios, sino sobre la base de -la palabra lo dice- especulaciones. Así, el año 2008, como lo informaron los medios de prensa mundial, esa banca decidió salir a comprar una tonelada de oro para sortear de mejor manera, con divisas frescas, el crítico 2009.

¿Notó usted un cambio financiero importante -siquiera en la Bolsa de Milán- después de la última Encíclica del Papa Ratzinger? Pues no, y ya desde ahí podemos dimensionar que, en rigor, esa Encíclica -Caritas in Veritate- que posa de ser una crítica al capitalismo, no tiene, ni mucho menos tendrá, ningún efecto sobre los mercados capitalistas del planeta. Además ¿cree usted que el mundo económico se tomó en serio las críticas -que de críticas en realidad no encontrará una sola- del Papa Ratzinger al capitalismo? Bueno, puede haber excepciones, pues, como sabemos, los economistas, que si de cálculos se trata, sí que saben, y podrían incluso ver oportunidades incluso donde un pobrecito mortal, simplemente, no vería el más mínimo centavo. Ahí tenemos al ex Presidente Lagos (economista y político), afirmando loas a la nueva Encíclica Social del Vaticano.

En el fondo, se validan las tesis de Max Weber sobre, primero, el origen cristiano del espíritu capitalista -hoy por hoy a la derecha y a la izquierda- y segundo, la estructuración en referencia a la escritura hebraico-cristiana de todos los rasgos de la civilización occidental. En este mismo sentido, y como se sabe, la banca del Vaticano también ha sido afectada por la crisis financiera internacional, por los especuladores inescrupulosos, que jamás trabajan sobre la base de verdades inmutables o principios, sino sobre la base de -la palabra lo dice- especulaciones; así, el año 2008, como lo informaron los medios de prensa mundial, esa banca decidió salir a comprar una tonelada de oro para sortear de mejor manera, con divisas frescas, el crítico 2009. De esa forma, cualquiera critica al capitalismo, que crítica es mucho decir, pues una crítica que produce cero efecto real, es también, una crítica banal.

En realidad lo preocupante de la nueva Encíclica está en otra parte, en eso que el pueblo conservador ha llamado "una pieza magistral de educación moral". Si leemos cuidadosamente la Encíclica, uno no puede sino asombrarse por la potente e imaginativa capacidad hermenéutica de Ratzinger -el Panzer Kardinal- para reinterpretar y para integrar toda la doctrina social del catolicismo a lo que, podríamos decir, es su obsesión más palpable, su obsesión por la verdad, o por lo que él considera como LA verdad.

Que el amor sea lo único digno de fe (von Balthasar) parece ser un principio aceptable, o deseable, para quienes profesan la fe católica, incluso para quienes no, ya que de vez en cuando aparecen sujetos históricos excepcionales que trabajan en nombre de ese amor para construir una sociedad más justa, pues interpretan casi a la letra la kénosis divina en la historia, a saber, la idea de que dios se despoja de su rango fuerte y se hace hombre hasta las últimas consecuencias -la muerte en cruz- por un amor incondicional. Este lirismo religioso puede encontrar buenas razones por lo que mueve en ciertos hombres y mujeres, y por lo que hace desear, si dios efectivamente se hizo uno de los nuestros. Pero al revés, y como reza el título de la Encíclica, la caridad y el amor EN la verdad, no. Pone al dogma, al canon, específicamente sus contenidos y su racionalidad, por sobre, incluso, la caridad: es la cruz empuñada como una espada.

Tomemos el ejemplo paradigmático del mundo conservador, el de la educación. Para el Papa Ratzinger, el término "educación" se refiere no solamente a la instrucción o la formación para el trabajo, "sino a la formación completa de la persona -y agrega- se ha de subrayar un aspecto problemático: para educar es preciso saber quién es la persona humana, conocer su naturaleza. Al afianzarse una visión relativista de dicha naturaleza plantea serios problemas a la educación, sobre todo a la educación moral, comprometiendo su difusión universal." Las preguntas son varias, pero por de pronto dos ¿qué implica la llamada "formación completa de la persona" o la "verdadera naturaleza" de la persona humana? y  ¿qué quiere decir "visión relativista"? "Visión relativista" quiere decir en su lenguaje que "el hombre moderno tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad", es decir, crítica precisamente aquello que con tanto esfuerzo ha conseguido la humanidad, la emancipación -y todavía parcial- de los poderes que pretenden modelar el cuerpo y el espíritu; pero el Papa va más allá, y agrega que para conocer esa "verdadera naturaleza" de la persona humana no debemos "ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, que da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres".

Ratzinger no hace sino endurecer aún más su discurso, o en realidad, a retrotraerlo -nadie se lleve a engaño- al dominio de SU metafísica de la verdad. No es una Encíclica sin historia. En el año 1959, en El dios de la fe y el dios de los filósofos, Ratzinger planteó que no se trataba de dioses distintos, por lo que fe y razón tendrían un mismo origen en la verdad metafísica de un dios absoluto. En el año 1985, en el famoso Informe sobre la fe, escrito en diálogo con Vittorio Messori, nos recuerda que se llama herejía a "la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha creerse con fe divina o católica, o la duda pertinaz sobre la misma -y agrega- el error no es complementario de la verdad" (¡ay dios! qué diría toda la epistemología contemporánea). Y en el año 1993, en Verdad, Valores, Poder. Piedras de toque de la sociedad pluralista, afirma que "la fe cristiana sigue ofreciendo hoy día a la razón el sistema fundamental de conocimiento moral, que desemboca en una cierta evidencia o constituye el fundamento de una fe moral razonable y sin el que ninguna sociedad puede subsistir". Esta Encíclica es un giro más de su obsesión histórica por resguardar LA verdad eclesiocentrista de los herejes, de los relativistas e de los inmorales del mundo moderno, mundo que se cree autor de sí mismo.

Termino citando "La túnica rasgada" de Giulio Girardi, teólogo italiano excomulgado por el mismo Panzer-Kardinal Ratzinger, excomulgado por decir que "la iglesia de Jesús no puede ser una institución que se considere lugar exclusivo de encuentro con el verdadero Dios, que reivindique el monopolio de la verdad"; excomulgado por decir que "la iglesia de Jesús no puede ser una institución ligada al poder y a la cultura de los pueblos más fuertes, colonizadores, dominadores."

Nada de cambios en ninguna Bolsa y nada de cambios en la historia de una obsesión.

 

*Jaime Retamal es Académico de la Facultad de Humanidades, Departamento de Educación, USACH.

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