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Cree que impulsará el regreso a la democracia en Honduras

Insulza ve con buenos ojos a Lobo

por 5 diciembre 2009

Insulza ve con buenos ojos a Lobo
El jefe del organismo internacional afirma que al margen de la vigencia o no del acuerdo Tegucigalpa-San José, el electo mandatario contribuiría "poderosamente" a normalizar la situación, la creación inmediata de un gobierno de unidad, que permita iniciar la reconciliación y evite que el nuevo presidente reciba el mando de manos de los autores del golpe de Estado.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, tendió una mano al presidente electo de Honduras al reconocer que la llegada de un nuevo Gobierno es una realidad y que Porfirio Lobo es el mejor posicionado para impulsar el regreso a la democracia.

En una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) los 34 países miembros activos del organismo mantuvieron un debate sin sobresaltos y exento de tensiones sobre los comicios del pasado domingo, dado que se limitaron a reiterar su postura, ya conocida públicamente.

En la reunión, en la que estuvo presente Patricia Rodas, la canciller del depuesto presidente Manuel Zelaya, las diferencias entre los países quedaron de nuevo patentes, pero Insulza dijo que, a pesar de que son "efectivas", no pueden ser resueltas en la OEA.

"Reconocer o no a otro Gobierno como legitimo es prerrogativa de todo Gobierno soberano y cada uno de nuestros Estados tomará libremente su decisión al respecto", señaló.

Insulza recalcó que las elecciones hondureñas del pasado domingo se produjeron sin observadores de la OEA, ni de Naciones Unidas, ni de la Unión Europea, por lo que, dijo: "No es posible para nosotros entregar un veredicto definitivo" acerca de estos comicios.

No obstante, agregó, "parece evidente" que "no habrá obstáculos internos a la toma de posesión, el próximo 27 de enero" de Lobo.

"Es esa la realidad con que debemos contar y frente a ella deberán pronunciarse los países miembros", subrayó el secretario general de la OEA.

En cuanto al voto del Congreso del miércoles, afirmó que hubo presiones y "amenazas" y que "fue en realidad una simple repetición del libreto del 28 de junio, con los mismos protagonistas".

Insulza reconoció que los pasos dados hasta ahora en Honduras no han servido para recuperar la democracia, pero consideró que "el presidente que asumirá el 27 de enero está en la mejor posición para iniciar la restauración".

"Él puede poner fin a la persecución en contra de José Manuel Zelaya, separarse clara y públicamente de lo ocurrido en estos meses, restablecer plenamente la vigencia de los derechos humanos y las libertades públicas y convocar a todas las fuerzas democráticas a un gran Acuerdo Nacional", dijo.

Insulza sostuvo que al margen de la vigencia o no del acuerdo Tegucigalpa-San José, contribuiría "poderosamente" a normalizar la situación, la creación inmediata de un gobierno de unidad, que permita iniciar la reconciliación y evite que el nuevo presidente reciba el mando de manos de los autores del golpe de Estado.

Consideró, además, imprescindible la normalización de la situación de la embajada de Brasil y "la plena libertad del presidente Zelaya para vivir en su país", con sus derechos y sin más persecución.

El ritmo con el que Honduras avance a partir de ahora "dependerá fundamentalmente de la voluntad efectiva del nuevo Gobierno a alcanzar la reconciliación nacional y específicamente de las iniciativas que el señor Porfirio Lobo adopte antes y después de su instalación", sentenció.

En el debate de los países miembros, se puso en evidencia de nuevo la existencia de dos bloques, el que reconoce las elecciones liderado por EE.UU., Colombia, Panamá, Costa Rica y Perú, y el que las desconoce, encabezado por Brasil y los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), entre otros.

El representante brasileño, Ruy Casaes e Silva recalcó la "legitimidad exclusiva" de Zelaya y reiteró que su país se niega a reconocer un régimen surgido después del golpe.

Mientras que el embajador venezolano, Roy Chaderton criticó a EE.UU. por encabezar un "juego político diplomático engañoso" y aceptar unas elecciones "fraudulentas", al tiempo que dijo que es el momento de reflexionar si vale la pena continuar en una organización débil.

Frente a estas posturas, la nueva embajadora de Estados Unidos, Carmen Lomellin recalcó que el Congreso votó por amplia mayoría en contra de Zelaya, quien debería "honrar" el acuerdo que suscribió. "Es el momento de seguir adelante. Este tema ya se cumplió", dijo.

En el mismo sentido se expresaron sus colegas costarricenses, José Enrique Castillo, y panameño, Guillermo Cochez, quienes pidieron a los países que "miren hacia delante".

En la sesión también intervino Rodas, quien destacó que el proceso electoral, si bien "está en las leyes de Honduras y fue programado antes del golpe de Estado, en ese mismo calendario no existía un golpe con fecha y hora", y señaló que Lobo es el jefe de una bancada que ratificó el golpe de Estado.

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