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La edad dorada de los viajes aéreos vuelve a California con el zepelín Eureka

por 8 enero 2010

La edad dorada de los viajes aéreos vuelve a California con el zepelín Eureka
El dirigible es un poco más grande que un 747, pero contrario a los 370 pasajeros que puede transportar el Boeing, Eureka, el más grande de sólo tres de su clase que existen en el mundo, puede elevarse por los aires apenas con 15 personas.

Eureka, un imponente zepelín de 246 pies (75 metros) de largo, recorre los cielos de California ofreciendo la magia de la edad dorada de la aviación con las ventajas de la tecnología moderna.

El dirigible es un poco más grande que un 747, pero contrario a los 370 pasajeros que puede transportar el Boeing, Eureka, el más grande de sólo tres de su clase que existen en el mundo, puede elevarse por los aires apenas con 15 personas.

Su propósito no es la eficiencia ni la velocidad -viaja a 56 kilómetros por hora-, sino el inigualable gozo de una vista de 360 grados a 1.200 pies por encima de las ciudades y playas de la costa del sur de California, zona escogida por su clima favorable y estable durante la mayor parte del año.

Su promotor es Brian Hall, un empresario que alquiló la nave directamente de la firma alemana Zeppelin, fundada por el famoso conde Ferdinand Von Zeppelin, y la trajo a Los Ángeles esta semana.

Hasta el 20 de enero, Eureka será el centro de un programa con el que Hall quiere poner a volar la imaginación de los turistas locales.

"El proyecto empezó en 2006 con la idea de traer de vuelta los zepelines a Estados Unidos por primera vez desde los años 30 y de que la gente volviera a experimentar los vuelos lentos y a baja altura, que los regresara a la romántica edad dorada de los viajes aéreos", dijo Hall a Efe.

Debido en parte a sus motores rotatorios pegados a la estructura principal, Eureka tiene una maniobrabilidad más parecida a la de un helicóptero que a la de sus antepasados, los zepelines utilizados desde la Primera Guerra Mundial en tareas de reconocimiento y bombardeo.

"Esta nave tiene lo último en tecnología con una estructura de fibra de carbón y aluminio. La nave es más aerodinámica y tiene motores más eficientes y lejanos de la cabina, por lo que la experiencia es más serena y silenciosa", explicó.

Eureka utiliza helio y no hidrógeno, gas este último al que se le atribuye la explosión que destruyó al zepelín Hindenburg en 1930 y que marcó el final de los globos dirigibles como alternativas al transporte aéreo masivo.

Este zepelín es parte de una nueva generación de dirigibles rígidos con los cuales se quiere recuperar algo de la gloria del pasado pero con distintos usos: la publicidad y el turismo.

Hall ofrece a sus clientes a través de su empresa Air Ventures paseos de 199 a 950 dólares que van desde 30 minutos hasta dos horas, y en los que se recorren varios puntos de la costa del Pacífico entre la Bahía de San Francisco, donde la empresa tiene su sede permanente, y Long Beach.

Doug Holgate es un camarógrafo aéreo que piensa utilizar el zepelín para montar un sistema de cámaras especializado, que utiliza en producciones de televisión, cine y comerciales.

"Estamos buscando filmar a unos surfistas 150 millas mar adentro, con lo cual es imposible hacerlo en helicóptero, entre otras razones, por el combustible que no alcanza y con (esta nave) podríamos quedarnos por un buen rato", dijo Holgate.

Para Fritz Günther, piloto del Eureka, estas naves tienen características particulares que alimentan un mito centenario.

"(Volar) estas naves es una especie de arte. No solamente es tener en cuenta las listas de chequeo y los procedimientos, hay una gran cantidad de sentimiento involucrado ya que se está tan cerca de la madre naturaleza", concluyó el piloto.

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