Mario Vargas Llosa: entre la literatura y la política - El Mostrador

Miércoles, 7 de diciembre de 2016Actualizado a las 11:20

Premio Nobel de Literatura 2010

Mario Vargas Llosa: entre la literatura y la política

por 7 octubre 2010

BBC Mundo
Mario Vargas Llosa: entre la literatura y la política
El dilema de separar la obra del escritor de sus posiciones políticas. En las redes sociales como Twitter las felicitaciones matizadas por referencias –negativas o positivas- a sus postura ideológica, parecen superar a los "enhorabuena" incondicionales por el Nobel concedido al peruano.

Pocos escritores despiertan sentimientos tan encontrados como Mario Vargas Llosa.

Pero no tanto por su obra literaria, como por sus posiciones políticas.

De hecho, esta última dimensión ha sido, para algunos, mucho más importante que la calidad de sus escritos.

Y aunque es difícil calcular cuántas personas le han dado la espalda a sus novelas como reacción a sus implacables juicios sobre la izquierda latinoamericana, basta una breve visita a cualquier librería de América Latina o -más recientemente- a un foro virtual, para confirmar que existen.

"Vargas Llosa es un excelente escritor al que dejé de leer porque me irritan sus ideas políticas", escribió por ejemplo en el foro de BBC Mundo una lectora que se hace llamar "Luciérnaga curiosa".

Y en las redes sociales como Twitter las felicitaciones matizadas por referencias –negativas o positivas- a sus postura ideológica, parecen superar a los "enhorabuena" incondicionales por el Nobel concedido al peruano.

Como Borges

Para muchos, la obvia dimensión política de Vargas Llosa es la que explicaba por qué su nombre había dejado de sonar para el codiciado premio hace ya algunos años.

Y el propio novelista parecía haberse resignado a compartir el destino de Jorge Luis Borges, un gran escritor latinoamericano que muchos consideran fue obviado por la Academia Sueca a causa de sus ideas "de derecha".

"Yo hace muchos años que pensaba que no estaba entre los candidatos. La verdad que ha sido una sorpresa mayúscula", le dijo el peruano a una radio de su país poco después de enterarse del premio.

Y ahora, quienes simpatizan con las posiciones del autor de "La ciudad y los perros", quieren ver la concesión del Nobel también como una reivindicación de sus posiciones políticas.

"No puedo dejar de interpretarlo también como un extraordinario espaldarazo a la causa de las libertades", dijo su hijo, Álvaro Vargas Llosa, en una entrevista brindada a una radio chilena.

"Mi padre no es media persona (...) No creo que sería justo mutilar la personalidad de mi padre", insistió.

Calidad literaria

Pero, ¿se puede -y debe- separar al escritor de su obra? ¿Es posible premiar al novelista sin estar de acuerdo con el político?

Para el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, la respuesta a la última pregunta es "sí".

"Uno es una sola identidad, con un pensamiento propio, una ideología propia, una visión del mundo propia que no pueden dejar de reflejarse en la propia obra. Pero si esta no estuviera escrita con altura, con calidad literaria, no valdría de nada", le dijo el novelista a BBC Mundo.

"A Mario no le han concedido el Nobel por sus posiciones políticas, sino por su trabajo literario, que ha hecho de él un novelista cimero", opinó Ramírez, quien se desempeñó como vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990.

Y, según el nicaragüense, con la excepción de una minoría muy politizada los lectores "se cuidan muy poco" de las posiciones políticas de los autores.

"Miles de anticastristas leen a Gabriel García Márquez, a pesar de la amistad de Gabo con Fidel. Y miles de personas leen a Vargas Llosa aunque políticamente no estén de acuerdo con él", ejemplificó.

La diferencia, sin embargo, tal vez está en que Vargas Llosa fue, durante mucho tiempo, el único de los grandes autores del boom latinoamericano que no dudó en criticar de frente a la Revolución Cubana y en abrazar abiertamente el libre mercado, lo que lo terminó colocando en una categoría aparte.

Y a pesar de haberse retirado de la "política orgánica" luego de su derrota electoral de 1990, el peruano es además un prolífico articulista y ensayista que aborda temas abiertamente políticos, con mucha mayor frecuencia que muchos de sus colegas.

Un abandono afortunado

Para Ramírez, en cualquier caso, lo importante es "no dejar de ser fundamentalmente un escritor".

Según el nicaragüense, si hay un problema en la relación entre literatura y política es que esa puede interferir con el acto de escribir, como le ocurrió a él durante los que cree pudieron haber sido sus mejores años, cuando optó por sumarse a la Revolución Sandinista.

Y, tal vez más problemática que la política, es el poder. Y las difíciles decisiones que conlleva.

"Pero dichosamente Mario perdió (las elecciones peruanas de 1990). Y se libró de todas esas vicisitudes", le dijo a BBC Mundo el también ganador del premio Alfaguara de novela de 1998.

"En caso contrario, quien sabe si hubiera llegado a obtener el Nobel", afirmó.

Con algo de suerte, la concesión del premio hará que muchos de los que han evitado leer a Vargas Llosa le den una oportunidad a su trabajo literario.

Y, con ello, a "su cartografía de las estructuras de poder y sus imágenes mordaces retrato de la resistencia individual, la sublevación y la derrota" reconocidas por la Academia Sueca.

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