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Emoción y dolor en el funeral por las víctimas del terremoto en España

por 13 mayo 2011

 Emoción y dolor en el funeral por las víctimas del terremoto en España
El funeral fue presidido por el príncipe Felipe de Borbón, heredero de la Corona española, y su esposa, la princesa Letizia, y contó con la asistencia del jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quienes recorrieron las zonas afectadas.

El dolor y la emoción marcó hoy el funeral oficial en memoria de las nueve víctimas mortales del terremoto que sacudió el miércoles la ciudad española de Lorca (sureste), en un día en que el Gobierno español aprobó las ayudas para los damnificados.

El funeral fue presidido por el príncipe Felipe de Borbón, heredero de la Corona española, y su esposa, la princesa Letizia, y contó con la asistencia del jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quienes recorrieron las zonas afectadas.

El funeral se celebró en el recinto ferial de Lorca, que desde el miércoles acoge el principal centro de atención a los afectados por el seísmo, que dejó también más de 300 heridos y cuantiosos daños materiales.

En el oficio religioso, durante el que se vivieron escenas de gran emoción y dolor y al menos cuatro personas fueron atendidas por ataques de ansiedad, sólo estuvieron presentes los féretros de cuatro de los fallecidos, ya que los familiares de los otros cinco expresaron su deseo de despedirlos en ceremonias íntimas.

El acto religioso concluyó con un minuto de silencio en memoria de las víctimas, tras el cual los asistentes irrumpieron en un prolongado aplauso, como último acto de homenaje a los fallecidos.

Tras la ceremonia, celebrada a pocos metros de donde la Cruz Roja, los Bomberos y el Ejército continúan su labor de atención a las miles de personas que no pueden regresar aún a sus domicilios, los príncipes, que transmitieron palabras de consuelo a los familiares de las víctimas, visitaron las zonas afectadas.

El terremoto, de 5,1 grados en la escala de Richter y que sucedió a otro menos intenso, provocó daños en edificios e infraestructuras de titularidad pública, bienes del patrimonio cultural y numerosas viviendas y causó el pánico en la población esta ciudad de 92.000 habitantes, de los que 18.000 son extranjeros censados.

En el barrio de La Viña, el más afectado, el príncipe Felipe animó a sus habitantes a "levantarse con fuerza, encarar el futuro y poco a poco seguir con su vida".

El heredero al trono español transmitió su "dolor más profundo a las familias que han perdido a un ser querido" y animó a los ciudadanos de Lorca, en la región española de Murcia, a recuperar la normalidad "con todo el apoyo y la comprensión de todos".

En su visita a la ciudad, Zapatero, por su parte, selló "solemnemente" su compromiso con el Gobierno de Murcia y el Ayuntamiento de Lorca para la reconstrucción de la localidad y destacó la "ejemplar" unidad de acción ante la catástrofe.

"El terremoto ha sido duro, fuerte, ha tenido impacto, pero más fuerte es este país", su voluntad de solidaridad y reconstrucción, dijo Zapatero, quien hizo hincapié que con "unidad, coordinación, voluntad, celeridad y con medios" se conseguirá que Lorca "recupere la normalidad cuanto antes".

Se refirió, asimismo, al paquete de medidas urgentes para reparar los daños causados por el terremoto aprobado hoy por su Gobierno con las que se pretende, según el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, "salir al paso" de una catástrofe que afecta a familias, comerciantes y empresarios.

En la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, Rubalcaba precisó que las ayudas van dirigidas a las familias que han perdido a sus seres queridos, a los ciudadanos que han perdido su vivienda y a los comerciantes y empresarios que han visto su vida profesional "profundamente alterada".

Las medidas se concretan en ayudas a particulares en los casos de fallecimiento y de incapacidad absoluta y permanente.

Se concederán 18.000 euros (unos 25.000 dólares) al cónyuge de la persona fallecida o persona con análoga relación de afectividad, a los hijos menores de edad, así como a los hijos mayores de edad que dependan económicamente de la persona que perdió la vida.

Hay prevista la misma cantidad para quienes hayan sufrido una incapacidad absoluta y permanente.

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