Cómo el dinero conecta a Occidente con Corea del Norte - El Mostrador

Viernes, 9 de diciembre de 2016Actualizado a las 01:56

Salarios son depositados a una cuenta corriente en Pyongyang

Cómo el dinero conecta a Occidente con Corea del Norte

por 29 octubre 2011

BBC Mundo
Cómo el dinero conecta a Occidente con Corea del Norte
La investigación de la BBC da cuenta de la existencia de trabajadores norcoreanos que laboran en empresas extranjeras en donde se les paga con comida y alojamiento. Sin embargo, el Departamento de Estado de Estados Unidos cree que cerca de 100.000 norcoreanos están empleados en brigadas de trabajo en Rusia, China y Mongolia. Una mano de obra que genera millones de dólares anuales para el gobierno del país asiático y que son supervisados por funcionarios del gobierno coreano que mantienen un control sobre ellas tan férreo como el que padecen dentro de su país.

Corea del Norte es probablemente el Estado más embargado del mundo. Pero su aislamiento parece tener algunos agujeros en los que su socialismo se da la mano con el capitalismo y el producto de ello se vende en los países con los que se contradice.

La BBC encontró un ejemplo de ello.

Prendas con etiquetas en las que dice "Diseñadas en Escocia" y vendidas por una cadena de tiendas británica son fabricadas en Mongolia por trabajadores norcoreanos.

Algunos suéteres comercializados por la marca Edinburgh Woollen Mill están hechos en una fábrica que emplea a 80 obreros de Corea del Norte.

La compañía asegura que las etiquetas de las prendas de vestir se "atienen a los hechos" y apunta que no discrimina por su origen a quién emplea. Pero existen dudas sobre qué sucede con los sueldos de los trabajadores norcoreanos.

La empresa tiene unas 500 tiendas de ropa en el Reino Unido en las que se venden prendas de cachemira de la marca James Pringle, algunas de las cuales llevan una etiqueta en la que se puede leer "diseñado en Escocia", pero que son manufacturadas por una empresa mongola llamada Eermel.

Los trabajadores de esta compañía reciben comida y un lugar en el que dormir, pero, según Bayar, el director de Eermel, sus sueldos son pagados al gobierno norcoreano.

"Transferimos el dinero a una cuenta en Corea del Norte", le aseguró a la BBC.

"Cómo se reparte el salario, no lo sabemos", agregó.

David Woods, un gerente de Eermel que recientemente abandonó la compañía, también habló con la BBC.

"Estamos muy orgullosos de trabajar con Edinburgh Woollen Mill. Empezamos a colaborar hace unos cinco años", indicó.

Testimonios contradictorios

Woods apuntó que los norcoreanos son "buenos trabajadores que no se quejan" y que "Eermel cuida de ellos. Tienen un dormitorio, comida, duchas y televisión".

Pero cuando la BBC contactó a Edinburgh Woollen Mill y le preguntó sobre esa relación laboral, la compañía dijo que la versión que había recibido de Eermel es completamente diferente.

"No se paga ningún dinero a Corea del Norte ni a ninguna agencia de ese gobierno", señalaron.

Esta declaración contradice las declaraciones que los reporteros de la BBC recogieron sobre el terreno.

Durante décadas, Corea del Norte ha sido una de las sociedades más cerradas del mundo y es uno de los pocos países que se declaran comunistas.

Tras las pruebas nucleares de octubre de 2006, Naciones Unidas impuso sanciones a Pyongyang, entre las que figura un embargo de material militar, tecnológico y de productos de lujo.

Trabajadores bajo supervisión

El Departamento de Estado de Estados Unidos cree que cerca de 100.000 norcoreanos están empleados en brigadas de trabajo en Rusia, China y Mongolia. Una mano de obra que genera millones de dólares anuales para el gobierno del país asiático.

Estas brigadas son supervisadas por funcionarios de Pyongyang que mantienen un control sobre ellas tan férreo como el que padecen dentro de su país.

En la fábrica de Eermel en Mongolia, Wood, quien en ese momento todavía era gerente de la planta, le mostró a los reporteros de la BBC el proceso de fabricación de las prendas de ropa, incluidos los suéteres de cachemira con las etiquetas de "diseñado en Escocia".

No es legalmente obligatorio que las prendas lleven una etiqueta indicando el país de origen, pero sí es un delito confundir al consumidor sobre el lugar de fabricación del producto.

El Instituto para los Estándares Comerciales le aseguró a la BBC que ese tipo de etiquetas –en las que no queda claro dónde se manufacturó la prenda- "podría ir contra la ley" que protege a los consumidores del comercio injusto.

La marca James Pringle usado por Edinburgh Woollen Mill no está relacionado o vinculado de ninguna manera con la marca Pringle of Scotland.

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